Ciclismo
¿Pero dónde está Van Aert?
Wout van Aert afronta el tramo decisivo de su temporada tras un mes sin competir
¿A quién no le gustaba Michele Bartoli? Un ciclista increíble, una auténtica maravilla que hacía realidad casi todos nuestros sueños, sobre todo cuando las clásicas de primavera, esas de las Árdenas, se ponían en marcha.
Bartoli on possible other monuments winners: “Except for Ganna, the only one could be Van Aert, I still hope so. But when you expect him, he’s never there. What sense does it make not to race Sanremo? He says he’s training, but you need to compete with your rivals.” (Gazzetta) pic.twitter.com/MaOTVzebBM
— La Flamme Rouge (@laflammerouge16) March 25, 2025
¿Cómo olvidar aquella Lieja, cuando se plantó solo contra los dos ONCE más en forma del momento: Alex Zulle y Laurent Jalabert?
Recientemente, leímos unas declaraciones de Bartoli sobre lo que estamos viendo en estos primeros días de primavera, y sobre todo después de ver la Milán-San Remo. Bartoli se pregunta dónde está Wout van Aert.
Y es la misma pregunta que nos hacemos muchos de nosotros, los aficionados al ciclismo, aquellos que aprendimos a apreciar el deporte gracias a esfuerzos como los de él, cuando era omnipresente en la primavera.
Entendemos que ahora mismo el ciclista tiene que madurar mejor sus objetivos, calibrar sus posibilidades y no derrochar fuerzas.
Todo eso lo podemos entender. Pero que Van Aert repita el calendario de hace un año, con toda la experiencia que aquello le dejó, sin tener en cuenta el desgaste de su planificación, es algo que cuesta entender.
Bartoli dice que lo que hizo Filippo Ganna fue realmente impresionante, y que ahora mismo sólo se le ocurre pensar en Van Aert como un rival capaz de disputar una gran carrera como la de este sábado.
Tadej Pogačar y Mathieu van der Poel ya han mostrado su nivel, y ni siquiera vamos a entrar en el marcador desfavorable que llevaba Van Aert con ambos.
Tampoco sabemos si el ciclista belga está donde está por méritos propios, o si la suerte, que no siempre le ha acompañado, ha sido un factor decisivo, como sí lo ha sido para el esloveno y el irlandés.
Dicho esto, Van Aert llegará el viernes a E3, casi cuatro semanas después de haber competido en las dos primeras clásicas de la temporada.
Ojo, hablamos de prácticamente un mes sin competir, sin ponerse un dorsal, sin la vibración de la carrera, ni el ritmo, ni el nerviosismo, ni la tensión que todo eso conlleva.
Llega completamente ajeno a todo eso y piensa en competir en Tour a Flandes y en París-Roubaix, todo de un tirón.
Sabemos que para ganar el año, Van Aert tiene que pensar más allá de carreras como el Giro o el Tour. Pero nadie puede negar que el auténtico caldo de cultivo para hacer crecer su palmarés, el entorno donde realmente se forjan los campeones, está en estas clásicas.
Y esa obsesión por sumar otro monumento a su palmarés, como el de la Milán-San Remo de 2020, sigue ahí.
Lo que pasa es que, al final, es lo mismo que el año pasado: un mal paso en una de las clásicas menores le arruinó la temporada y le dejó tocado para lo que quedaba.
Esta estrategia de ausentarse de grandes carreras, como la Milán-San Remo, es arriesgada. Y sinceramente, por edad, posibilidades, proyección y ambición, no sé si le va acorde con la dimensión de ciclista que es Van Aert, que tanto admiramos.



