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No veo a Richard Carapaz ganando el Tour de Francia

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en

Shimano 2021 Junio

Carapaz se ve capaz para un Tour que no vemos el más propicio

¿Qué nos parece Richard Carapaz?

Pues un corredorazo que ha crecido en dos años como si una vida hubiera transcurrido por medio.

Pudimos verle ganar en Courmayeur hace año y medio, poniendo la primera piedra en su victoria del Giro de Itala, marcando de oro una jornada en la que Richi se hizo mayor, moviéndose en el momento exacto y sacando partido del marcaje casi obsesivo entre Roglic y Nibali.

En Verona, en su Arena, cambió el estatus y desde entonces ya no es un corredor que goce del factor sorpresa, al contrario, compite vigilado y respetado por unos rivales que saben que en cualquier momento tienen una china en el zapato con este ecuatoriano inquieto que crece según pasan las etapas y busca cualquier renglón para abrir brecha.

 

Castelli GIRO

El año que acaba era una reválida para Richard Carapaz que debutaba en un Tour que no estaba en los planes, lo suyo era defender la corona en el Giro.

En Francia cambió sin problemas de papel, una vez Egan Bernal se vino abajo, asumió el mando del equipo firmando unos Alpes antológicos, siempre escapado, abriendo la puerta al estreno de Kwiatkowski en el palmarés de la grande boucle.

Esos días de Tour que Carapaz luchaba y luchaba sin resultado, pues al final hasta Pogacar le quitó la montaña, admiramos el tesón y valentía de un corredor que nunca bajó los brazos.

Y esa tenacidad pareció tener recorrido en la Vuelta hasta que se cruzó con Roglic.

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El mismo al que había batido en el Giro, le paró los pies en España en un balance que es positivo, ser segundo es un resultado muy bueno, pero que siempre nos dejará con la duda qué habría pasado si hubiera tentado antes en la Covatilla, un kilómetro antes y…

No lo sabremos nunca, y poco podemos darle vueltas, pero la duda queda, aunque, claro, si hubiera saltado antes quizá habría muerto en la orilla, eran casi tres semanas de competición a cara perro en las piernas.

En todo caso Carapaz sacó ese espíritu que nos prendó en el Tour en el momento cumbre de la Vuelta para hacer soñar a quienes creen que este ecuatoriano puede volar aún más alto.

Richard Carapaz ha sido el mejor ciclista latinoamericano en una campaña rara caracterizada por la ausencia de colombianos en los podios de las grandes, una de las imágenes fijas de estos años.

 

Leemos que ahora se centra en el Tour de Francia, no querría saber lo que sería Ecuador si Carapaz gana allí, aunque se nos hace complicado pensar que pueda lograrlo.

Y por varios motivos…

Por un lado por que el Tour se ha granjeado una lista de favoritos en la que corredores como Pogacar creo que va a hacer falta algo más que suerte para que los apeen.

Luego está el recorrido que no es el que era, con menos montaña, más concentrada y un par de cronos, de las que podría salir vivo pero sí tocado.

Y por fin el propio Grenadier, donde las jerarquías de noviembre poco tienen que ver con las que se plasman durante la carrera, aunque ahora mismo no son pocos los que podrían optar, y eso que Froome ya no está en la terna.

Así las cosas, Carapaz no necesita el Tour para ser querido y admirado, en todo caso, necesita seguir así, corriendo como lo hace, equidistante entre la agresividad y la estrategia, por

 

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Opinión ciclista

Andorra ciclista: ¿Por qué me gusta?

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Shimano 2021 Junio

Varios motivos para pensar que Andorra sí es un paraíso ciclista

A raíz de la controversia que hemos leído sobre Andorra hace unas semanas, los ciclistas allí instalados y los motivos que han puesto ese pequeño país encajado en montañas en el cogollo de todo tipo de discusiones, Jaume Rué, afincado en Cambrils (Tarragona) y propietario de Cycling Costa Daurada, nos ha querido dar unas pistas de porqué él sí está enamorado de la Andorra ciclista.

Para un ciclista Andorra es un sitio muy interesante y me voy a explicar

De entrada hay un elemento sentimental.

