Ciclismo
Sonny Colbrelli no sólo gana en Roubaix chupando rueda
La victoria de Colbrelli en Roubaix ha tenido matices poco comentados
El lujo del ciclismo italiano durante mucho tiempo, pero en especial una época que tengo muy grabada, los noventa, era que llegados a un punto no había desenlace que no tuviera uno de los suyos delante, algo similar a esta Roubaix con Sonny Colbrelli y Gianni Moscon.
Ambos, han sido los dos únicos ciclistas que, viendo el desarrollo, podían ganar en el velódromo.
Moscon, si no llegan a mediar el pinchazo y la caída, tenía serias opciones de llegar.
Colbrelli era el más rápido, en teoría, de jugarse en grupito, como así fue.
Sea como fuere la jornada nos recordó las cosas por las que el ciclismo italiano, incluso cuando no parece más boyante, siempre acaba sacando la cabeza.
Y lo hace como siempre lo ha hecho, como lo practica en los mundiales, por ejemplo, intimidando, haciéndose valer y respetar, dando miedo.
A su vez Colbrelli ha tomado en Roubaix todas las virtudes históricas de algo tan italiano como el catenaccio, la forma de jugar a fútbol de los azzurri que tanta gloria y antipatía les ha dado.
Colbrelli, como la nazionale, ha sido acusado de ser una garrapata y un aprovechado, cosa es que cierto a medias.
El italiano, no es la primera vez que lo decimos, no es un corredor que nos emocione, no sabríamos decir el motivo, pero creo que conecta mucho y bien con ese influjo que acompaña desde siempre lo italiano.
Es un tío tosco, bronco, que prioriza el éxito por encima de todo.
Todo eso es cierto, pero en Roubaix, Colbrelli chupó mucha rueda, pero también fue mucho más que todo eso.
Fue un corredor sobre el que todos ya teníamos la mirada puesta desde el inicio, lleva meses en un estado de forma brutal, en el de su vida, cortando el bacalao en las escapadas de Tour, ganando el Europeo para desquicie de Evenepoel, arrasando en Benelux…
No es un velocista top, pero su palmarés se ha llenado de triunfos logrados en grupos que pasan el filtro sobre los grandes sprinters y él, al final, levanta los brazos.
También ha perdido mucho, como por ejemplo en este Tour, que ha merodeado el éxito en más de una etapa.
Digo todo esto, por que el Colbrelli que gana en Roubaix es también todo lo que le precede, experiencias amargas, triunfos a tocar y casi siempre uno mejor que se le cruza.
Colbrelli en Roubaix es garrapata, sí, pero no al nivel que muchos quieren atribuirle, se aprovecha de la fe infinita de Van der Poel en sus fuerzas, se hace grande en ese espacio y saca lo mejor de sí, pero fruto de lo mucho que ha perdido, también se anticipa con un movimiento genial, a 80 de meta, aprovechando un parón de los grandes y tomando un tiempo que le sirve para ser cazado por Van der Poel más adelante, cuando el neerlandés va ansioso por que la ventaja de Moscon no baja.
La ruta hacia el norte del italiano es excelente -y eso que debutaba-, está siempre bien colocado, deja hacer a VDP, se le va en los giros, pero le coge acto seguido, mantiene la distancia, evita las caídas y da la puntilla a Moscon en Carrefour de l´ Arbre.
Sonny Colbrelli gana en el velódromo de Roubaix con un peso grande sobre sus espaldas, pues sabemos que en estas llegadas no siempre gana el favorito, él lo era y cumple con su papel.
Como veis, es más complejo todo, nadie gana un pedrusco siendo una garrapata, hay más matices y aquí Sonny Colbrelli, el mismo que ha perdido muchas veces, es el ciclista más en forma del momento.
En todo caso, si el triunfo del italiano nos parece mal ¿qué habremos de opinar de la segunda plaza de Enric Mas en la Vuelta?
Imagen: @Bettiniphoto @TeamBahrainVictorious





