Ciclistas
Jonathan Milan, entre Wiggins y Ganna
Las posibilidades de Jonathan Milan ahora mismo son infinitas
Metro noventa largo de bigardo, un físico afinado, puñal afilado, Jonathan Milan venía todo el año avisando que éste podía ser su Giro.
En una edición marcada por la gran actuación de los pistards (Geraint Thomas, Derek Gee…), Jonathan Milan ha sido punta de lanza de una modalidad que muchos han visto incompatible con la carretera y ahí están los resultados.
Su omnipresencia en carrera le ha dado una ciclamino ganada casi por KO, mucho antes de llegar a Roma y no ha sido sencillo, pues ha tenido rivales como Mads Pedersen en el camino.
A Milan le hemos visto delante, detrás y medio en muchas etapas, superando con nota la prueba de la montaña tras brillar en las jornadas en las que le tocaba hacerlo bien.
Sin embargo, a mí lo que más me ha sorprendido es la excelente punta de velocidad que ha sacado ante muy buenos velocistas.
Ya sabíamos que era veloz, que había ganado alguna etapa al sprint, y disputado alguna otra, pero el salto en el Giro es evidente.
El final de Jonathan Milan en la etapa que gana Alberto Dainese, esa forma de remontar a ciclistas lanzados, ha causado impacto, como no podía ser de otra manera.
Ahora nos viene la gran pregunta ¿qué futuro le aguarda a Jonathan Milan?
Es una pregunta buena.
El tipo viene de la precisión de la pista como otros nombres que bien conocemos.
Hay dos tipos de trayectorias.
La de su homólogo Filippo Ganna, con quien se mide en envergadura y datos, asegurando el tiro en hacer bien lo que sabe hacer, es decir competir en pista, cronos y jornadas llanas.
O la de Bradley Wiggins, el persecucionista campeón olímpico que acabó ganando el Tour de Francia.
Ahora mismo no pondría la mano en el fuego por ninguna de las dos opciones.
Hablamos de un superclase, un producto 100% de la Federación Italiana para recuperar la corona olímpica en pista cuya evolución, con la base y calidad que atesora, ahora mismo es un campo infinito.