En la universidad de Lleida mi mujer y yo conocimos a una pareja (de esto ya hace 25 años) que se establecieron en Andorra y residen ahí desde entonces.

Nos une una gran amistad y además tienen hijos de la misma edad que los nuestros, por lo que solemos subir allí, ellos vienen a nuestra casa también, pasamos unos días de vacaciones en verano y fin de año juntos, salvo este año debido a la pandemia.

Para un ciclista Andorra es un paraíso de alta montaña.

Castelli GIRO
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Poder encadenar puertos de primera o HC de forma circular y consecutiva me encanta.

Es muy bonito cómo cambia el paisaje, a medida que vas subiendo, dejando atrás la «civilización» y llegar a las cimas en un entorno natural espectacular.

El Coll de Cabús para mi es el más bonito.

Luego está el aspecto de marketing y lo mucho que Andorra ha jugado a favor del ciclista.

El cómo desde las instituciones, Gobierno Andorrano y Andorra Turisme, han apostado fuerte y han sido valientes invirtiendo mucho dinero para promocionar el país como destino cicloturista.

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Ahí vemos la señalización de puertos, los nuevos circuitos y carreteras (Beixalís, por ejemplo), la llegada de etapas de la Vuelta y el Tour, ayudas a hoteles para adaptar necesidades de los ciclistas… todo eso suma.

Luego está el ambiente de ciclismo que hay.

Podemos pensar que los meses más fríos influyen, pero es que ahora ese ambiente se respira prácticamente todo el año.

Siempre hay ciclistas, raro es no encontrarte con grupetas y gente entrenando, algo impensable hace diez años.

Se huele el ciclismo profesional

En la cima de los puertos están señalizadas las ediciones que han pasado Vuelta o Tour por ahí, las pintadas de nombres de ciclistas en el asfalto… y cómo no, el cruzarte con grupetas de pros entrenando.

Me he cruzado alguna vez a Egan Bernal, Dan Martin, Marc Soler, los hermanos Yates…y muchos otros muchos que no he reconocido.

En septiembre, vimos a ocho del Education First subiendo Beixalís.

Si tenemos que recomendar una marcha, sin duda la Volta als Ports d’Andorra, lejos del postureo y masificación de otras

Es una marcha cicloturista con final en la Coma d’Arcalís, un sitio que me encanta, tras haber participado en numerosas ocasiones.

“L’adoquí”, caja de productos y experiencias para los amantes de la bicicleta

Me gusta todo los circuitos, la ubicación de la salida en La Massana, la organización y el ambiente, que es una fiesta.

Claro que hay cosas que no me agradan tanto, las colas para entrar y salir del país, es una carretera y se arman buenos colapsos, como en los centros comerciales y algunas actuaciones tipo Naturlandia en medio de la naturaleza.

Pero en mi balanza puedo decir que Andorra es un sitio perfecto para el disfrute del ciclista

Imagen Jordi Santacana

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Ciclismo antiguo

El maestro de Lieja se apellidaba Argentin

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Shimano 2021 Junio

Moreno Argentin hizo de Lieja y alrededores un coto muy particular

A grosso modo, cuatro veces en Lieja, tres en la Flecha Valona, todo eso avala el rendimiento de Moreno Argentin en este lugar.

Le llamaban “Il capo”, fue un ciclista que alternó talento, insitinto y clase a partes iguales, controlaba todo y a todos, tenia la imagen clara y certera de lo que pasaba en cada momento, como si su visión fuera aérea, cenital.

Nada pasaba sin que Moreno Argentin lo viera, nada que no fuera importante y nada que no ocurriera en Lieja.

Porque la decana fue coto y terreno privado de Moreno durante cuatro años, nunca subió al podio si no fue para recoger el primer premio.

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Una especie de colonia italiana en “il Belgio”, en la mitad valona que frustró a la gran estrella local, el gran Claude Criquielion, la gran víctima del fino olfato de Moreno, cuya ultima gran clásica sería aquella famosa Flecha Valona del 94 que tanto atufó y tanto dio que hablar.

