Ciclismo
Mundiales de ciclismo: la historia se escribe en la carrera de fondo
En el devenir de los mundiales de ciclismo, la carrera de fondo es la que marca todo
Cierto es que llevo ya muchos años viviendo la convivencia entre la contrarreloj y la carrera de fondo en los mundiales de ciclismo, pero ello no quita para que perciba que la competición que marca la suerte de una edición en el recuerdo siempre sea la prueba en ruta.
Es la Carrera con mayúsculas, el maillot con más solera, cien años en esta edición de Flandes, la prenda que han vestido muchos ciclistas en la historia, tan difícil de conseguir que el tope se sitúa en tres títulos como máximo, los que ganaron Eddy Merckx, Alfredo Binda, Oscar Freire, Rik Van Steenbergen y Peter Sagan, ojo con él en Flandes que no le va tan mal el recorrido y resulta peligroso cuando llega de tapado, como en Richmond, su primer título.
Que sólo cinco ciclistas estén en lo más alto de la escalera de mundiales de ciclismo de fondo habla de la dificultad de un premio que algunos han ganado dos veces, de los que vi yo Lemond, Bugno y Bettini más unos cuantos belgas, y otros muchos una vez, y gracias.
Sabéis que un servidor es un enamorado de las cronos…
Esfuerzos horribles en solitario, que pone negro sobre blanco las cualidades, las virtudes y la preparación del ciclista, sin trampa ni cartón, sobre el mismo recorrido y casi siempre con la misma meteorología, pues en un mundial, todos los favoritos salen muy cerca en el tiempo.
La cronos son el paradigma del ciclismo corrido a pelo y cuando resultan como la de este mundial, con Filippo Ganna haciéndole a Van Aert lo que le hizo a los daneses en la final olímpica de persecución, son carreras que no olvidas nunca.
Pero eso no nos hace perder de vista que los mundiales de ciclismo de fondo en carretera son la prueba del algodón a la grandeza de los ciclistas y la memoria emocionada de los aficionados.
El mundial de ruta se celebra durante todo el domingo, son más de 260 kilómetros de vueltas y vueltas a circuitos que nos acabamos conociendo de memoria, circuitos que son color, banderas, gritos y nombres en el asfalto.
Y luego la última vuelta, la que nos pone más nerviosos que cualquier otra cosa.
El que entra en la historia de los mundiales de fondo, lo hace en el ciclismo de siempre, se introduce en una lista de un siglo de antigüedad, con Binda, Merckx, Sagan y Freire, sabedor que en un año será la “niña bonita” de todas las miradas, las buenas, las de la afición, y las malas, las de los rivales que le tendrán bien marcado.
Por eso sentarse. emocionarse y volverse loco con un mundial de ruta es parte del ritual sagrado del ciclismo, 25.





