Ciclismo
No estábamos equivocados con Albert Torres
Cada éxito de Albert Torres es una alegría para quienes creemos en un ciclismo total
Cuando Albert Torres entró -con Sebas Mora- en el Movistar Team, a finales de 2019, muchos lo vieron como un fichaje simbólico, casi experimental.
Un pistard en una estructura de carretera, un especialista en velódromos dentro de un equipo que históricamente ha medido su éxito en puertos y clásicas.
Pero aquella apuesta, nacida in extremis para ofrecerle garantías de preparación de cara a Tokio 2020, terminó por abrir una nueva puerta en el universo azul.
Torres, con la paciencia y el oficio de los veteranos que no necesitan demostrar nada a gritos, fue encontrando su sitio.
Su constancia, su manera de entender la bicicleta como una extensión del cuerpo, fue calando en un entorno poco acostumbrado a la lógica de los velódromos.
Y el tiempo le ha dado la razón.
Porque el velódromo de Santiago de Chile ya es historia del ciclismo español.
Allí, Albert Torres, con el maillot de la Selección, alcanzó el sueño que llevaba años persiguiendo: campeón del mundo de ómnium.
No hubo suerte ni casualidad, sino una actuación de manual.
Cuarto en el scratch, tercero en el tempo race y tercero en la eliminación, el menorquín gestionó cada prueba con precisión quirúrgica, siempre leyendo el pelotón con esa mezcla de frialdad y emoción que solo tienen los grandes pistards.
Llegó a la puntuación final en cabeza y aguantó el pulso del danés Larsen hasta el último sprint. Al cruzar la meta, empapado en lágrimas, Torres levantó los brazos con 133 puntos y el ansiado maillot arcoíris sobre los hombros.
“Ha sido un 2025 complicado por las lesiones. No me lo creí hasta el final”, dijo después, con la voz entrecortada.
Atrás quedaban las fracturas, las caídas y la duda de si París 2024 le tuvo que premiar más y mejor.
Hoy, su triunfo trasciende lo individual.
Es la confirmación de que el Movistar Team puede ganar también en otras arenas, que el ciclismo español tiene más caminos hacia la gloria.
Y Albert Torres, con su arcoíris, ha marcado la senda.
Imagen: RFEC






