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Ciclismo

Pogačar: Que Dauphiné no sea el Tour

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El dominio de Pogačar en Dauphiné asusta para el Tour, pero no es definitivo

He dejado pasar unas horas para que se calmen un poco las aguas y podamos ver con más claridad qué sedimento deja la primera llegada en alto del Dauphiné, donde Pogačar ha empezado a marcar diferencias serias y dejar taras de cara al Tour.

La verdad, viendo lo que pasó estos días, tenía la esperanza de que la distancia entre Vingegaard y Pogačar se hubiese recortado.

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Pero supongo que, a veces, la esperanza se alimenta más de las ganas de ver algo nuevo que de pruebas reales de que eso haya cambiado.

Es cierto que el danés está en una forma increíble —lo demostró en la primera etapa y también en la crono—, pero esta primera llegada en alto, además en un lugar muy simbólico para el líder del Visma, ha sido contundente.

Diría incluso que demasiado. Aunque ojo, sacar conclusiones del Dauphiné es fácil; pero hacerlo para el Tour, con un mes aún por delante, no tanto. Y en ese mes pueden pasar muchas cosas.

La exhibición de Pogačar me dejó una mezcla rara.

Lo dije en redes tras ver el final de etapa: no es tristeza porque no quiera que gane —al contrario—, sino porque verlo tan superior, tan dominador, da la sensación de que estamos viviendo algo casi imposible de repetir. Y eso, aunque sea increíble, también deja una sensación de vacío.

Pogačar se merece todo lo bueno que le pase: por asumir retos que antes parecían imposibles, por correr de forma ofensiva, por hacerlo bonito y por darnos lecciones de historia del ciclismo cada vez que se sube a la bici. Seguramente, no volvamos a ver algo parecido en mucho tiempo. Quizás ni en esta generación ni en la próxima.

Como ya dijimos en primavera, cuando lo vimos brillar en San Remo, Flandes o Roubaix contra gente como Van der Poel o Evenepoel, lo que Pogačar necesita son rivales.

Y su gran rival para lo que viene es Jonas Vingegaard.

Decir que el Tour ya está sentenciado por lo que vimos hoy sería precipitado.

Pero negar lo evidente también lo sería: ahora mismo hay un ciclista que está por encima del resto. Y su gran rival —el único que ha conseguido ganarle en el Tour— parece estar un peldaño por debajo.

Me viene a la cabeza esa imagen del Tour 2023, cuando Pogačar subía al podio con el maillot blanco, cabizbajo, derrotado. Sabía que en su mejor momento, cuando todo parecía a su favor, le había salido un rival durísimo que le había frenado en seco en la carrera más importante del mundo.

Ahora, con Vingegaard todavía con margen de mejora, cuesta imaginar que Pogačar no pueda ganar el Tour.

Pero sigo teniendo esa esperanza. Porque si hay algo que le puede poner las cosas difíciles, es que el Visma encuentre la forma de evitar que le dejen la subida limpia, sin gregarios.

Hoy ni siquiera le hizo falta atacar: sus compañeros ya habían destrozado el grupo antes.

Y sí, está claro que lo que está haciendo en el Dauphiné es una barbaridad.

Pero sería aún más grande si lo logra en el Tour con rivales que le lleven al límite, que le obliguen a sacar lo mejor. Porque cuando eso pasa, es cuando vemos algo verdaderamente sublime.

Y eso es lo que me gustaría ver en julio: no un monólogo, sino una batalla.

Porque por más que estemos viendo historia con Pogačar, hasta las grandes historias se pueden volver aburridas si no hay un buen antagonista.

¿Se conformará el Visma con lo que vimos hoy?

Yo creo que ni de coña. No pueden permitirse dejar a su líder mano a mano con los gregarios de Pogačar.

Tienen la obligación de idear una estrategia para frenarle. Otra cosa es que lo consigan.

Pero recordad: lo que pasa hoy no tiene por qué suceder dentro de cuatro semanas.

Y repito, no es que no quiera que Pogačar gane. Si lo hace, será más que merecido. Solo espero que, al menos, el camino sea duro, igualado, emocionante.

Porque incluso cuando estás viendo a un genio hacer historia… los monólogos, al final, también cansan.

Imagen: A.S.O./Tony Esnault

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2 Comments

2 Comments

  1. Perico Gordo

    14 de junio, 2025 at 7:00

    Tú tweet tiene todo el sentido. Pensar que muchos vamos a perder rápidamente el interés en el Tour siendo la cita de cada año y después de estar meses pensando en el, es jodido. Pero es que Vingegaard no hubiera ganado los tours de 2022 y 2023 a este Pogacar. Ayer subió más rápido Combloux que Vingegaard en la famosa contrarreloj de 2023, con la gran diferencia de que lo hizo tras un etapon largo mientras que Vingegaard lo hizo en una contrarreloj corta. A Vingegaard ayer no le daba. Incluso se vio que el invento de la bielas de 150mm le hacía llevar una cadencia exagerada y no podía seguir el ritmo, le faltaba palanca. Ni de pie podía. Pogacar ya no es el fenómeno que ganó en 2020 y 2021. Algo cambió repentinamente en 2024 y la verdad es que no sabemos qué y quizá no lo sabremos, pero no es habitual.qje un ciclista de repente sea un 20% más fuerte en watios.

    • Iban Vega

      14 de junio, 2025 at 11:49

      el Pogacar de 2023 está a años luz del actual. ¿Cómo lo ha hecho? no creo que lo sepamos, pensar mal es lo sencillo, pero trabajo brutal ha habido seguro

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