Mads Pedersen
Mads Pedersen es el francotirador del pelotón
Instinto y ambición se confunden en la figura del Mads Pedersen
Recuerdo el mundial de Yorkshire, su desenlace y algunos comentarios que le siguieron sobre la victoria de Mads Pedersen por delante de un acalambrado Matteo Trentin.
Comentarios que no tuvieron en cuenta el valor del triunfo, el escenario, su importancia y los grandes nombres que cada año suspiran por el arcoíris y jamás lo vestirán.
Se hizo de menos de Mads Pedersen, como un campeón de circunstancias en una carrera muy condicionada por el tiempo extremo, el frío y la lluvia.
No tuvo el mejor periplo irisado el danés, que al poco de estrenar su pieza se vio encerrado en casa, sin poder competir, por la pandemia.
Lo lució en pocas carreras, aunque entre ellas en el Tour, donde finalizó segundo la jornada final en París con su precioso maillot.
Ni siquiera compareció en Imola, en un mundial improvisado, a defender la corona, pues había otros favoritos más claros.
Por contra, ganó una Gante-Wevelgem edición otoñal que abrió los ojos a muchos, ese inesperado campeón del mundo no era flor de un día, tampoco su segunda plaza en Flandes, tras Terpstra anteriormente.
Mads Pedersen incrementaba galones.
Hoy me parece uno de los ciclistas más valiosos del pelotón internacional, viniendo además de un país, Dinamarca, para el que todo son mieles.
Pedersen de hecho es el padre del gran momento del ciclismo danés, pues con su mundial abrió un serial de conquistas que no es pequeño: a los dos Tours de Vingegaard añadidle las numerosas etapas en las grandes vueltas e incluso el Tour de Flandes de Kasper Asgreen.
Esto en medio de un vergel que no deja de arrojar nombres, algunos ya desde juniors como vimos con Albert Philipsen.
Pero volviendo sobre Mads Pedersen, se ha hecho en un año escaso con un hueco en el club de ganadores de etapa en las tres grandes vueltas.
Empezó el año pasado por el Tour sacando provecho a su determinación y olfato, siguió por la Vuelta y este año con el Giro.
En este Tour, marcó la llegada de Limoges y se la levantó al propio Philipsen, en la que parecía la oportunidad más obvia de batir al belga.
Más allá de este cazador, me quedo con el Pedersen que anticipa en las grandes clásicas y mundial.
En Glasgow me pareció de los más fuertes, se quedó a un paso del podio, pero ahí estuvo, entre la nobleza del big 6 que aspira a integrar jugándose las medallas.
Qué decir de su Flandes, en cuyo podio estuvo tras anticipar y contener desde adelante el vendaval Pogacar & Van der Poel.
Pedersen viene, en cierto modo, del ciclismo anterior a la pandemia y resiste entre los mejores del mundo, su desempeño es brutal y siempre que sale, sabes que va a estar ahí.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez







