Los contratos largos aumentan las desigualdades del ciclismo
Más razón que un santo, he leído la charla de Jonathan Vaughters en Cyclinngnews y describe la causa de lo que vemos en casi todas las grandes carreras y una tendencia que es irremisible: contratos más largos como modo de retener más y más talento para hacer el ciclismo más desigual.
Y es que en el ciclismo actual, los contratos no paran de alargarse con los equipos más poderosos reuniendo y cercando los mejores talentos jóvenes cada vez más temprano.
Ahí va el fichaje de Jan Christen por UAE, atado hasta 2030, siendo tercer ciclista en este equipo en firmar un contrato a largo plazo, después de Tadej Pogačar y Pablo Torres.
Con el aumento de dinero en el deporte, los equipos más grandes -en especial UAE, Visma y Red Bull- dominan el mercado de fichajes.
Están comprando a los ciclistas de equipos más pequeños, asegurándose de tener los mejores talentos no solo para ganar las grandes carreras ahora, sino también para las siguientes generaciones.
Pero este desequilibrio financiero en el ciclismo plantea la pregunta: ¿cómo está afectando esto a las competiciones?
No puedo estar más de acuerdo con Jonathan Vaughters, CEO del Education First, un equipo que cae bien por defecto., opina que la falta de regulación en el mercado de fichajes está favoreciendo a los equipos con más dinero.
Nos recuerda que los deportes de gran público son aquellos en los que cualquier equipo puede ganar, como la NFL en Estados Unidos, que tiene un sistema de “tope salarial” para evitar que un solo equipo domine constantemente.
Para Vaughters el ciclismo debería tener algo similar con el objetivo de equilibrar las oportunidades y hacer que las competiciones sean más impredecibles y atractivas.
En la NFL, por ejemplo, los equipos más débiles tienen la primera opción para fichar a los mejores jugadores de la universidad, lo que les da la oportunidad de mejorar y competir en el futuro.
En ciclismo, en cambio, no hay un sistema organizado que garantice equidad entre equipos. Aunque la UCI (Unión Ciclista Internacional) ha intentado implementar algunas reformas tras el complicado traspaso de Cian Uijtdebroeks, estas han sido muy limitadas.
Vaughters también menciona el caso de UAE, que en 2017 se hizo cargo del equipo Lampre-Merida.
Ese año, ganaron solo 17 carreras, pero en los últimos años han triplicado su número de victorias gracias a la fuerte inversión del gobierno de los Emiratos y la llegada de ciclistas de renombre.
Este tipo de inversión ha transformado a UAE en un equipo de élite, lo que muestra cómo el éxito en el ciclismo se está “comprando” más que nunca yesto reduce la emoción del deporte, ya que, en lugar de ser un espectáculo impredecible, los equipos con más dinero están asegurando su victoria de antemano.
El ciclismo necesita un sistema para equilibrar las cosas, Vaughters no está seguro de cuál debería ser, aunque está claro que los actuales responsables de la regulación no están haciendo lo suficiente. A su juicio, las personas encargadas de tomar decisiones en el ciclismo no comprenden completamente los problemas financieros que enfrentan los equipos más pequeños, ya que no tienen experiencia en la gestión de equipos ni en la negociación de contratos.
Un problema adicional, según Vaughters, es el impacto de los “super equipos”.
Aunque algunos ven la llegada de grandes patrocinadores como una oportunidad para elevar el nivel del ciclismo, él cree que está ocurriendo todo lo contrario.
Los patrocinadores potenciales que tienen dinero para invertir en ciclismo, como los que tienen 20 millones de euros, prefieren invertir en deportes como la Fórmula 1 o el fútbol, ya que en el ciclismo no pueden asegurarse de que su inversión los ponga en posición de ganar las grandes competiciones.
Este fenómeno está creando una brecha cada vez más amplia entre los equipos con grandes presupuestos y los equipos más modestos.
El impacto de esta concentración de dinero en unos pocos equipos es que dificulta que equipos más pequeños, como Intermarché-Wanty, encuentren patrocinadores. Estos equipos no pueden ofrecer la promesa de ganar el Tour de Francia, algo que los patrocinadores más grandes buscan.
Esto crea un ciclo negativo en el que los equipos con menos recursos tienen más dificultades para competir, y los patrocinadores se alejan del ciclismo porque no ven un retorno de inversión adecuado.
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