Ciclismo
Matteo Jorgenson sólo conoce años mejores que los anteriores
Nadie puede decir dónde está el techo de Matteo Jorgenson
En el balance de los top del año, no incluimos a Matteo Jorgenson por bien poquito y sobretodo por la prominencia de ciertos nombres que tenían que salir sí o sí.
El americano no para de progresar, siendo posiblemente el ciclista más inesperado entre los top mundiales, cosa que, por otro lado, no le impide estar muy asentado en ese estatus.
Matteo Jorgenson ha tenido una temporada espectacular en 2024, destacándose como uno de los ciclistas más prometedores en especial en la primera mitad de año.
Tras años con el Movistar Team, su cambio al equipo Visma ha sido un antes y un después en su carrera.
Este año logró victorias importantes como en París-Niza, superando a Remco Evenepoel, y en la A través de Flandes.
Además, quedó segundo en el Critérium du Dauphiné, casi ganando en la última etapa, y alcanzó el octavo puesto en la clasificación general del Tour de Francia, demostrando su solidez.
Jorgenson recuerda que, durante el Tour, no tuvo un solo día malo y se sintió especialmente cómodo en la tercera semana, algo que nunca había experimentado antes.
Este rendimiento constante le hizo darse cuenta de que puede competir al máximo nivel durante tres semanas, abriéndole las puertas a soñar con un futuro como contendiente a la general en una Gran Vuelta.
Un momento clave en su progreso fue su trabajo con un biomecánico en Bilbao, el exseleccionador de pista, entre otras muchas cosas, Jon Iriberri, recomendado por su nuevo equipo.
Este especialista identificó que su pedaleo era ineficiente en comparación con el resto del pelotón y le propuso un cambio radical.
Aunque fue un proceso duro y exigente, Jorgenson dedicó tiempo y energía para modificar su técnica, lo que ha dado frutos en forma de resultados y confianza renovada.
La victoria en París-Niza marcó el punto más alto de su temporada. Pasar por su apartamento en Niza al cruzar la línea de meta como ganador fue un momento inolvidable que todavía le emociona. Para él, fue un triunfo inesperado que lo llenó de motivación.
A sus 25 años, Jorgenson ve su evolución como una constante. Ha mejorado cada temporada desde que se convirtió en profesional, y 2024 fue un ejemplo claro de cómo su esfuerzo, combinado con el apoyo del equipo, está dando resultados.
Ahora, mira hacia 2025 con ganas: Planea participar en Tirreno-Adriático y seguir trabajando tanto para apoyar a Jonas Vingegaard en sus metas, como para buscar sus propias oportunidades en carreras importantes.
Aunque todavía no tiene prisa, Jorgenson está convencido de que en el futuro luchará por la clasificación general de una grande.
Por ahora, prefiere centrarse en seguir creciendo y aprovechar el momento, sin dejar de mirar hacia ese gran objetivo.
Imagen A.S.O.





