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Ciclismo antiguo

Así le comió la tostada Stpehen Roche a Perico

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DT – 2022 post

En La Plagne, Roche empezó a empañar el sueño de Perico

En el pasillo de la historia, el cuadro que explica el desenlace del Tour de 1987 entre Stephen Roche y Perico Delgado es sencillamente magistral.

Hace un tiempo, nuestro amigo Miguel González nos hizo una semblanza de este auténtico mago de la sonrisa que fue el irlandés.

Sirva de preámbulo esto que viene ahora…

Los amantes del mundo Marvel conocerán a Arma XI.

Un ser creado en el laboratorio que reúne los poderes de cada mutante; capaz de teletransportarse, lanzar el láser de Cíclope y manejar la catana con la destreza de un maestro ninja.

Stephen Roche va a ser un Arma XI ciclista: el resultado de meter en una batidora a ciclistas históricos para obtener lo mejor de cada uno.

A su vez, emula a ese personaje de ficción en el sentido de que un ligero defecto de fabricación le impide dominar el planeta.

Roche va a aunar la pasión de amasar patrimonio de Van Steenbergen (aunque no le pirran tanto los pelucos poligoneros, es de cash), la precocidad para brillar en la élite y el uso de elementos aerodinámicos de LeMond, el talento innato de Perico para pegar talegadas en los contratos, los problemas iniciales de Rominger en asimilar la tercera semana de GV y por último la vena pugilística de Hinault.

Nuestro protagonista nace a finales de 1959, está por tanto encasillado en la generación del 60.

Si la del 64 (Indurain, Bugno o Breukink) pertenece a una época de ciclismo espectáculo, la del 60 con los LeMond, Fignon, Delgado y Roche se puede considerar como la última de puro ciclismo. Ésta tuvo su apogeo en los 80; un mundo del pedal más ofensivo todavía que en los 90, pero con más descontrol y con la certeza absoluta de que los ganadores eran los más talentosos. Por entonces el dopaje (más antiguo que la orilla del río) en este deporte ofrecía una ganancia residual.

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La acción se sitúa sobre el 22 de julio de 1987...

El Tour que había salido de Berlín, en los minutos finales del famoso muro, había sido concebido como una de las ediciones más abiertas de los tiempos recientes.

Con los tres últimos ganadores en diferentes tesituras -Hinault, retirado, Lemond, accidentado practicando caza, y Fignon, con problemas físicos- la corona más preciada tenía muchos y variados pretendientes, aunque especialmente el ganador del Giro, el mentado Roche, los franceses Jeff Bernard y Charly Mottet y Pedro Delgado, quien por aquel entonces empezaba a cincelar la celebridad que es hoy en día.

Tras varios cambios de líder y jornadas antológicas, como la cronoescalada al Ventoux o la estampida hacia Villard de Lans, con Fignon haciendo bueno eso de atacar en el avituallamiento, el Tour entraba en zona roja con la poco frecuentada cima de La Plagne.

En Alpe d´ Huez Perico había cogido un amarillo que necesitaba apuntalar ante Roche dada la presencia de una contrarreloj en Dijon, la cuna de la mostaza, en la víspera de llegar a París.

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La Plagne era la última opción para Perico quien sin embargo tuvo que remar mucho y fuerte para poder mantener la baza de ampliar su ventaja, pues antes incluso de la subida final, antes de hecho de La Madeleine, su rival irlandés había tomado ventaja saliendo junto a Pedro Muñoz, inminente compañero suyo al año siguiente en el Fagor, obligando al segoviano a correr a la contra.

Hasta dos minutos tuvo que enjuagar Perico en La Madeleine para llegar con opciones al final, una subida a La Plagne que se hizo como uno de esos partidos sin opción a la vuelta.

A quince kilómetros de meta el Tour asistía al hoy inusitado lujo de ver al maillot amarillo atacar, acuciado por el poco tiempo que le sacaba a su rival -de ahí la importancia de una buena crono en el recorrido-.

Perico abrió rápido hueco, acarició el minuto que necesitaba pero las fuerzas se nublaron, mientras Fignon daba cuenta de Anselmo Fuerte por delante, el líder vio que la renta tocó techo y empezó a bajar.

Roche por detrás emprendió una caza furibunda que concluyó bajo el mismo arco de meta que cruzó acto seguido a Perico.

Vacío, el irlandés se desplomó, necesitando oxígeno y siendo retirado de meta en helicóptero.

¿Teatro? ¿teatro del bueno?

