Ciclismo
Los ángeles de Visma no visten de amarillo
La historia de las bicis robadas a Visma revela el papel de los auxiliares
No tuve ocasión de comentarlo en su momento, pero ahí va: Hace unos días, durante una de las etapas italianas de la Vuelta , el equipo Visma-Lease a Bike vivió un auténtico sobresalto: en plena noche, unos ladrones forzaron el camión del equipo y se llevaron nada menos que 18 bicicletas.
Les dejaron, podríamos decir, con lo puesto, supongo que como a los chicos del Total Energies en Francia días después.
Pero volviendo al Visma, la mañana siguiente en el hotel fue de locos.
Los mecánicos, que habían estado trabajando hasta la una y media de la madrugada preparando el material, se despertaron y vieron que todo lo que habían montado había desaparecido.
Grandes palabras de Matteo Jorgenson respecto a ellos: “Estuvieron despiertos hasta la 1:30… y por la mañana, las bicis ya no estaban”.
Matteo Jorgenson, que perdió tres de las suyas, tuvo que salir a competir con una cuarta bicicleta montada a toda prisa.
Lejos de hundirse, Jorgenson aprovechó para rendir homenaje al staff del equipo.
“Trabajaron muy duro y puedo asegurar que sin ellos yo no tendría bicicleta”, explicó, subrayando lo invisible pero vital que es el trabajo de los mecánicos.
En el ciclismo los focos apuntan al corredor, pero sin quienes ajustan y cuidan cada detalle del material, la carrera no se mueve.
El propio jefe del equipo, Richard Plugge, lo resumió claro: los mecánicos hicieron “un trabajo increíble” para que todos pudieran tomar la salida.
Además, equipos como Movistar y Trek, que estaban en el mismo hotel, prestaron apoyo en esos momentos de caos.
Ese compañerismo entre rivales también ayudó a que la situación no se convirtiera en un desastre mayor.
Aunque la policía italiana abrió una investigación y algunas bicis aparecieron abandonadas en un parque, la mayoría siguen desaparecidas.
En el caso de Axel Zingle, que ya había abandonado por caída, los ladrones se llevaron absolutamente todas sus máquinas.
Con un punto de ironía, Jorgenson describió aquella mañana como “interesante”: mucho nervio, mucho trabajo contrarreloj, pero al menos una bici lista para competir.
Y en sus palabras quedó claro algo que suele olvidarse: los ciclistas son las caras visibles, pero detrás hay un ejército de mecánicos y auxiliares que, en silencio, mantienen la rueda girando y salvan días que parecían imposibles.
Imagen: ASO





