Tadej Pogacar
El Pogacar de Flandes va camino de los mejores de siempre
Que Pogacar gane Flandes optando al Tour dibuja un ciclista de época
Puede sonar arrogante, incluso grandilocuente decirlo, pero así lo pienso: Tadej Pogacar no corre para el presente, corre para la historia, para trascender y ser recordado como uno de los mejores de esto.
Lo pienso así hace tiempo además, desde aquella famosa etapa del Tour 2021, cuando salta a casi 40 kilómetros de meta y destroza a Carapaz y Vingegaard en un encadenado en los Alpes, creo que en el Col de la Romme.
Ese día Pogacar sentenció el Tour, su segundo Tour, a dos semanas del final y lo hizo justo después de una crono antológica en la que ya había marcado diferencias.
Esos días tuvimos en el podcast a un buen amigo, Chema Rodríguez, cuya memoria alcanza hasta Eddy Merckx y Luis Ocaña.
Ante la pregunta de si Pogacar apuntaba a ciclista de época, no vaciló en decir que sí.
La victoria del esloveno en el Tour de Flandes es una muesca, otro paso más hacia eso que os cuento.
Siendo un ciclista que con esa capacidad puede amasar más de dos Tours de Francia, más alguna gran vuelta de añadido, no se ciñe a la zona de confort, sale de ella y se quiere medir con los mejores en cada cosa en su terreno.
Verle dándose palos en el Poggio y el Oude Kwaremont es algo inaudito para un ciclista que pasa por ser el gran favorito en julio, al menos en el ciclismo que yo he vivido, que han sido un poco.
Desde tiempos de Perico, que es cuando más o menos me subí a este barco, no he visto nada igual, un competidor al 110%, que no quiere ganar, quiere machacar, que busca la excelencia y la marca en cada evento, sin menospreciar nada, por pequeño que parezca.
Esto, lo admito, no lo vi venir, un ciclista de antes en pleno siglo XXI, tiempo de la especialización y monitoreo constante.
Ganando en Flandes, Pogacar ha roto la pregunta que muchos nos hacemos desde la retirada de Gilbert ¿quién volverá a ganar los 5 monumentos?
Le veo en la senda de intentarlo e incluso de lograrlo.
Cuando Matxin dice que éste siempre supera las expectativas, que lo diga él, creo que deja bien a las claras de quién hablamos.
No sé si lo logrará, pero el último tabú ha caído, ver a Tadej Pogacar en la París-Roubaix es posible y no lo descartan.
Lo suyo es batir rivales del presente para conquistar hitos de grandes de la historia, y lo mejor es que lo estamos viendo en vivo y en directo.
Ser partícipe de esta historia, cuando llevamos más de cien años de ciclismo, cuando todo parecía inventado, es brutal, no cabe otra que darle las gracias, por abrir el foco, la mentalidad y demostrarnos por capítulos que en este deporte la excelencia reposa sobre las piernas de un esloveno.
Imagen: UAE Team Emirates- Sprint Cycling Agency