En el 85, Sean Kelly miraba a Argentin extrañado, poseído por la eterna de duda de cómo calificarle, cómo describirle. No era un escalador al uso, pero dominaba las cotas, no era el más rápido, pero mataba en las llegadas. Su fino olfato empezó a dar sus frutos rápido. Criqui en arco iris levantaba la hinchada valona tras ganar en la Flecha, le veían haciendo el doblete.

Confiado, el campeón irisado atacó de lejos y arrastró a Roche y Argentin con él. En el Boulevard Sauvenière el italiano daría cuenta de ambos, era la primera.

La siguiente, un año después. Cambia el reparto, no los protagonistas.

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Criqui ataca en La Redoute, acuciado por la necesidad de llegar solo a Lieja. Argentin le sigue, con él Pedersen y Van der Poel. En el boulevard de “centre ville”, Argentin vuelve a imponer su velocidad.

Otro año más, otra vez la misma historia, pero con suspense.

Esta vez Criqui hace daño, hace hueco.

Se lleva a Roche, en capilla de su gran año, y hacen camino.

Se lleva a Roche sí, pero no su favor.

Aunque los segundos caen del lado de los de adelante, la cosa no anda clara. Por detrás Argentin tira y pide ayuda a Millar y a Yvon Madiot.

El dúo de cabeza entra con cuarenta segundos sobre sus perseguidores en Lieja y empieza el marcaje, un marcaje feroz, férreo, tan bestia que lo que tendría que ser entre Criqui y Roche pasa a ser entre cinco y Argentin machaca, como machacaría cuatro años después, con Criqui, siempre Criqui, Sorensen e Indurain, en su mejor monumento de siempre.

Ese killer, que gusta llamarle, era Moreno Argentin, campeón del mundo en Colorado Springs, es decir oro, plata y bronce en los mundiales, ganador también en Lombardía en Milán por delante de Van Lancker y el otro Madiot, Marc, y en Flandes, año 90, con la tricolor y Fignon de gran favorito.

El francés revienta la carrera a casi setena de meta, todos le miran, todos fijan su marca, hasta que Moreno ataca en el Molemberg y sólo le sigue Dhaenens, futuro campeón del mundo en Japón a los pocos meses. Argentin da cuenta de él, aunando las dos grandes clásicas belgas en su palmarés, ese que nunca tuvo San Remo, sobre todo porque Kelly, el que no acertaba a describirle, lo impidió, en aquel descenso histórico del Poggio.

Imágenes tomada de Graham Watson

 

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Ciclismo antiguo

Centrum De Ronde Van Vlaanderen: La caja que guarda la esencia

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Centrum De Ronde Van Vlaanderen
Shimano 2021 Junio

En el Centrum De Ronde Van Vlaaderen hay una Tour de Flandes diario

Este primer domingo de abril, dicen que han corrido un Tour de Flandes virtual que cumplió con el deseo, disfrazado de pronóstico, que muchas veces hemos lanzando al aire, que Greg Van Avermaet ganara en Oudenaarde

Van Avermaet ha ganado la que esperamos que sea primera y última edición de Flandes virtual

Obviamente Greg Van Avermaet no entrará en el hall of fame que viste el epílogo de la vista al  Centrum Van Vlaanderen.

 

Castelli GIRO

Oudenaarde es un típico pueblo flamenco, tranquilo, reposado, cerrado en las tardes de otoño, frío e inhóspito, que cae en la euforia cada primavera, presa de la pasión y calor que el ciclismo desierta en estas tierras.

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En el corazón de Oudenaarde, tenemos el Centrum Van Vlaanderen, la caja que guarda los secretos de la mejor carrera de Flandes y posiblemente una de las mejores del mundo.

Centrum De Ronde JoanSeguidor

Su visita es una inmersión en la atmósfera que fija ojos de medio mundo en este pequeño territorio encajado entre Francia, Valonia y el mar del norte.

Es la caja de las esencias, entrar en él, desde la gran plaza de Oudenaarde ofrece un Tour de Flandes diario.

