Ciclistas
Daniel Martin cuelga el dorsal pero nunca saldrá de nuestros recuerdos
Gente como Daniel Martin han hecho del ciclismo algo especial
Daniel Martin ha anunciado que deja el ciclismo de competición con efecto inmediato y la noticia ha pasado inmerecidamente desapercibida por lo mucho que ha sucedido estos días.
Meses después de la retirada de otro queridísimo ciclista como André Greipel en el Tour, otro grande del Israel, un equipo con una media de edad precisamente no muy baja, Daniel Martin nos deja un poco huérfanos de ese ciclismo que un día nos enamoró.
En tiempos en los que discusión está en el ambiente sobre la obsesión de resultados primero, aunque sea corriendo feo no, haciendo de la especulación un arte con el único fin del puesto y los puntos UCI, Daniel Martin logró aunar ambas cosas.
En su persona confluyen ciclismo incondicional y resultados tangibles
Mirando atrás no fueron pocas las veces que Daniel Martin sacó oro de circunstancias en las que cualquiera de nosotros hubiera renunciado.
No ha sido el ciclista con más clase, ni el más elegante, pero ese motor encontró acomodo en un cuerpo resistente hasta la extenuación: aún nos duelen las piernas por su última victoria en el Giro de Italia, escapado de lejos, desprendiéndose de rivales, aguantando la embestida de los favoritos por detrás -fue el día que Yates sacó de punto al líder Bernal-.
Esa jornada dimos por muerta la aventura de Dan Martin por muchos kilómetros, pero ese torso torcido, la cara afilada por el esfuerzo, esos chepazos… tenían el objetivo de cruzar primero la meta.
Hace menos de un año, nos contó su director Oscar Guerrero hace un tiempo, Daniel Martin no encontró el ritmo en el Tour corrido a contrapié para muchos ciclistas veteranos.
Lejos de desesperarse, reconstruyó su forma y aterrizó en la Vuelta a España en una de las mejores condiciones de su vida, al punto que le ganó una etapa al mismo Roglic y acabó cuarto en la general.
Y es ahí donde queremos ir.
Daniel Martin ha sabido hacer del sufrimiento, de trabajo abnegado y meticuloso una virtud que además ha podido trasladar a un palmarés que no es el más abundante en cuanto a número de triunfos, pero que chorrea calidad por los cuatro costados.