Conociendo a Roche cualquier cosa sería posible, de lo que no cabe duda es que con esa circunstancia se ahorró la atención a los medios y el colapso en la bajada, minutos, horas de recuperación que Perico no tuvo y que pudieron tener su influencia en la conclusión de la carrera.

Y es que a rivales como Roche no sabes si es mejor tenerlos de amigos o no…

Imagen: Vasalpacocomouncampeo.wordpress.com

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Luis

    30 de mayo, 2022 En 12:50

    Lo dicho. La generación del 60, la que más nos ha hecho disfrutar. Un buen puñado de cracks en el que ninguno destacaba en exceso sobre los demás, dando igualdad a las GV. Todo ello acompañado de recorridos coherentes, equipos de potencial pero no tanto como para bloquear una carrera y el espíritu combativo de los gallos dio como resultado una emoción como nunca se ha vuelto a ver.

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Ciclismo antiguo

Pocos ciclistas impactaron como Jan Ullrich

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en

DT – 2022 post

Jan Ullrich fue tan poderoso como efímero en lo más alto del podio

No hace mucho dijimos que Jan Ullrich fue lo más brutal que vimos desde Miguel Indurain y, 25 años después de su Tour, seguimos en las mismas.

Quiso el azar que a segunda mitad de los vilipendiados años noventa viera la colisión de los dos talentos más grandes que ha tenido este deporte en los últimos cuarenta años: Miguel Indurain y Jan Ullrich.

Fue un choque muy desigual, reducido al Tour de 1996, una de las ediciones que flotan en la polémica perenne con un danés sentenciando la carrera en Hautacam ¿Os suena la película?

Al margen de todo ello, aquella carrera tuvo un ganador real y otro moral.

En el declive de Indurain, emergió un corredor que podía hacerlo todo, tirar del grupo de los mejores por kilómetros y llegar con ellos hasta el final, un escalador potente y pesado, de desarrollo largo, una bruta bestia, que diría Ares, que en la contrarreloj no hacía presos.

Jan Ullrich explotó de tal manera, en esos días, que sigo pensando que fue uno de los motivos para que Miguel Indurain diera un paso al lado.

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¿Qué habría sido del Tour 1997 si ambos hubieran estado de dulce?

No lo sabremos, aunque una cosa es cierta, lo que vimos en aquella edición, hace 25 años de eso, pasó a los anales como una de las palizas más hirientes jamás vistas.

El tramo que va desde Andorra a Saint Etienne es un chorreo en toda regla, como yo creo que nunca he visto nunca más.

Con Riis lejos del nivel de antaño, ya en la primera de los Pirineos, Ullrich ejerce de patrón sin el uno a la espalda.

En Arcalis, se acabarían las bromas. el alemán, campeón de su país ese año, abrió gas y destrozó los sueños de Pantani y Virenque en su terreno: les envió más allá del minuto en una etapa concluida tras 250 kilómetros.

A los pocos días en Saint Etienne, «diferencias Indurain» con éste retirado

Ullrich le tomó más de tres minutos en 55 kilómetros a ambos escaladores en una exhibición en la que Olano, especialista total, estuvo casi en los cuatro minutos de pérdida.

Esas eran las carnicerías que dejaba Ullrich a su paso, golpes de efecto que a veces le jugaban malas pasadas, como cuando salía a rueda de Pantani, volando en Alpe d´Huez, para reventar y pasar a controlar los daños.

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Su reinado se presumía largo y duro, pero nada hubo de eso.

Ullrich quedó rápido apeado del trono, esa mala cabeza que mostró en etapas como en los Vosgos, la ineptitud de Virenque aquel día le salvó, le traería de cráneo durante toda su vida.

Ver a aquel ciclista de 1997 fue lo más parecido a Indurain que recuerdo, 25 años después lo sigo pensando.

Aunque no volvería a ganar el Tour, hizo pequeños los registros de Poulidor batallando hasta el final y de buena lid con Pantani -memorable su ataque en la Madeleine- y Armstrong, en los Tours que no salen en los libros.

Queríamos acordarnos de este monstruo que esperemos esté mucho mejor y muy alejado de los entornos en los que le hemos visto no hace tanto tiempo.

Imagen: NDR

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Ciclismo antiguo

«Monsieur Anquetil, no le pedimos que pierda, sólo que no despliegue todo su potencial»

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DT – 2022 post

A Jacques Anquetil le pidieron que no abusara de los rivales

Ese día a Anquetil le llegó una propuesta tremenda.

