Ciclismo
París-Roubaix: Mathieu van der Poel sigue siendo el rey
Mathieu van der Poel mantiene la corona de París-Roubaix, de momento
Vamos con esa ranchera que casa muy bien con lo que hemos visto en la París-Roubaix y el dominio de Mathieu van der Poel que, como Francesco Moser, se lleva tres infiernos de seguido.
La historia sigue renglones, como vías férreas marcadas, con final preclaro y desarrollo definido.
Que Mathieu van der Poel es el mejor especialista de París-Roubaix de nuestro tiempo no ofrece discusión, por el momento.
Cierto es que, por medio, pensábamos que Tadej Pogačar tenía opciones. Es más, creo que, una vez abierto el melón, este tipo ganará aquí algún día. Pero ahora mismo, el rey es neerlandés.
Por varios motivos, principalmente por dominio y manejo de la bicicleta, de la situación y del contexto.
Van der Poel es señor en París-Roubaix, y no sólo por el dominio que plasma, también por el conocimiento de la carrera, su entraña, curvas, tramos y cambios de sentido. Donde Pogačar se “estrelló”, él salió airoso.
No es casualidad, aunque a veces esta carrera parece un cúmulo de circunstancias favorables… aunque éstas tienes que hacerlas tuyas.
Es superior, inigualable, surca como nadie los adoquines, traza las curvas como maestro del ciclocross, sale airoso de curvas imposibles para rivales, con un fondo inagotable y un instinto superior.
Hoy ha tenido al Rival, con mayúsculas, y ha salido airoso.
Una semana después de claudicar en Flandes, tres tras volar en San Remo. Qué ciclista, qué rivalidad ha surgido esta primavera ante el mejor competidor que han visto nuestros ojos.
Así las cosas, vemos que ha sucedido lo que tenía que suceder. Y puede sonar ventajista, pero en ciclismo aún hay coto para especialistas, y Van der Poel es el rey de París-Roubaix.
Lo es estadísticamente, pero también de forma real. Y amenaza el reinado de Boonen y De Vlaeminck en la era mágica del ciclismo neerlandés, pues antes de sus tres triunfos reinó Dylan van Baarle.
Por otro lado, hace medio siglo que nadie lograba algo igual: Francesco Moser.
Más de cien años desde Octave Lapize, cuando el ciclismo era sin duda otra cosa.
En esto está el coco neerlandés, en esto y en seguir escribiendo historia frente a uno de los más grandes de la historia.
Si no llega a ser por él, esta primavera hubiera sido un monólogo, como lo fue el Tour, la Lieja y otras tantas cosas.