Saborear una cerveza acompañada por las frites, mientras las imágenes de Tchmil, Bugno o Van Petegem en bucle llenan nuestra mirada y tocan los recuerdos.

Una sorpresa, y no es raro, cruzarse con un tal Johan Museeuw, inquirirle sobre el dominio que alcanzó en esta carrera, de las pasiones que desató, y sigue desatando, pues una marabunta se concita alrededor suyo, justo en la entrada de la exposición permanente.

Y aquí el Centrum Ronde Van Vlaanderen pone sobre la mesa los recortes de la historia, una historia que escribieron las leyendas del «hall of fame», pero también periodistas, gente, equipos y sobre todo lugares.

Y entre ellos el Kappelmur…

Lo cierto es que lo que nos cuenta Sander, responsable de marketing de Centrum Van Vlaanderen, lo compartimos al 100 x 100, creemos que aquel recorrido que empalmaba Kappelmur y Bosberg era mucho más atractivo, primero por el valor icónico de ese encadenado y segundo porque el circuito actual parece enfriar los ánimos a los ataques cargados de épica.

Y no es para menos, las pantallas de aquella edición de 2011, memorable carrera, no paran de poner en bucle el duelo Cancellara vs Chavanel que ganaría Nick Nuyens.

Antes habremos pasado por rotativas flamencas, por estudios de radio, por plazas flamencos y pululado entre kioskos de patatas y cervezas, viajando de esas ediciones que se salvaron del veto de los nazis a la carrera global que es hoy en día.

Si queréis una experiencia ciclista basada en uno de los grandes símbolos de este deporte, si queréis partir hacia el Kwaremont o el Koppenberg, si queréis echar una cerveza con Johan Museeuw id al Centrum Ronde Van Vlaanderen, en Oudenaarde, donde la bicicleta y el ciclismo se plasman hasta en los pasillos de los hoteles.

 

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Ciclismo de carretera

Gante-Wevelgem, la más singular de las clásicas flamencas

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UAE TOUR JoanSeguidor
Shimano 2021 Junio

La fama de «clásica para sprinters» no se corresponde con la realidad de Gante -Wevelgem

Eso viene a ser la Gante-Wevelgem…

“Sin Esperanza se encuentra lo inesperado” (Heráclito de Éfeso)

“Una y a casa… para terminar siendo un noche inolvidable”. (Miguel González)

Se dice de la carrera flamenca que es teóricamente “de sprinters” pero que arroja un ratio de ediciones entretenidas por década que ya lo quisiera algún Monumento.

En Flandes el ciclismo es una religión.

Castelli GIRO

A esta región le seduce el ciclismo de contacto, de ataque, del si parpadean se lo pierden

Es por ello que tienen configurado un calendario en el que el cierre de la campaña de ciclocross precede a la apertura rutera de clásicas flamencas, en concreto con la actualmente denominada Omloop Het Nieuwsblad.

A partir de aquí viene una retahíla de pruebas de un día -en un radio de acción muy acotado- que culmina con la celebración de la prueba reina: De Ronde (Tour de Flandes).

La Vuelta a Flandes es su prueba estrella pero hay una clásica que exige a sus ganadores unas aptitudes no tan esenciales en sus primas hermanas, esa es Gante-Wevelgem.

Esta carrera es tan peculiar que verdaderas leyendas del adoquín como Museeuw y Cancellara nunca la pudieron conquistar

En ella el ganador tiene el imperativo de la destreza en el adoquín -lógicamente- pero primeramente ha de pasar el más que probable filtro de los abanicos.

Una vez superado el último muro (Kemmelberg) debe afrontar una hora de esfuerzo en asfalto en la que o bien tendrá que marcar a sus rivales -en grupo reducido- o en su defecto batirse con ellos al sprint.

Si bien el viento condicionó notablemente el desarrollo del Tour de Flandes en sus primeras ediciones con el paso del tiempo su esencia pasó a ser los muros, colocación, caídas y tácticas de equipo; por tanto Gante-Wevelgem actualmente tiene un extra que no tiene De Ronde: los abanicos.