En Lugano cuando el cielo luce azul, el sol entra por entre las crestas del Ticino y el agua refleja una luz que no calienta, pero sí reconforta.

Una luz de esas que llena el alma e inspira.

Lugano, en el vértice italiano de la confederación helvética, acoge su gran premio, una suerte de mundial oficioso contra el crono que Jacques Anquetil tuvo a bien dominar durante más de media década.

Encantados, pero asustados, los organizadores del evento, no saben cómo aproximarse a la estrella normanda.

Jacques, maitre Jacques, el señor del reloj, el estilista que cinceló la imagen perfecta del hombre sembrado sobre la máquina, la perfección perenne que medio siglo después seguirá como los cánones clásicos, sin perturbarse por las modas.

Temor, como decimos en los garantes del evento.

Temor porque sospechan que el astro va a copar la clasificación.

Sinuosos se escurren ante Anquetil.

Le vienen a decir: “No decimos que pierda, sólo que no despliegue el potencial de su enrome talento”.

Eso tenía un precio, una media verdad que no mintiera al público, pero que le hiciera humano, que le diera emoción. Anquetil pacta un precio por su no victoria.

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El pacto de bambalinas no saldría de entre los firmantes, pero Anquetil riza el rizo.

Tiene en Ercole Baldini, italiano, elegante, querido en la zona y uno de los mejores bajadores de los tiempos, su posible gran rival.

Al final sería Gianni Motta el segundo.

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De cualquiera de las maneras, con Ercole pacta otra prima, parte del premio de éste por “no desplegar el potencial de su talento”.

Ya son dos bolos más el fijo de salida.Pero el día pinta fenomenal, la gente aclama a maitre Jacques y al final gana, porque no podía ser de otra manera, es el mejor y los arreglos, tan traídos en la época, no funcionan.

Le maitre se lo guisa y se lo come, se lleva el premio del primero, sin necesidad de ofender a la concurrencia, dándole pábulo a una cierta emoción.Todo queda como lo establecido, Jacques Anquetil es siete veces ganador en Lugano, esas marcas que nadie osaría igualar, porque como el tiempo demostró no son de este mundo.

Ésta es una de las historias de «La soledad de Anquetil», el excepcional libro de Paul Fournel dedicado al primer quíntuple ganador del Tour de Francia.

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Ciclismo antiguo

La inédita y olímpica historia de Christa Luding y Clara Hughes

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DT – 2022 post

Christa Luding y Clara Hughes han sido campeonas olímpicas de ciclismo e invierno

La historia por poco sabida no merece ser omitida. El día que los Juegos Olímpicos coreanos echaron el cierre, hace ua cuatro años, con una fenomenal final de 50 kms de esquí nórdico, queríamos acordaros de dos campeonas olímpicas que las cuñas de Eurosport nos recordaron esos días porque lo fueron de invierno y verano, y en verano lo consiguieron en las pruebas de ciclismo. Hablamos de Christa Luding y Clara Hughes.

La primera era alemana del este, la antigua RDA, en tiempos en los que los mapas de geografía política en Europa borraron fronteras marcadas desde el mismo final de la Guerra Mundial.Christa Luding fue patinadora y ciclista de velocidad. Es una de nuestras campeonas olímpicas.

Christa Luding fue fija en los podios de los ochenta e inicios de los noventa

Su leyenda empieza como patinadora de velocidad. Medio kilómetro y kilómetro, medallas de oro en Sarajevo 1984 y Calgary 1988.Ese mismo año sería plata en la final de velocidad en Seúl 88, la primera olimpiada coreana y la anterior a la de Barcelona, en el 92, como la de Albertville, donde sería bronce de patinaje velocidad en 500 metros.

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Clara Hughes es una leyenda en Canadá

La otra protagonista es de Winnipeg. Es una leyenda, una celebridad en un país de honda tradición olímpica, como es Canadá.De hecho, Clara Hughes fue la abanderada en los juegos de Vancouver 2010.

Los juegos de casa, como Chris Hoy en Londres.Para tal honor, Hughes, subcampeona del mundo de contrarreloj en Tunja, año 1995, donde Indurain y Olano, ya había pisado podios olímpicos.

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En Atlanta, año 1996, se colgaría dos medallas de bronce en las carreras de carretera, crono y ruta, pero con el tiempo se pasaría a patinadora de distancias más largas que Luding.Hughes ganaría medallas desde Salt Lake City, año 2002, a Vancouver, año 2010.

