@JoanSeguidor
#Profile2017 El año de Romain Bardet
A saber. Si ahora mismo nos piden una terna de favoritos para el próximo Tour recurrimos a los clásicos, desde el fijo y justificadísimo Chris Froome, a Nairo Quintana, llegando al eterno Alberto Contador, los outsiders Porte y Mollema, e incluso alguno tirará de manual y se acordará del que nunca hace nada y deja frío, Tejay Van Garderen. Esa sería la lista, en frío, sin calentar, que a muchos les saldría.
Sin embargo, yo a la misma pondría en un renglón alto un ciclista que nos encanta, un ciclista del centro del hexágono que recoge la ardua tarea de poner coto a los larguísmos 32 años que en Francia llevan sin ganar su Tour. No andamos con dilaciones, es Romain Bardet, y tiene la misión que, ojo, no culminaron ni Jeff Bernard, ni Charly Mottet, ni Laurent Fignon en el 89 por ocho cochinos segundos, ni Laurent Jalabert, ni Richard Virenque, ni Christophe Moreau, ni el reciente Jean Christophe Péraud, uno de los tíos más honestos que ha pisado el pelotón estos años, ni tampoco Thibaut Pinot, el alocado ciclista de los Vosgos, que por si acaso probará antes en el Giro, para ir haciendo caja antes de la cita que por lo que sea le acaba superando año tras año.
Para estar a tope en el Tour, Bardet además esquiva el Giro número cien que a tantas estrellas está haciendo tilín. El francés se lo juega en corto y al presente, quiere el Tour de Francia, se ve con cuerpo para lograrlo. Ha crecido mentalmente, en lo físico va a más, no se vuelve loco, tiene paciencia, espera su momento. Lo visteis en el último Tour. Mientras media caravana se iba al suelo, incluido el líder, él armó el ataque y sólo eso, un ataque, le aupó al podio. A la segunda plaza nada menos, desplazando a Nairo, quien en todos los pronósticos era claro segundo.
Bardet es eso, una sutileza vestida de barniz de discreción, pero férrea determinación. En el Dauphiné hizo también segundo. Es decir, en las dos grandes carreras de Froome, el francés fue su compañero a la derecha. Eso quiere decir algo, eso implica que si el margen que se le supone sigue su curso, se acercará.
Porque Bardet es del 90, el año que otro ciclista, como Froome este año, ganó su tercer Tour. Entonces fue Greg Lemond, que paró su cuenta ahí, por la irrupción de Indurain. Bardet llegará al próximo Tour con 26 años y tres ediciones a las espaldas que avalan su condición de outsider.
Una condición que viene además bautizada por el recorrido, muy de su gusto, con buenas jornadas para utilizar el equipo y minar los líderes con más caché sobre el papel. El AG2R es sin duda uno de los bloques más reforzados del WorldTour, a los ya establecidos Pozzovivo, Vuillermoz y Latour, se le suman Matthias Franz, Alexander Geniez,…
Para Bardet una carrera abierta es una bendición, pues generalmente suele cazar el terreno revuelto y por suerte no sólo en el Tour. Si miramos su perfil en el CQ vemos que mantiene el tono durante el año. A finales de temporada estuvo en el corte bueno de Lombardía, antes de dejarse las opciones en los pasadizos de Bérgamo. Antes del Tour, en la primavera, dos top ten, uno en Niza, el otro en una carrera que acostumbra a dársele buen, la Volta a Catalunya, esa prueba en la que un día se vio delante entre estrellas por primera vez, alimentando la ilusión de hacer algo importante.
Anotadlo ahora, Bardet será uno de los hombres de la campaña, su progresión casi universitaria así lo atestigua, nunca peor que el año anterior, siempre un paso por delante, no sé si será el siguiente francés en ganar el Tour, pero ahora es el mejor posicionado.
Imagen tomada del FB del Tour de Francia
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