Primoz Roglic
París-Niza: Primoz Roglic es una roca
La París-Niza apunta hacia la saca de Primoz Roglic
Vista la primera llegada en alto de la París-Niza una conclusión: En el argot de competición, lo que ejerce Primoz Roglic cada vez que fija un dorsal a su espalda es un manual de psicología adaptada al deporte.
Siempre está presto, a punto, listo.
Postularse a ganar una carrera como la París-Niza es una cosa, empezar a dominarla por su ecuador, siendo su primera competición, es otra y Primoz Roglic ha empezado a hacerlo.
Lo ha hecho en dos actos, se posicionó en la crono y remató en la primera subida importante de la carrera hacia el sol.
Además adaptándose a la situación, evitando el habitual “parcantazo” de otras veces, atacando a tres kilómetros de meta, en una aceleración que no conoce la violencia de otros, pero sí el desgaste moral y físico.
“Qué bien Ion” pensamos del pequeño de los Izagirre cuando se soldó a su rueda, fue un espejismo.
Primoz Roglic puede añadir la París-Niza a un palmarés lujoso en carreras de este perfil: Tirreno, UAE Tour, Romandía e Itzulia.
Podríamos decir casi, que tiene tres o cuatro grandes si sigue acumulando triunfos a este ritmo.
Es cierto que esta vez la participación estelar se la ha llevado la Tirreno, cuando Schachmann, Hindley, Benoot y Vlasov fueron los principales perseguidores de Roglic, tuvimos claro que el triunfo en la carrera francesa no se cotizaba a la altura de otras veces, pero hay que estar.
Y en eso Roglic es puntual, casi suizo en vez de esloveno.
En tiempos en los que la psicología del deportista parece importarnos más que nunca, en la larga resaca de la renuncia, sin fecha de retorno de Dumoulin, del abandono de algunos jóvenes ciclistas, de las quejas de otros no tan jóvenes, dígase Thibaut Pinot, sobre los rigores de este ciclismo, la lección que Primoz Roglic perpetúa, incluyendo la París-Niza en el repertorio, es digna de mención… y elogio.
Es un ciclista dotado, es obvio, pero no sólo en lo físico, sobre todo en lo emocional, en la gestión de frustración -aquello de la Planche des Belles Filles, siempre lo tendremos en mente- y sacar lo mejor ya en la siguiente etapa.
Si en los libros del coco se hablará de Tom, creo que también Primoz merecerá su capítulo.
Imagen: FB Team Jumbo Visma