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Cuatro son los muros cinco estrellas de la Bélgica flamenca, los tres primeros han tenido y tienen peso en De Ronde: Oude Kwaremont, Koppenberg y Kapelmuur.

El cuarto es el Kemmelberg, sito en el Flandes occidental y “marginado” por su lejanía en el recorrido del Monumento.

En palabras de Andrei Tchmil su bajada -por entonces adoquinada- era el punto más peligroso del ciclismo profesional de ruta.

El propio corredor nacionalizado belga lo vivió en sus carnes con un accidente grave en 2002, aunque la caída se produjo en los Tres días de La Panne.

Paradójicamente este percance supuso alargar su carrera pro ya que al no poder disputar Flandes ni Roubaix quiso despedirse unos meses más tarde en la Vuelta a Bélgica; con victoria, cómo no.

Desde 2003 Gante-Wevelgem parte de Deinze -este año arranca en Ypres– y no de Gante, pero esta circunstancia no afectó en que se siguiese rodando en los kilómetros iniciales pegados a la costa.

Como sabréis, en ciclismo pedalear junto al mar implica que la probabilidad de abanicos sea elevada. Sin tabla en mano – los belgas no son como los estadounidenses de medirlo todo- nos atrevemos a asegurar que GW es la clásica con mayor número de abanicos formados en la historia moderna del ciclismo.

#Top2015 – El infierno estuvo entre Gante y Wevelgem

Es por ello que esa fase previa a tocar el primer muro tenga más importancia que el resto de subidas si exceptuamos el juez de esta carrera: Kemmelberg.

Otras subidas como Catsberg, Monteberg o Baneberg tienen su dureza pero han jugado más el papel de anticipación -o rotura de corte consolidado- que de verdadero filtro.

El último paso por el Kemmelberg es el que configura el vagón ganador, si quedas apeado de él las opciones de victoria son mínimas, salvo que se forme un pelotón muy numeroso respecto a los fugados y termine neutralizando a éstos.

Uno de los encantos de la carrera reside en que en su palmarés figuran grandes velocistas como Abdoujaparov – el año de su victoria no se subió el Kemmelberg-, Cipollini, Bontempi, Freire, Steels y por supuesto los sprinters totales como Freddy Maertens en la edición nevada del 75.

Pero a su vez tiene ganadores de otro perfil – el guerrillero con punch- como Van Avermaet o Paolini.

También tienen sitio los gregarios de lujo como Burghardt, Peeters o Eisel.

Ni que decir tiene que Van Looy y Merckx la “coleccionaron” por partida triple y que Hinault -el adoquín no fue santo de su devoción- ganó aquí su primera gran clásica en el 77, que a su vez es la edición con mayor kilometraje (277 kms).

En el ciclismo moderno -hasta la temporada 2010- esta clásica estuvo ubicada en el miércoles que enlaza Flandes con Roubaix.

Por ello siempre tuvo ese punto de precaución por miedo a comprometer la participación en La Pascale.

Pero como la cabra tira al monte la mayoría de clasicómanos cinco estrellas eran de la partida con esa colocación en el calendario clasicómano.

El bloque de cada equipo reclutado para Flandes y Roubaix tomaba la salida en GW y a lo sumo realizaban un par de cambios para incluir sprinters con poca capacidad de pedrusqueo.

A raíz de su nueva ubicación -previa al domingo anterior a Flandes- y que con la extinción de la Copa del Mundo pasó de ser HC a World Tour ha cogido más peso todavía.

Actualmente -ignorando claro este 2020 loco- viene precedida de un Harelbeke que se disputa 48 horas antes, dejando así un fin de semana (viernes-domingo) con doble menú y variado ya que son dos clásicas con distinto desarrollo.

Como sucede en la apertura belga: OHN y Kuurne-Bruselas-Kuurne.

El único pero reside en que su hueco del calendario -entre Flandes y Roubaix- lo ha ocupado Scheldeprijs (anteriormente post Roubaix) y dado el alto riesgo de caídas en Escalda (con casos de 4 montoneras gordas en 7 ediciones) los capos pedrusqueros se borran o salen a soltar piernas y retirarse.

