Ciclismo antiguo
Mis cinco mundiales de ciclismo de cabecera
Ahí van cinco mundiales de ciclismo que nunca olvidaré
Llegó el gran día, esta vez nada más empezar agosto, con mucha gente de vacaciones, los mundiales de ciclismo de fondo en carretera, la joya de la corona.
He realizado un lista muy subjetiva y particular de los mundiales de ciclismo que urdieron el cariño que le tengo a la carrera más singular y bonita del año.
Viajamos a cinco ediciones de las últimas 35 celebradas, que son de las que tenemos recuerdo y noción, la primera aquel sprint antológico en el que Lemond dio, una vez más, cuenta de Kelly, el irlandés que como Jalabert nunca fue campeón del mundo, a pesar de merecerlo como el que más.
El mundial de mundiales siempre será Florencia 2013
Aquello fue un atracón de emociones, una vuelta final antológica en la ciudad más bella del planeta en el día más pestoso de lluvia y frío de aquel año.
Los movimientos de cabeza, los ataques de Purito -haber hablado con él largo y tendido de aquella resolución-, la “valverdada” del siglo, el tesón de Nibali, milagrosamente rescatado de un percance en las vueltas anteriores, y la inteligencia suprema de Rui Costa, sacando petróleo a la forma más especuladora de competir, fueron un cuadro magnífico que se pintó en la cuna del renacimiento, el mismo sitio en el que días antes Martin-Cancellara-Wiggins habían firmado un duelo a tres antológico.
Otro mundial pasado por agua, que recuerdo finamente fue el de 1998, en la ciudad privilegiada por el ciclismo, Valkenburg.
En los confines del Limburgo Oskar Camenzind se encargó que monstruos como Lance Armstrong o Michele Bartoli se quedaran con las ganas de probar ese oro.
Para el italiano nunca fue posible, sin embargo el americano ya había sido arcoíris cinco años antes en Oslo, en un título que, con todo lo que le han limado del palmarés, ahora mismo no estoy seguro que siga en su vitrina.
En todo caso, el suizo sacó brillo en medio de la tormenta, firmando uno de los desenlaces más sorpresivos que recuerdo.
Si nos vamos más lejos en el tiempo de los mundiales de ciclismo, recuerdo el de Sicilia, año 1994, en un paraje, el Valle de los Templos que el Giro ha frecuentado varias veces.
Ese pudo ser un mundial para Indurain, metido entonces en batir el récord de la hora, pero fue el de Luc Leblanc, un corredor que el tiempo no le ha dejado muy bien, con muchos detractores en la cuneta.
Sin embargo, aquel día corrió de diez, en una carrera en la que Italia, corriendo en casa, hizo honor a la fama que la precede en estas pruebas, con Chiapucchi como punta de lanza y el calvo Ghirotto como última defensa ante la gran estrategia francesa que metió al “pestoso” Virenque en el podio.
Al año siguiente, vino el mundial de nuestras vidas, el que casi treinta años después sigue generando polémica, el de Olano e Indurain.
Ya sabéis cómo acabó aquello, también nuestra opinión, que Olano es oro de ley, todo lo demás son ganas de enredar.
Y el último que traemos es muy reciente, el de hace dos años, en el diluvio de una tierra volcada al ciclismo, Yorkshire, un sitio con mil defectos para sacarle partido a la bicicleta pero que le da un plus en la experiencia ciclista, desbordando pasión y gente por cada recodo del camino.
Ganó Mads Pedersen en una carrera que le define perfectamente, es resistente, listo y sobretodo muy rápido al final, cuando los sprints no son los normales en otras circunstancias, pues llegan con 260 kilómetros en las piernas.
No me extrañaría que en Glasgow, Pedersen pudiera estar muy delante…








Alocycling
30 de septiembre, 2021 at 12:56
De verdad que el que más recuerdas es el de Florencia? Y el de Yorkshire? A veces alucino. Mil veces mejor fue el de Valverde que el de Yorkshire. Y más emocionante para mí el de Colombia aunque el de Florencia estuvo muy muy bien es cierto. El del año pasado de Lulu fue mejor que el de Yorkshire. El primero de Freire con la lluvia, San Sebastián aunque es cierto que estos fueron más bien los últimos kilómetros.