Ciclistas
Las cinco apuestas más subjetivas de la primavera ciclista
Que esta primavera ciclista sea lo más normal posible
Con la esperanza que esta primavera salga como estaba previsto, según el calendario, y que la de 2020 quede como la verdaderamente afectada por la maldita pandemia, el buen aficionado ciclista se frota las manos ante el ciclo más apasionante del año.
Het Nieuwsblad y Kuurne-Bruselas-Kuurne son el Rubicón de un ciclismo que se ha acostumbrado a competir con la única presencia de las cámaras del directo, pero con la sensación que millones de ojos te están escrutando.
Favoritos para el fin de semana de apertura los hay ya marcados, algunos más que otros, curiosa la elección de Van der Poel, quien sólo estará en Kuurne, pero en este mal anillado cuaderno queremos ir más allá, queremos ir a la primavera ciclista en su totalidad, buscando entre los nombres VIP cinco caballos que seguro que no serán ganadores en muchos casos, pero que nos haría especial ilusión que tocaran pelo.
Empezamos, no somos originales, con un clásico y el deseo de que Greg Van Avermaet gane algún día el Tour de Flandes.
No le vemos ya en la condición de hace tan sólo cuatro años, cuando creo que lo tuvo a tiro si no llega a ser por aquel enganchón de Sagan en el Paterberg, pero su condición de outsider, añadido al conocimiento que tiene de la carrera le podrían dar cierto chance, tanto a él, como a su compañero Oliver Naessen, otro que nos pirra pero cuyo palmarés está lejos de lo mucho que nos ha dado.
Seguimos con Mads Pedersen, posiblemente el mejor ciclista para contestar el dominio que muchos ya le atribuyen a Van Aert-Van der Poel.
El danés ya sabe lo que es nadar en las aguas revueltas que rodean las dos megaestrellas y salir airoso.
Lo demostró en la Wevelgem de otoño, una de las mejores carreras del calendario movido por la pandemia, en un excelente juego de sillas en la que él, como cuando ganara el mundial acabó pescando el premio gordo.
Precisamente su compañero de podio en el mundial de Yorkshire, Matteo Trentin, prosigue esta lista.
El italiano es sin duda uno de los MVP de la primavera ciclista de los tiempos recientes, siendo líder cuando se le ha requerido, pero también excelente gregario en los tiempos que Quick Step tenía tantas bazas para ganar como ciclistas en la carretera.
No se le conoce una “major” en el palmarés, pero como Van Avermaet es un tipo con caché suficiente para saltar la banca, bueno en el adoquín y con final interesante, salvo que no llegue acalambrado como en Yorkshire.
Ojo que a su lado tiene al eterno Alexander Kristoff.
¿Otro deseo? Que Wout Van Aert gane la París-Roubaix, esa carrera que corre como si la conociera desde hace años pero que tan mal le ha tratado, incluso cuando lo suyo ha sido remar y remar entre caídas, cortes y averías.
Que el tío más rocoso del pelotón, “heavy metal” como nos dijo Nico Van Looy, se llevara la carrera más singular de la campaña, sería un premio muy justificado.
Casi tanto como que Marc Hirschi se cobre la Lieja-Bastogne-Lieja que muchos vimos de su lado hasta que Julian Alpaphilippe empezó a hacer eses.
El suizo ha nacido para ser “Ardenero”, eso es el equilibrio justo entre resistencia, escalada y buen punto de velocidad, con ese final llano en Lieja.
Lo dicho, todo lo escrito y explicado anteriormente es nuestra apuesta ¿bizarra? tal vez, pero personal e intransferible, toda la suerte a cada uno de ellos.