Mirar la tabla wikipédica para formarse una idea general de los desarrollos de GW en base a los pódiums de cada edición no conduce a nada.

Al margen que los guiones pueden variar radicalmente: desde ediciones bluff como la de 2014 -Zanatta tras el último Kemmelberg susurrando “tranquilo Peter”- y con sólo un año de margen encontrarte con la versión apocalíptica de 2015 en la que el viento nos deparó escenas del inicio de Mary Poppins, cambiando empotramientos en casas por corredores que terminaron en acequias.

La combinación de Cruz para tu portabicicletas

Las condiciones meteorológicas son tan caprichosas en esta carrera que se ha llegado a ver en su edición del 89 a Sean Kelly totalmente de largo de la chupa de agua que se comieron los ciclistas.

El corredor irlandés ni en nochevieja se duchaba con agua caliente.

En 2013 las temperaturas fueron gélidas y presenciamos el primer gran triunfo clasicómano de Sagan

El ciclista eslovaco es el mejor corredor de la historia aquí, al margen de sus tres victorias tiene tres podiums más y en la edición de 2011 fue el más fuerte en el último Kemmelberg -auspiciado por una avería de Gilbert en la base-.

Se quedó a sólo un kilómetro de que cuajase su fuga de cuatro junto a Chavanel, Stannard y su compañero Body.

También hemos vivido en esta clásica momentos rocambolescos como el del año 85.

Vanderaerden venía de ganar en Flandes y a los tres días quiso regalarle la victoria a su compañero Phil Anderson, Panasonic tenía asegurado el 1-2 pero el belga no pudo frenar lo suficiente y entró igualmente el primero. Un Anderson que se sintió marginado y se dio el piro a TVM en busca de plenos galones. Por cierto, el gran Ángel Arroyo -sin pelos en la lengua para variar- lo calificó algo así como un hype vueltómano… y acertó de pleno.

La edición del 88 cambió de fechas y se colocó al final de la campaña primaveral, después de Lieja.

Hecho poco significativo a priori pero ese año la Decana vivió un bochorno con rotondas sin señalizar, coches mal aparcados, múltiples caídas y montoneras que propiciaron que en Gante viésemos con vendajes a la mayoría de integrantes del pelotón.

Una carrera muy entretenida en la que Kelly derrotó al sprint a Gianni Bugno.

Una de las contadísimas clásicas con resolución en grupo reducido que el italiano palmó.

Los 90 se abrieron con el mentado triunfo de Abdou en el 91 -bandazo marca de la casa incluido- y al año siguiente subió la puja agarrando del sillín a Cipollini con lo que fue descalificado.

Cipo logró así su primer entorchado, no tardaría en revalidarlo ya que en el 93 -el único año que formó sociedad con Museeuw- se impuso con facilidad al sprint, como el 95% de las veces que arrancó con la pole.

La edición del 94 fue delicatessen

Museeuw y Ballerini llegaron picadísimos de Flandes y se liaron a guantazo limpio en los dos pasos por el Kemmelberg.

Finalmente Franco se jugó la carrera al sprint con Wilfried Peeters y el italiano volvió a perder una clásica en la Photo Finish. En el recorrido afrontaron la subida a Schomminkelberg, una especie de Kwaremont asfaltado.

En 1998 el “elegido” por Mapei era Nico Mattan, se quedó junto a su compi Vandenbroucke para jugarse la carrera contra Michaelsen.

Pero el danés cerró los cortes de Nico y ante la primera réplica de Franky nada pudo hacer y VDB se anotó el triunfo.

Al final en estas carreras el factor lotería está siempre presente, el bueno de Frank vivió la otra cara de la moneda en De Ronde 99.

Un Mattan que tendría su recompensa en 2005 en lo que fue un bochorno absoluto por los rebufos de vehículos que pudo aprovechar el belga en el kilómetro final, privando así a nuestro Flecha de una más que merecida victoria.

2001 nos dejó la victoria del mejor Hincapie clasicómano de siempre

George a los cuatro días perdería Roubaix por infortunio y la tremenda superioridad numérica de Domo.

