Ciclistas
Bernal, Pogacar y Roglic: tres etapas que definen tres grandes
Entre las de Roglic y Pogacar, Bernal pone la obra de arte que le acercó a su primer Giro de Italia
Ya sabemos de lo que hablamos, lo estamos discutiendo generosamente estos días hablando de actitud, riesgo y valentía, tres virtudes que encontramos en Bernal, Pogacar y Roglic.
Vamos con ventaja, hablamos de los que consideramos ahora mismo los tres mejores ciclistas del mundo para grandes vueltas, los disponemos en orden cronológico por sus victorias, el Giro de Bernal, el Tour de Pogacar y la Vuelta de Roglic, pero no por ello quiere decir que les consideremos, en una clasificación completamente subjetiva, en ese orden.
Es más, si nos la pedís, ahora mismo creo que a Pogacar nadie le tose, si bien Roglic no lo tiene lejos y Egan Bernal seguro que les minaría la ruta en cada recodo.
Cada uno con sus virtudes, que no son pocas, se ha hecho con una parcela en lo más alto y hemos hecho una breve antología en forma de trípitico para describirlos como lo que son: tres grandes de nuestro tiempo que lejos del tostón en el que se estaba convirtiendo el ciclismo proponen y disponen sobre la carretera, son capaces de arriesgar y coger el mando cuando nadie lo hace.
Por eso os proponemos tres viajes a la memoria reciente…
El día que Bernal puso rosa sobre blanco
La gran jornada del Giro de Italia la teníamos marcada desde el segundo cero de la presentación de la grande más bella del ciclismo, era es que aterrizaba en tierra de grandes deportistas de invierno y apellidos alemanes, en Cortina d´ Ampezzo.
Era un regalo a la vista y las sensaciones, un trayecto monstruoso que resumía todo lo que tienen los Dolomitas: dureza, aspereza, paisaje, belleza y poder decisorio: Fedaia-.
Pero la nieve, o los avisos por nieve, o a saber qué, nos privó del meollo del día más grande de ciclismo.
El trayecto se redujo al Giau, un monstruo de dos mil largos metros que se resolvió a cara perro, casi a balón parado.
Egan Bernal, en rosa, con el Giro muy en su mano, no vaciló, quiso dar un golpe en el frío que tanto le gusta para si no sentenciar, acercarse a la sentencia días antes de sufrir ante los ataques de última hora de Simon Yates.
La imagen de Egan Bernal entrando en las curvas previas a la meta de Cortina fue lo único que nos quedó una jornada que sólo su nombre en el palmarés pudo salvar.
El día que el aficionado medio se consideró robado de una de las grandes jornadas de la campaña, Egan salvó la honra del pelotón y la carrera.
Pogacar & Roglic: Las andanzas eslovenas
Ciclistas de época, eso le ha dado Eslovenia al ciclismo, ese diminuto país en el vientre europeo en el que la inversión y estructura que supieron darle al ciclismo hace unos años ha desembocado en lo que vemos ahora.
Tadej Pogacar llegaba a la montaña del Tour con una renta interesante y su principal rival, Roglic, más fuera que dentro por culpa de una caída.
Pero había que dejar sello, perfume de ciclista eterno en una de esas gestas que vemos cada cierto tiempo y siempre coincidiendo con los más grandes.
En el encadenado Romme-Colombière, Pogacar sube gracil, sencillo como sonriendo dejando por detrás una fila de rivales -Carapaz, Mas, Vingegaard, entre otros- que no pudieron hacer otra cosa que contener daños.
Era líder de facto, tenía la general en su mano, pero asumió riesgos y los llevó hasta el final.
Más de treinta kilómetros allá de la meta, Pogacar puso el límite de una apuesta que nadie fue capaz de asumir, sólo él.
La última viene a cuenta del otro esloveno, Primoz Roglic quien, mezclado con Egan Bernal, fue demasiado en los Lagos de Covadonga
Con mucho que perder, pero con necesidad, no olvidemos, de abrir brecha Roglic no escatimó el ataque de Bernal en el ascenso de Collada Llomena, mantenerle en el descenso y entrar al relevo en el camino hacia los Lagos en un sueño de etapa.
Roglic, siempre identificado con ataques cercanos a meta, rompió en un día con un estereotipo del que se ha desprovisto para siempre, su ataque, su actitud, su asunción de riesgos le metieron esa lluviosa tarde de inicios de septiembre en un trío -Roglic, Bernal y Pogacar- que no por casualidad se ha llevado las tres grandes del año en marcha.
Imagen: ASO







