Ciclismo
Juegos Olímpicos: Si Tom Pidcock no existiera…
El segundo oro olímpico de Tom Pidcock viene tras una carrera histórica
Cualquier cosa menos indiferencia, eso deja Tom Pidcock a su paso y si es en los Juegos Olímpicos, pues doblemente mejor.
Es un ciclista indispensable, fruto de ese ciclismo 360 que no se impone, pero sí crece poco a poco, aunando todas las virtudes de este deporte, desde la resistencia a una técnica sublime llegando al instinto killer.
No es el corredor más sólido para una gran vuelta, tiene días flojos, altibajos, no parece estable para ello, no sé en qué momento pensó que el podio del Tour podía ser una opción, muy posiblemente no sea el mejor compañero, no al menos en carrera, no le hemos visto dar una pedalada de más por Carlos Rodríguez, pero es eso, imprescindible, un generador de experiencias, derroche de adrenalina, un premio para las mejores mesas.
A inicios de año, nos preguntamos por el día D de Tom Pidcock en 2024, sabedores que los Juegos Olímpicos iban a ser capitales.
Ganó la Amstel, como en su día fue el mejor en Alpe d´Huez y voló por la Strade Bianche.
Este año ya había tenido su día de gloria, la Amstel para pasar sin mayor novedad por el Tour y centrarse en la renovación del oro olímpico.
En París. en esa montaña que dicen han construido sobre un vertedero ha firmado una de las mejores carreras de BTT olimpicas que recuerdo.
Su duelo con Victor Koretzky, el biker francés que criticó ciertas prebendas de aquellos que vienen de la carretera ocasionalmente, ha sido brutal en todas sus partes.
Victor Koretzky aguantó desde el inicio los cambios ritmo, comandó la carrera desde que Pidcock pinchó, porfió de tú a tu cl inglés y mantuvo el equilibrio en el golpe final del inglés, cuando parecía que nada podía mejorar lo visto.
No sé si en su fuero interno el francés se sentirá cabreado, incluso ultrajado por ese desenlace tan al límite, pero ha perdido contra un ciclista único, un competidor sin parangón, uno de lo corredores que más inspiran, que aúna disciplinas, picoteando de una y otra, dejando sello, siendo fiel a la tradición olímpica de su equipo y país, que está entre los mejores pagados del mundo precisamente por esa singularidad, asegurando que, si él es de la partida, la carrera va a valer la pena.
Imagen: UCI MTB





