Ciclismo antiguo
Lemond en 5 esenciales
No recuerdo ciclista más inteligente que Lemond en el Tour 89
Vamos con otro retrato de brocha gruesa sobre esos ciclistas que me marcaron en este camino de ciclismo y pasión: Greg Lemond.
Americano, innovador, pionero… muchas cosas podríamos decir de Lemond, demasiadas, como para resumirlas en cinco premisas, pero lo he hecho e incluso me he permitido señalar un día, un lugar y casi una hora.
Empiezo por lo que siempre me impresionó de Lemond, una inteligencia única, casi innata.
Si el otro día destacaba la visión de Indurain, creo que el americano podría considerarse como excelente precursor en esta materia.
Hizo de la escasez su virtud, en especial aquella famosa edición del Tour de 1989, pero no sólo ahí, hasta salió airoso de un Tour en el que Hinault estaba incumpliendo cada uno de los puntos de su promesa.
¿Cómo lo hizo?
Pues con eso, unas piernas de fuego pero una mente privilegiada que le quitó de caer en la trampa y pasar el límite en más de una ocasión.
Siguiente punto: pionero.
A su carácter novedoso, por ser de ultramar, se le suma que nunca escatimó avances y cambios técnicos que, entre otras cosas, fueron decisivos en su segundo Tour de Francia.
Su imagen sigue siendo moderna a día de hoy
Un hecho en esta lista, ese accidente de caza que fue un antes y después.
Estuvo cerca de morir, de dejar la bicicleta, pero ni una cosa, ni la otra.
Volvió a ser ciclista, pero alejado de aquel hiperactivo corredor que era antes del accidente. se volvió tibio, más medidor, pero a la postre, igual de killer.
¿Un lugar?
París, en una tarde de julio de 1989.
Cómo no, el Tour más apretado de la historia del ciclismo se decidió con una crono antológica, no muy larga, menos de 30 kilómetros, entre Versalles y París.
Sacó lo mejor de sí el peor día de la historia de Laurent Fignon.
Aquel golpe aún resuena en los Campos Elíseos.
El primer gran americano: volviendo a ese carácter pionero, Greg Lemond fue una perla traída expresamente de la lejana California para ser quien abriera la cuenta del gigante americano.
El día que Lemond destacó en el Tour y acabó haciéndolo suyo, el ciclismo pasó a ser global, con todo lo que ello comporta para este deporte que hoy pisa los cinco continentes.
El californiano me parece el ciclista más identificado con el Tour de los que he conocido, hizo de sus victorias un arte que habla de genialidad y precisión a partes iguales.
Hoy sería complicado encontrar uno igual.






