Ciclismo
Mundiales de ciclismo: cinco campeones top y otros tantos gafes
Hemos buscado los campeones mundiales de ciclismo de referencia.
Una de las grandes leyendas del ciclismo y los mundiales es sobre los campeones y la suerte que el arcoíris les procura.
No es la primera vez que hablamos de la maldición del arcoíris, un influjo extraño que muchos querrían para sí, pero que no siempre se ha comportado de forma tan mezquina.
Eso sí, en la historia tenemos campeones mundiales que sin duda no pisaron mierda el día que se vieron con el maillot más bonito del ciclismo con un año por delante.
Se nos ocurren varios, pero creo que pocos han tenido las cosas tan en contra como Mads Pedersen, ganador hace dos años, en un auténtico carrerón, que no pudo lucir la prenda más que unas semanas a causa de la pandemia.
Sólo pudo ganar una etapa en Polonia, anduvo cerca en alguna del Tour, pero poco más, por no tener no tuvo ni opción a defenderlo en la edición improvisada de Imola.
Eso sí, ya sin el arcoíris, fue el mejor en Wevelgem.
En los casos de Luc Leblanc e Igor Astaloa hay ciertas semblanzas.
Uno y otro tuvieron problemas con el equipo al año siguiente de ser campeones.
El vasco en Cofidis, investigado y suspendido por dopaje, y el francés en aquel proyecto raro que duró dos días, Le Groupement.
Laurent Borchard, otro de los campeones franceses, debió acordarse de la mala suerte de los mundiales de ciclismo cuando casi no lo pudo lucir su arcoíris en el Tour de 1998, el famoso del Festina.
El 1997 de Johan Museeuw, campeón un año antes en Lugano, estuvo muy lejos del año que le vio proclamarse titular del maillot irisado.
Entre los que tampoco guardará buen recuerdo de la suerte que le propicio el arcoiris será Romans Vainsteins: pisó el podio de Roubaix -una con mucho barro- y San Remo, pero sólo levantó los brazos en una etapa de la Volta.
Peor le fue a Alessandro Ballan, mientras que a Cadel Evans como era él, ni frío ni calor.
Por contra no todo han sido malas noticias para el portador del maillot arcoíris, en la historia que tenemos en la memoria, han habido grandes campeones de mundiales de ciclismo.
Sí, volvemos sobre Julian Alaphilippe y el lucimiento que le ha dado a la prenda.
Sus resultados no han sido los mejores de su carrera, pero ha corrido de cara, contra auténticos monstruos y viéndose en mil circunstancias.
Lo mismo podemos decir de los tres años que le tocó vestirla a Peter Sagan, un auténtico gigante que además tiene imágenes vestido irisado ganando en las metas de Flandes y Roubaix.
Un golpe en la mesa en toda regla.
Las campañas de gente como Abraham Olano con el arcoíris estuvieron acorde a lo que se esperaba de él, se metió en el podio del Giro y ganó una carrera del prestigio de Romandía con esa camiseta.
Oscar Freire consiguió ganar en el Tour como campeón del mundo, cosa que hizo, por partida doble, Thor Hushovd, todo elegancia y clase.
Y si mentamos a los mentados, Alejandro Valverde se subió al podio de la Vuelta, tras un inicio complicado, Michal Kwiatkowski ganó la Amstel de esta guisa y Paolo Bettini honró el título en Lombardía (un doblete soñado en Italia) días después del primero de los dos entorchados que cuelgan de su palmarés.






