Ciclismo
Enric Mas, llueve sobre mojado
Qué desenlace tan desafortunado de Enric Mas en la clásica andorrana
Con Mattias Skjelmose, Cristián Rodríguez y Enric Mas en el podio, finalizó la primera clásica de montaña de Andorra. Una carrera que viene a tomar un poco el relevo de aquella clásica alpina que solía servir como prólogo del Dauphiné, y en la que ya se empezaban a perfilar los nombres importantes del Tour.
Este domingo, dos territorios ciclistas estaban de estreno, cada uno a su manera y con carreras muy distintas entre sí.
En Copenhague debutaba su carrera sprint, en el contexto del World Tour, con una llegada masiva que terminó en victoria para Jordi Meeus. En Andorra, en cambio, se vivió una etapa con perfil de montaña digna de una vuelta de tres semanas o incluso de la Volta.
Dos escenarios bien diferentes, pero sin duda ambos profundamente ciclistas: el primero, en una ciudad ejemplar por su apuesta por la bicicleta, en un país que no deja de producir estrellas; el segundo, en un paraíso de entrenamiento, donde la cantidad de profesionales viviendo y pedaleando por sus carreteras genera tanto admiración como haters.
Volviendo a la carrera andorrana, el desenlace fue realmente interesante.
Toda esa lluvia que cayó al final pareció simbólica: con Enric Mas, literalmente, llueve sobre mojado.
Y no, esto no es otro artículo de “haterismo” hacia el mallorquín, aunque muchos así lo vean. Es más bien un lamento. Porque duele ver cómo se gestiona una llegada en la que te ves como el más fuerte del grupo… pero acabas en el tercer peldaño del podio.
La forma en que Enric maneja los últimos kilómetros —siendo claramente el más fuerte, pero sin capacidad de soltar a Skjelmose ni de entenderse con Cristián Rodríguez sobre quién debía tirar— terminó con otro desenlace amargo.
Enric Mas o llega solo, algo que sólo logra si caza una fuga donde es muy superior, o no gana.
Tuvo a su gran rival al límite durante kilómetros, pero no lo remató. Y a Cristián Rodríguez no logró soltarlo en ningún momento.
Volvemos a la misma pregunta de siempre: ¿dónde quedó aquel “killer” que en 2018, con los colores del Quick-Step, ganó etapas en Itzulia y en la Vuelta?
Siempre podrá decir que le ganó el Giro de la Emilia a Pogacar, hace ya casi tres años. Pero desde entonces, han sido muchas las veces en las que, pese a correr bien y verse fuerte, termina perdiendo. Ha corrido como siempre, se le ha visto como nunca… para volver a no ganar.
En Andorra, sí: volvió a llover sobre mojado.








Stresker
23 de junio, 2025 at 13:24
Parece que tiene un tic en el brazo. Das relevos de peseta, se ve a la legua que estás racaneando. ¿Qué esperas?
Youtuber
23 de junio, 2025 at 16:16
Andorra, un paraíso de entrenamiento y también fiscal.
Iban Vega
24 de junio, 2025 at 18:07
qué tiene que ver esto con lo que comentamos???
Locat
23 de junio, 2025 at 17:32
Coji un cabreo monumental, perder así es para que piense que quiere hacer en el futuro, el que iba más sobrado y se le escapa, es para echarle del equipo o como menos una multa
La momia gerundense
24 de junio, 2025 at 10:01
Para ganar debería correr en UAE o Visma por la “gasolina ” que utilizan. Es un corredor muy resistente pero con muy poca
explosividad.
Trasno
25 de junio, 2025 at 20:40
No acabo de entender esa moda de usar anglicismos, “haters”, “haterismo”, hay palabras en español para decir eso mismo.
Iban Vega
26 de junio, 2025 at 7:32
son anglicismos que se han vuelto universales, cuando los usas queda claro a qué te refieres