Un año más tarde tenemos otra prestación hit de otro corredor, en este caso Cipollini.

Mario superó un filtro grande del Kemmelberg y logró conectar en solitario con un corte de cuatro formado kms más tarde para batirlos al sprint. Un Cipo que no dejaría de ser noticia porque en 2003 en su afán por enganchar -tras ceder 10 segundos en el Kemmelberg- se fue al suelo.

Desesperado y con el hueco in crescendo se puso a rebufar, el jurado le dio un toque y acabó lanzándole un bidón al motorista.

Edición que fue un verdadero hype de Boonen con un sprint lamentable -caída post meta incluida-.

No pudiendo materializar la superioridad de Quick y la gran labor de desgaste de Knaven.

Ese año Andreas Klier se llevó el gato al agua, encuadrado en un Telekom en el que había más clasicómanos top -sobre todo el infravalorado Wesemann- al margen del acaparador Zabel.

Un pletórico Freire en 2007 pagó el peaje de la inferioridad numérica ante Telekom y “sólo” pudo ser tercero.

Pero en la temporada siguiente logró la victoria, convirtiéndose así en el primer corredor español en levantar los brazos en esta carrera.

Pero el que de verdad pagó peaje en 2007 fue Jimmy Casper con una caída -aterrizando literalmente con la cara- que provocó que la bajada por la vertiente adoquinada fuese sustituida por la asfalda.

2011 nos dejó la victoria “maquilladora” de un Boonen en annus horribilis -se llegó al sprint de chiripa y Tom no dio palo al agua escudado en el corte de Chavanel-.

Situación opuesta a la de 2012 ya que Tommeke se llevó de una tacada Flandes, Roubaix, E3 y Gante, dejándose por el camino únicamente su gafe Het Nieuwsblad, única clásica de adoquines que no tiene en su palmarés y por la que su equipo firmó un ridículo espantoso en lo táctico en 2015.

Alexander Kristoff: Si gana ¿qué más da su peso?

2016 fue una edición super estresante: abanicos de salida, cada vez más selección y un Kemmelberg final a cuchillo

Sagan y Cancellara además de buscar el vagón ganador (ellos dos, Vanmarcke y un Kuznetsov que se había anticipado) se picaron por ser el primer arriba.

Triunfo moral para Peter en la cima y a su vez se impuso en el sprint final.

De este modo pudo estrenar su casillero de victorias con su primer arcoíris.

Por desgracia en esta edición se produjo la muerte de Demoitié al ser arrollado por una moto de la organización.

En 2017 se decide meter tramos de tierra, afortunadamente no varía la esencia de la carrera -seleccionan pero los sprinters siguen teniendo opciones- y aquí el ganador fue Van Avermaet (año sideral el suyo) aprovechándose de un Sagan que absurdamente le aplicó teoría de juegos a Terpstra: no me importa quedarme sin victoria si me aseguro que tú no ganes.

Unos Sagan que fueron noticia por partida doble ya que Juraj realizó un carrerón, no sólo por su puestazo final sino porque realmente fue de los 30-40 más fuertes.

De esta manera se desprendió de su etiqueta de corredor hermanísimo mascota.

Sagan -Peter- en 2018 dejó llorando a Viviani en lo que calificó como victoria más fácil de su triplete y el año pasado tuvimos edición raruna con un abanico previo al Kemmelberg que -contra todo pronóstico- no prosperó. Van Aert nos regaló un KOM sideral en el Kemmel y Kristoff volvió a su fase comeniños en los sprints clasicómanos obteniendo así un nuevo triunfo en clásica belga.

Este año sólo el noruego y Degenkolb pueden repetir victoria debido a las ausencias del resto ganadores en activo. Por las restricciones el recorrido se ha modificado ligeramente, destaca el paso extra por el Kemmelberg, pero la esencia de la carrera no debe alterarse.

Por Miguel González

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Esto ha sido la crono olímpica amig@s, un test brutal, cercano a la hora, algo inédito en este ciclismo, que ha servido para impresionarnos con el enésimo regreso de Roglic y emocionarnos con las lágrimas de Dumoulin.
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