Ciclistas
La crono de Vingegaard vuelve a sacar lo peor del ciclismo
Inesperada, estratosférica, brutal sí, pero la crono de Vingegaard será juzgada con el tiempo
Con independencia de lo que pase en Courchevel, en los Vosgos, de aquí a Paris, la crono de Jonas Vingegaard y su larga resaca merecen una lectura ajena a todo.
Primero de todo, estoy ante la certeza de haber visto Historia gruesa y con mayúsculas del Tour de Francia, una historia escrita de un plumazo, en menos de 23 kilómetros, que tiene de todo menos casualidad.
Cualquiera que viera el 100% de la crono de Vingegaard comprobaría que ahí había un plan, la punta del iceberg de una estrategia que pasaba por muy pocos, pero certeros golpes a una carrera que sin duda estaba destinada a decidirse en días así.
La primera recta de Vingegaard anunció sus intenciones, la primera curva su fortaleza y el paso de los kilómetros su dominio absoluto sobre el Tour de Francia.
Han salido comparativas entre las trazadas de Pogacar y Vingegaard, pero sin necesidad de las mismas ya vimos a qué jugaba el danés.
La agresividad, posición y trazadas de Vingegaard en los descensos son brutales #TdF2023
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) July 18, 2023
Igual que la producción televisiva se asegura con un scouting previo que no deja tiro de cámara al azar, la crono de VIngegaard de ayer estaba minuciosamente preparada.
Se sabía el recorrido de memoria, con una precisión en la entrada y salida de los viajes, una poder dosificado y desplegado con tal perfección que añadidos a su abrumador estado de forma han dado con una jornada histórica que entronca con las grandes ed siempre.
Para ver tal diferencia por kilómetro hubo que ir a Jacques Anquetil.
Para saber de qué estamos hablando https://t.co/cYD5fLw8Yg
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) July 18, 2023
Estaba tan calculado todo, que ni quisieron cambiar bicicleta.
Este año ya había probado la cabra en ciertas subidas, nada estaba suelto en esta historia.
Jonas Vingegaard lleva tiempo avisando en las cronos que le estaba tomando la medida a la modalidad.
Recordad la del año pasado, la final, cuando casi se estampa en el tramo final por arriesgar en las curvas, creo que en ese momento ya estaba pesando en el presente.
A diferencia de Pogacar, rascando segundos y bonificaciones a diario, Jonas Vingegaard había planteado el Tour en 2-3 movimientos serios pero definitivos: Pirineos y crono.
En el primer escenario hizo herida en Marie Blanque y buscó sentenciar en el Tourmalet, en el segundo ha dado un golpe casi mortal.
Ahora viene la otra parte de la historia, la de fustigamiento y el pelotón de amantes del ciclismo que dice no creerse nada, que Vingegaard es un tramposo y los del Jumbo unos timadores, que nos han vuelto a robar la cartera y sacan el paso de Lance Armstrong en procesión.
El ciclismo no tiene remedio.
En un día histórico, se le da vueltas siempre al mismo tema.
Si Vingegaard pita, ya le crucificaremos, entretanto disfrutad del espectáculo.
Pues esto es eso, un espectáculo y divertimento #TDF2023— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) July 18, 2023
Cada uno es muy libre de pensar cómo quiera y sospechar lo que le apetezca.
Ya el domingo, me consta, ciertos periodistas preguntaron a Vingegaard si iba limpio y esas cosas.
Pero ¿qué va a decir? va lo limpio que el sistema y los controles permiten, porque pensar que va a pitar sería para matarlo.
Es más, si un día, dentro de diez, quince o veinte años, L´ Equipe te saca un control retroactivo y te demuestra que Vingegaard iba hasta las trancas, para entonces estaremos en otra cosa, por eso mientras disfrutemos de lo que estamos viendo, que es un espectáculo histórico y bello, pues si nos da por escarbar, quizá deberíamos desmontar el ciclismo, el deporte y el mundo pieza a pieza.
Imagen:
A.S.O./Charly Lopez






JUAN MANUEL PADRÓN MORALES
20 de julio, 2023 at 11:03
AMÉN. TOTALMENTE DE ACUERDO.
Galego mindoniense
8 de agosto, 2023 at 2:52
Una actuación de EPOca.