Ciclismo
Strade Bianche: 5 motivos para quererla
Nunca conocimos irrupción en el ciclismo como la Strade Bianche
Instalada el primer o segundo fin de semana de marzo, la Strade Bianche es, sin duda, una de las carreras más importantes de la primavera, y lo es contra todo pronóstico.
¿Por qué? Porque, como vemos, no es ni de lejos la más larga, ni la más dura, ni mucho menos la más antigua.
Aun así, compite con gigantes de la historia del ciclismo y lo hace de tú a tú, con un atractivo para el público que pocos se atreven a cuestionar.
Nosotros hemos querido destacar cinco puntos que creemos que han convertido a la Strade Bianche en un momento imprescindible de la temporada, en el que realmente apetece ver ciclismo de calidad.
Ahí van 5 motivos para querer la Strade Bianche:
-
Pionera en su formato: La Strade Bianche fue una de las primeras en incluir tramos de tierra, lo que le dio un toque único y creó el concepto de “ciclismo en el sterrato” (en tierra). Hoy en día, no hay carrera que no busque incluir un tramo de tierra para darle más emoción, ya sea en grandes vueltas, competiciones por etapas o clásicas centenarias como la París-Roubaix. La Strade Bianche puede decirse que fue la primera en hacerlo.
-
Un palmarés de lujo: En su lista de ganadores encontramos algunos de los nombres más grandes del ciclismo reciente, o sea, del siglo XXI. Nadie domina como Fabian Cancellara, pero ojo, que Tadej Pogačar podría igualarle este año. Y no nos olvidemos de grandes como Van der Poel, Van Aert, Alaphilippe o Pidcock.
-
La belleza de la Toscana: La Strade Bianche ha colocado en el imaginario colectivo mundial la impresionante belleza de la Toscana. Ese paisaje, suavizado por la mano del hombre, es el escenario por donde transcurre una carrera única, con caminos polvorientos, siguiendo al pelotón, marcando la ruta, y sabiendo desde lejos por dónde van, hasta llegar a la ciudad medieval de Siena. Un auténtico espectáculo.
-
Ciclismo de altísima calidad: Cada año, por esas carreteras, vemos parte del mejor ciclismo de la temporada, ya sea con un solitario como Pogačar o en carreras épicas, como aquella que ganó Mathieu Van der Poel hace cuatro años. Son momentos que quedarán en la memoria de todos los fanáticos.
-
Un ascenso meteórico: Y todo esto, en una carrera que ni siquiera tiene 20 años de antigüedad y que se llama Strade Bianche desde 2012, es decir, hace apenas 13 años. Su ascenso a lo más alto de este deporte es absolutamente impresionante, algo nunca visto antes en el ciclismo. Su éxito ha inspirado a muchas otras carreras y zonas a apostar por este tipo de competiciones.


