Ciclismo
No veo a McNulty disputando la Vuelta
El habitual día malo de McNulty pesa en su rol para la Vuelta
Leía ayer mismo, tras la crono inicial, creo que en el Sport, al periodista barruntando sobre las opciones de Brandon McNulty en la Vuelta a España.
La pregunta era obvia ¿aguantará hasta el final?
Yo no lo veo.
El americano firmó una de las cronos más veloces de la historia, en una igualdad que todos vimos y con gente muy bien cerca de él.
El de Lisboa en la Vuelta es un resultado del mejor Brandon McNulty, de ese ciclista por el que Matxin siente especial devoción, por las capacidades que desarrolla y la calidad que ofrece al equipo.
Es otro de esos corredores que estando en UAE podría liderar con solvencia cualquier otra estructura.
El recital lisboeta responde, como digo, al mejor McNulty, ciclista capaz de lo bueno, lo mejor y lo increíble, días excelentes antes de otros no tan buenos.
Un lastre que tendrá que demostrar si es capaz de superar en breve, porque en la Vuelta, poco o nada se escatima de inicio.
Hay dificultades desde el principio.
El motor de McNulty también ha funcionado a satisfacción para terceros, recordad el vendaval que organizó camino de Peraygudes hace dos años en el Tour a favor de Pogacar y su caso a Vingegaard.
Aquel día el ritmo de McNulty abrió unas diferencias bestiales, siendo, yo creo, el primer día de esta nueva era de grandes huecos entre los dos mejores y el resto en el Tour.
En un UAE en el que Adam Yates y Joao Almeida vienen con hambre de tener el perfil alto que se les niega en el Tour, el americano aparece como un apoyo valioso más que como líder inesperado.
Aunque ojo, que en este UAE, salvo Pogacar, todo puede estar en cuestión si las circunstancias invitan a ello.
Recordar el año pasado, cuando Marc Soler tomó ese valioso tiempo el día que Kuss se puso de líder.
Entonces se dijo que al catalán nadie le iba a poner al servicio de un teórico líder, ni Ayuso ni Almeida en ese caso, que debería ser la carretera quien dictara sentencia.
Ahora McNulty lleva la delantera e incluso ya ha vestido algo tan potente como el maillot rojo de la Vuelta, veremos qué sucede si la carretera dicta a su favor.
Imagen: Unipublic/Cxcling/Toni Baixauli





