Ciclismo
Lo que Pogacar necesita son… rivales
Rivales que puedan medirse con Pogacar no llegan a los dedos de una mano
Lo comentaba ayer mismo, cuando se hacía referencia a la portada de L’Équipe del día después de la Milán-San Remo, hablando del “domador” Van der Poel, el mejor de los rivales de la fiera Pogacar.
Y lo retomo recordando un tuit que publicamos en el mismo momento de la carrera:
Si hoy no está Van der Poel la #MilanoSanremo estaría sentenciada en la Cipresa
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) March 22, 2025
Volviendo al titular de este post: Lo que necesita Pogacar son rivales.
Lo hemos dicho muchas veces antes, incluso dando la impresión de que queríamos que perdiera, por ejemplo, ante Jonas Vingegaard, pero el problema de un dominio tan abrumador como el del esloveno radica en que puede matar la emoción desde el momento en que se inscribe en una carrera.
La sensación de “brazos caídos” por parte de sus rivales corrió como la pólvora el año pasado. Recordemos la misma Volta, hace justo un año, en la que no ganó, sino que arrasó con todo lo que tuvo a su paso. Se quedó incluso a un paso de ser el primer líder desde la salida.
Todo eso se alargó durante el año. La emoción de ver a Vingegaard plantarle cara hasta mitad de Tour se desvaneció en el tramo final, cuando la carrera se inclinó de nuevo hacia el esloveno.
Cosas así son historia y leyenda, pero también un spoiler de manual que, como sabéis por otras tantas situaciones, puede acabar con el interés.
Cuando Pogacar ha encontrado rivales de su tamaño, ha dado “su mejor versión”. Cuando Roglic tenía casi ganado el Tour 2020, llegó la Planche des Belles Filles. Cuando Jumbo bailó alrededor suyo, presenciamos jornadas como Granon o Hautacam en el primer Tour de Vingegaard.
Cuando Van der Poel le ganó en Flandes hace tres años, redobló la apuesta y lo hizo suyo en la siguiente edición.
Ahora mismo, solo dos corredores pueden plantarle cara, sacar lo mejor de él y en carreras muy concretas: Jonas Vingegaard en el Tour y Mathieu van der Poel en San Remo y en las clásicas de los adoquines. Y a veces ni eso, pues ya vimos lo que pasó en Flandes hace dos años.
Todo lo demás, lo lamentamos, es un desierto que espera nuevos nombres. No sé si Remco Evenepoel y Wout Van Aert serán los que lleguen en el corto plazo, ni si Ganna podría rivalizar en los adoquines, o si habrá algún otro corredor con el que no contamos a medio plazo.
Ahora mismo, el ciclismo es esto, señoras y señores: un rey, dos satélites que pueden herirlo, y una diferencia tan grande y elocuente como la que se abrió en la Cipressa el sábado entre los tres de adelante y el resto del pelotón.
Imagen: FB Milano Sanremo




Carmelo Larrabide
24 de marzo, 2025 at 20:46
Pues a mí me parece perfecto y de un gran interés y emoción, porque todos los días no se ve un ciclista así.
Que gane todo lo que pueda mientras esté en la cresta de la ola, a todos les llega el momento!!
Un placer contemplar el poderío de un campeón y de una persona nada arrogante.
Gracias a todos por el espectáculo que nos brindan!!