Ciclismo
Javier Guillén, líos con la Vuelta, Dori Ruano y Melcior Mauri
Javier Guillén sobre la Vuelta 25 y 26, Canarias e invitaciones
Nueva entrega de El Velódromo!
Como siempre, aquí en el podcast de Joanseguidor, nos gusta explicar el ciclismo de forma sencilla, sin rodeos, pero con toda la pasión que este deporte merece.
Hoy tenemos un episodio de esos que se guardan en favoritos, así que prepárate para un viaje por la actualidad, la historia y el análisis más punzante.
Empezamos el programa con un invitado de peso. Javier Guillén, director de la Vuelta a España, se pasa por nuestros micrófonos para analizar la compleja edición pasada y, sobre todo, para darnos las pinceladas del mapa de 2026.
Guillén aborda la ausencia de Canarias en el recorrido un año más, explicando los desafíos logísticos que supone llevar la carrera a las islas, además de reflexionar sobre cómo se diseña una Vuelta que mantenga la emoción intacta hasta el último kilómetro.
Seguimos con una charla necesaria junto a Dori Ruano.
La exciclista acaba de ver la publicación de su libro -firmado por Jorge Matesanz- y viene a recordarnos que el ciclismo femenino no empezó ayer.
Dori nos cuenta lo duro que era ser profesional hace 20 o 30 años, cuando ser pionera significaba abrirse paso en un mundo con muchos menos recursos que el actual. Es un testimonio valioso para entender dónde estamos hoy y todo lo que ella y sus compañeras tuvieron que luchar.
La adrenalina sube con nuestra sección “A Cuchillo”. De la mano de Kike Molares, analizamos el estado de gracia de las grandes estrellas mundiales.
Pasamos revista a la rivalidad entre Van der Poel y Van Aert, además de poner el foco en el presente y futuro de nuestras grandes bazas nacionales, Juan Ayuso y Carlos Rodríguez, de quienes esperamos lo máximo en las grandes citas que están por venir.
Cerramos el episodio con un toque de emoción en nuestro capítulo de nostalgia.
Melcior Mauri nos transporta a sus vivencias en el Tour de Francia, una carrera que este 2026 tiene un significado especial para él, ya que el pelotón pasará literalmente por la puerta de su casa.
Es un cierre perfecto para recordar que el ciclismo, más allá de los vatios, es cercanía y piel de gallina.



