Ciclismo
Pogačar lo hace siempre igual
Las victorias por aplastamiento son la especialidad de Pogačar
Pues sí, señoras y señores, Tadej Pogačar lo ha vuelto a hacer, no sorprende, aunque impresiona. no asusta, aunque intimida.
Corre un runrún por el pelotón, entre ciertas estrellas, tipo Roglic, hay que evitar el camino que tome Pogacar.
Es un monstruo, el monstruo: este domingo en Kigali, Ruanda, el fenómeno se colgó su segunda camiseta arcoíris tras un ataque demoledor a falta de 66 km para la meta.
Y lo hizo a su manera: ciclismo de autor, ese que te deja sin palabras.
Ya lo hemos dicho, la carrera fue una auténtica guerra desde el principio, cuando él corre, todo se revoluciona.
Un recorrido infernal de casi 270 km con casi 6.000 metros de desnivel, incluyendo la temida Mur de Kigali y otras rampas que cortan la respiración.
Pogačar no esperó al final: en un tramo extra, cuando la carrera salía del circuito habitual, se lanzó junto a Isaac Del Toro y les dejó atrás a todos. Del Toro aguantó lo suyo, pero en el circuito urbano de Kigali Pogačar decidió que era su momento. Se marchó solo, y ya no hubo quién lo alcanzara.
Mientras él rodaba imparable hacia la gloria, el resto peleaba entre sí.
Remco Evenepoel hizo una exhibición estéril, pues acabó segundo, pero a 1’28” del imbatible esloveno.
Vamos con la estadística: Pogačar se convierte en el primer ciclista que gana el Tour de Francia y el Mundial de ruta dos años seguidos.
Y no es casualidad: todos saben a lo que corre Pogacar y él lo hace.
Su estilo es claro: atacar en el momento clave, imponer un ritmo demoledor, y sufrir solo lo justo para dejar atrás a cualquiera.
Así corren los grandes. Así corre él.
Es más que un ciclista, es un fenómeno que ya no solo gana carreras, sino que dicta cómo se corren.
En Kigali lo demostró otra vez: atacó con valentía, corrió con inteligencia, y dejó a todo el mundo mirando cómo se hacía historia. Pogacar no solo ganó; reafirmó que es, sin discusión, uno de los mejores de todos los tiempos.
Imagen: UCI







Xavier Vàzquez Domínguez
1 de octubre, 2025 at 10:10
Ratifico todo lo comentado sobre Tadej, decir lo contrario sería faltar a la verdad. Dominadores han habido muchos. Cada época ha tenido el suyo. Pero lo que hace Pogacar es elevar el ciclismo a una categoría artísitca. No corre para ganar, sino para escribir gestas como si fuera un Heracles que en sus doce trabajos tuviera que demostrar que tiene un lugar en la épica. Sólo una pregunta, ¿por qué obviar que quien siguió a Tadej en primera instancia fue Juan Ayuso?
Saludos