Tadej Pogacar
Pogacar ¿qué no puede ganar?
Me cuesta creer que no haya carrera que no entre en el radar de Pogacar
El otro día día lanzamos una pregunta sencilla, acompañada de nuestras sensaciones sobre la convivencia de Van der Poel y Pogacar en la historia del ciclismo y quién de los dos ganaría antes los cinco monumentos.
¿Quién ganará antes los 5 monumentos? https://t.co/007DCUcNoI
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) January 1, 2024
Así fue, una victoria del esloveno por aplastamiento
En el podcast que sacamos esta semana con Marc Soler, a la pregunta si resulta exagerado decir que Pogacar es el mejor ciclista del mundo, su compañero fue claro: “Dime qué carrera no puede ganar“.
Y ante esa respuesta, en caliente, no sabes qué decir, porque no existe, al menos de primeras.
Una vez rascas un poco más, y penamos que hace cinco años este ciclista empezó a cimentar el edificio colosal que es su palmarés, proyectas lo que puede ser el futuro y sencillamente te explota la cabeza.
Cuando Pogacar rompió el tabú de Flandes, cuando pisó el podio del mundial a los pocos días de ser segundo en el Tour, cuando ha sido decisivo en el desenlace de las dos últimas San Remo, hablamos de los registros de este ciclista.
Pogacar compite a lo largo de un año con Van der Poel, Van Aert, Mohoric y cía, como lo hace contra Vingegaard, Adam Yates y Gaudu.
El abanico de rivales explica los registros del ciclista y cómo los desempeña en cada momento.
Es como si naciera aprendido en todos los entornos, en todos los foros.
Pero le queda uno en el que romper el hielo y es el principal escollo que le vemos, y no es otro que la París-Roubaix.
El infierno tendrá que esperar en 2024 y ver si lo que disfrutamos en el pavés del Tour 2022 se puede proyectar en el de Roubaix.
Es cierto, aquel día hizo un etapón, llevó a un especialista como Jasper Stuyven en el umbral pero… el belga posiblemente no estuviera en el prime que sí luce cada mes de abril y quienes lo han probado saben que un adoquín en el Tour no hiere tanto como el de Roubaix.
Lo que tengo claro es que Pogacar, una vez pruebe el infierno, que creo lo hará en su afán de tener la mayor cantidad de piezas en su palmarés, no va a parar hasta domarlo, como lo está haciendo con San Remo.
Ahora mismo la gran duda que tengo sobre él es saber si acabará su carrera deportiva con todas las grandes piezas en su mosaico, eso es las tres grandes, los cinco monumentos y al menos un mundial, el de ruta, porque el crono lo veo improbable con la generación de monstruos que hay hoy contra el cronómetro.




