Ciclismo
¿Qué se nos viene en Flandes?
Nadie osa tocarle el nombre al Tour de Flandes
En el ciclismo que nos viene, el de las tardes de alto voltaje y el pavés que no perdona, la narrativa se empeña en el duelo total Van der Poel vs Pogacar, pero las hojas de inscripción nos dictan que los caminos flamencos, y no sólo el Tour de Flandes, están empedrados de ambiciones secundarias.
Disputada ya la Brugge Classic, lo que en su día fueron los 3 Días de la Panne, con victoria de Groenewegen siguió sumando.
Mañana viernes ya tenemos la E3 Saxo Classic, ese banco de pruebas que antes llamábamos simplemente Harelbeke, donde el cartel de aspirantes busca desesperadamente una fisura en el bloque de los elegidos.
Allí asoman nombres que, tras lo visto en San Remo, piden paso para porfiar el dominio de Mathieu Van der Poel, quien encabeza las apuestas y el listado de inscritos con el dorsal 1.
Mads Pedersen lidera esa lista de outsiders que saben que en estas carreras la estética no da puntos, solo la resistencia salvaje.
En la Gante-Wevelgem del domingo, ahora rebautizada bajo el evocador In Flanders Fields, el escenario cambia pero la tensión aumenta.
Es el terreno donde los velocistas que saben sufrir encuentran su redención.
Jasper Philipsen llega con el aval de muchos adoquines para demostrar que si no se rompe, su punta de velocidad es un arma letal si el grupo llega unido tras el Kemmelberg.
Pero no estará solo en esa terna de candidatos que buscan enturbiar el duelo de titanes.
Tipos como Arnaud De Lie o Biniam Girmay -ganador ya en Wevelgem- aparecen en las listas con la intención de que el guion no se escriba solo a dos bandas, sin obviar al especialista en esta carrera, Mads Pedersen.
El ciclismo de antaño, ese que buscamos en cada muro, se alimenta de estos nombres que desafían la jerarquía establecida.
Al final del camino, ya el 5 de abril, la revalida del Tour de Flandes y la vuelta de Pogacar a la tierra prometida.
Dos semanas después de San Remo, una antes de Roubaix, se nos viene una carrera sin tregua donde cada kilómetro cuenta para saber si alguien tiene piernas para toserle a los intocables.
Flandes no admite medias tintas y, aunque la lista de dorsales sea larga y llena de talento, pero al final el pavés solo dicta sentencia para quienes están destinados a sentarse en la mesa de Museeuw, Boonen y Magni.
Van der Poel ya está en ella, ¿se sentará Pogacar?.
Y lo que más nos importa ¿explotará al fin Wout van Aert?