Por medio, en Turín, 2006, entraría en la galería de campeonas olímpicas: oro en los 5000 metros.

Con la final de hockey hielo aún resonando, las emociones del frío y deslizante, hemos querido tener una esquinita de estos preciosos juegos en este mal anillado cuaderno que es El Velódromo.

Imagen: Olympics

 

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Ciclismo antiguo

El día que Greg Lemond sí batió a Sean Kelly

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DT – 2022 post

Ese mundial de Chambery condenó a Kelly ante Lemond

Sitúense. Década de los ochenta, años vintage.

Tiempos de transición, de respeto real y cariño sincero hacia el ciclismo. Guimard diría que los últimos tiempos de inocencia.

El pelotón es poblado por leyendas vivientes.

Nos centramos en dos. Un americano de grácil pedaleo y afortunado sino, Greg Lemond. Enfrente el mejor ciclista del momento, Sean Kelly, un corredor cuyo bagaje excede los límites de la estadística.

En 1989 el Campeonato del Mundo se desarrolla en la ciudad francesa de Chambery, la puerta de los Alpes, un sitio mágico, de montañas preciosas y duendes escondidos.

La jornada es lluviosa y fría. El mundial, siempre en el ocaso del verano rara vez se corre bajo tanta agua. Aquel día descargó el cielo sobre los corredores, tanto que pasarían unos años hasta ver ediciones tan húmedas.

Oslo a los cuatro años y Valkenburg a los nueve le harían honor.

La carrera se decide en un sprint, qué sprint.

Uno entre un millón, Greg Lemond, sorpresivo ganador del Tour un mes antes ante el desconsuelo de Laurent Fignon, lo hizo, ganó a Kelly en una llegada explosiva, casi icónica, en un ambiente espeso y húmedo, con huesos asomando bajo el maillot calado, imitando eso que griegos inventaron en la Victoria de Samotracia, la técnica de los paños mojados para descifrar la anatomía.

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Sean Kelly vs Greg Lemond. Un duelo desigual si en grandes clásicas nos fijamos y asimétrico si añadimos mundiales.

Kelly llegaba como ganador de la recién creada Copa del Mundo, fue cuatro veces verde en el Tour, ganador de una Vuelta.

Kelly amasó victorias parciales sobre Lemond en San Remo, Lombardía y Lieja. Le sacó del podio de la Roubaix de 1985.

Sólo en una clásica Lemond rompió la tiranía de Kelly, el Gran Premio de las Américas de ese mismo año cuando se clasificaron cuarto y quinto respectivamente.

Greg pudo con Sean en esa clásica y en todos los mundiales en los que se cruzaron.

Sean nunca pudo con Greg cuando el arco iris amanecía en el horizonte.

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La carrera tuvo otro protagonista, Dimitry Konishev, un jovenzuelo soviético que clavó la carrera siempre en vanguardia.

Posiblemente él fuera, con su plata colgando de la nunca, el tipo más feliz del podio francés. Lemond ya había sido campeón del mundo, Kelly nunca lo sería.  El ciclismo, caminos paralelos, caminos cruzados, siempre tuvo estas cosas, estos azares.

Lemond nunca ganó a Kelly hasta que lo hizo, y en un Campeonato del Mundo.

 

Una historia discreta pero latente que explica por ejemplo lo que este año le ha pasado a Peter Sagan, quien nunca fallaba hasta que se vio en el sprint de San Remo.

Historia y foto tomadas de greglemondfans.wordpress.com

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😕 Cuando vi este vídeo, no me gustó.

Tengo la sensación de que se juzga a Movistar Team desde una óptica muy negativa, y me parece bastante injusto.

👇 Os cuento en este hilo mi punto de vista sobre el equipo y las consecuencias de su posible descenso.

Aunque parezca rigurosa, la descalificación de Marianne Vos es, con la norma en la mano, más que justa

https://joanseguidor.com/marianne-vos-descalificacion/

Las zapas @dmtcycling de Pogacar, blancas, limpias, un guante que se ajusta a la antigua usanza, con cordones, elegantemente escondidos

https://revista.joanseguidor.com/zapatillas-dmt-krsl/

Veo emoción en la parroquia con el debut de Carlos Rodríguez en la Vuelta, pero olvidáis, querid@s, que el mocetón va con varios líderes en ineos.
Eso no quita que pueda brillar, pero las opciones son menores de inicio

https://joanseguidor.com/vuelta-2022-carlos-rodriguez-ineos/

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