Ciclistas
¿Podemos creer en la limpieza del ciclismo? Ahora mismo sí
El ciclismo se juega su crédito en la limpieza que presume haber realizado
El otro día me hicieron llegar este reportaje del Telenoticies de TV3 sobre la limpieza actual del ciclismo emitido al calor de la salida de la Vuelta en Barcelona.
Ahora miradlo, sin prejuicios, como si fuerais un marciano recién aterrizado en la tierra.
Sí, la gente que sale tiene lo suyo, Johan Bruyneel, Manolo Saiz e incluso Joxean Fernández Matxin, dos fuera del ciclismo de por vida, y el tercero al mando de una de las grandes estructuras pero con legión de gente que duda tras él.
La duda es eso, duda, es humana, tanto como necesaria, espíritu crítico que sin embargo no puede hacerlos perder de vista la realidad.
Como dicen el reportaje que citamos, no hay positivos en el ciclismo, mejor dicho, este año no lo ha habido, el año pasado saltaron tres y hace dos ninguno.
La cifra no es precisa, en estos días hemos sabido del positivo de Michael Hessmann por un diurético no reportado, que sin embargo sigue en Jumbo, y Alex Baudin, por tramadol, que no es bien bien un positivo de manual.
Con todo, cifras lejanas de mi querido atletismo y la siempre cuestionada halterofilia.
¿Recordáis cuando la limpieza del ciclismo hacía aguas y se amenazó, incluso, de sacarlo del programa olímpico?
Hace veinte años este deporte estaba a las puertas de una pesadilla doble, las confesiones de Manzano y la Operación Puerto, con las consecuencias del Tour 98 aún tiernas y capítulos brutales como ese raid policial de San Remo durante el Giro de Italia.
Recuerdas esos tiempos, y te frotas los ojos con el presente.
Y eso que si hiciéramos un sondeo rápido e improvisado entre la gente el ciclismo emergería como el deporte más vinculado al dopaje, cuando la estadística, como os digo, va por otro lado.
¿Pondría en el fuego por alguien?
Evidentemente que no, pero ello no quita que crea que, por el momento, podemos creer que la limpieza que se ha proferido en el ciclismo ha hecho su trabajo.
Estamos en un momento en el que este deporte excede su límite más cercano y natural.
No pocos, que no acostumbran a seguir ciclismo, me han hablado del Tour y esas dos malas bestias que han iluminado nuestras tardes de julio.
El aficionado medio del ciclismo, muy escarmentado, se mira todo esto con mucho escepticismo, pero mientras le damos vueltas y hacemos ver que no nos creemos lo que estamos viendo, las carreras y el tiempo siguen pasando.
Por eso, mejor relax, tranquilidad, necesidad de disfrutar del ciclismo que tenemos la suerte de ver y saborear con esta generación tan brutal que nos ha tocado en suerte.
Siempre habrá actuaciones que nos llamen la atención, la crono de Vingegaard en el Tour, la primavera de Pogacar,… ataques a cien de meta, zafarranchos como si no se fuera a correr mañana, pero la cultura del espectáculo que crece alrededor de los actuales capos, el convencimiento que midiendo y controlando no vamos a ningún lado, está cundiendo.
Hace diez años, cuando el Team Sky tenía a Froome, Porte, Rogers y cía delante hasta el final, muchos se preguntaban por los controles retroactivos con el paso del tiempo.
Pues bien, ha pasado la década y las cosas siguen como estaban, algo se estará haciendo bien.
Imagen: Cxcling






Alejandro
4 de septiembre, 2023 at 11:30
esta temporada si hubieron casos de dopaje,Michel Hessmann del Jumbo y Alex Baudin del Ag2r