Es admirable cómo Tom Dumoulin habla abiertamente de salud mental en un contexto de competición al límite
Tom Dumoulin, quien dejó todo esto en 2021, está llevando una vida muy diferente desde que dejó la competición profesional.
Leemos que a sus 34 años, tras ser líder en grandes vueltas y ganar medallas, dejó el ciclismo porque ya no encontraba la misma pasión y el agotamiento emocional le pasó factura.
Su situación es mucho más común de lo que parece, pero pocos tienen la valentía y los medios de hacerlo como él lo hizo.
Sin embargo, dos años después de su retiro, admite que se ha reinventado y ha encontrado nuevos alicientes, porque hay vida más allá de la presión de las competiciones de élite.
Como no podía ser de otra manera, Dumoulin disfruta de su tiempo en familia, paseando con su perro y su hijo de cinco meses, y se ha embarcado en nuevos proyectos.
Ha vuelto al ciclismo, pero de una manera mucho más relajada, en algunas de las carreras de gravel importantes, como Unbound y la Sea Otter Classic, pero aclara que su objetivo no es ganar, sino simplemente disfrutar del ciclismo y compartir esa experiencia con los demás.
A diferencia de su ex compañero de equipo Laurens ten Dam, que sigue buscando la competencia, Tom ha dejado claro que ya no tiene el deseo de entrenar intensamente ni de competir por los primeros puestos.
Su enfoque es la diversión y el disfrute personal, lo que también le ha permitido hacer actividades como el “combi race”, donde combinó una carrera en bicicleta y una media maratón, y ganar sin haberse preparado de manera profesional.
Además de participar en estas carreras, Dumoulin se ha dedicado a otros proyectos relacionados con el ciclismo, como escribir un libro sobre su experiencia como ciclista profesional y hacer charlas en vivo por los Países Bajos.
Estas charlas, combinando historias personales con entrevistas en directo, le permiten conectar con su público de una manera diferente, compartiendo las dificultades y los aspectos menos glamorosos del ciclismo profesional.
En sus intervenciones, se muestra vulnerable, hablando abiertamente sobre su salud mental y la presión que sufrió durante su carrera.
Hoy, DTom umoulin no busca recapturar su gloria pasada ni probar nada, ni siquiera a él mismo. Se ha reconciliado con el ciclismo, pero ha encontrado un equilibrio en su vida que le permite disfrutar del deporte sin los sacrificios que le costaron tanto.
Aunque sigue amando el ciclismo y lo ve como “el deporte más hermoso”, es consciente de los riesgos que conlleva, por lo que no estaría tan feliz si su hijo Oscar decidiera seguir sus pasos en este mundo, como su excompi Vingegaard.
Me gustaría saber qué piensa Wout van Aert de esto.
Tom Dumoulin también tiene una opinión clara sobre el ciclismo actual y, en particular, sobre la nueva generación de ciclistas como Tadej Pogačar.
A pesar de su relación algo distante con la alta competición, Dumoulin respeta y admira el nivel de estos jóvenes talentos.
En una conversación sobre los ciclistas actuales, Dumoulin reconoce que figuras como Pogačar y Mathieu van der Poel son muy admiradas, pero también señala que el nivel de competitividad al que ellos han llegado es algo alcanzable solo para unos pocos.
Mientras que muchos aficionados sueñan con emular a estos campeones, Tom es consciente de que para la mayoría de los ciclistas, el objetivo no debe ser necesariamente ganar grandes títulos, sino disfrutar del deporte y participar de manera más relajada.
Dumoulin reflexiona sobre el hecho de que, aunque él mismo estuvo en ese nivel competitivo durante sus años de gloria, ahora valora más la parte recreativa del ciclismo, sin la presión de buscar victorias o estar constantemente al límite.
Para él, la clave está en disfrutar del ciclismo por lo que es, y no necesariamente por lo que se puede ganar.
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