Mikel landa
La caída de Landa en el Giro: lo que pudo haber sido
La caída de Landa llega en el que podía haber sido su Giro
En el pelotón, como en esos mundos de Dios, hay muchas clases de corredores, pero simplificando podríamos decir que están los elegidos, también llamados ciclistas de leyenda, buenos corredores con curioso palmarés, gregarios de lujo, trabajadores de horas muertas y un tipo de ciclista que ejemplifica el Mikel Landa que vimos tras su caída en el Giro.
Sabedores que la caída de Landa en la llegada del Giro a Cattolica se ha saldado con una rotura de clavícula y algunas costillas, en principio, poco para lo que se pudo haber hecho y mucho para la ilusión que había prendido en la afición, nos hemos tomado unos minutos para ver lo que rodeaba al corredor justo antes de la desgracia y concluir que pocas veces más se puede ver el alavés en una igual.
Mikel Landa había logrado en esta carrera alinear los astros como rara vez se le pusieron a su favor, de hecho los ha tenido tan alienados que su salida del Giro, por una caída, golpe seco y para casa, es la más cruel que podríamos imaginarnos.
No sé vosotros si alguna vez os habéis quedado tan fríos como un servidor viendo una etapa, pero esa fue la sensación que quedó cuando leímos el dorsal de Landa en esa persona doliente del asfalto de Cattolica, viniendo de Riccione, una sensación similar a la de Joseba Beloki, otro alavés, cuando gritaba de dolor en aquel descenso hacia Gap.
Y es que ambas circunstancias guardan cierto paralelismo.
Como Beloki en aquel Tour, Landa había encontrado en este Giro cierto acomodo entre los mejores.
Sólo había sido una etapa de montaña, cierto, pero el Landismo respiró eufórico cuando en la subida hacia Sestola los Bahrain con Valls, Mohoric, Pello y Caruso habían demostrado que esta vez sí, que la apuesta era Mikel e iba a estar atendido.
Luego estuvo el ataque, que hizo daño, en medio de la lluvia, siendo el primer favorito en moverse, probando en un terreno que le gusta, Italia, sabedor que las circunstancias le eran propicias como pocas veces las había tenido a su favor.
Increíble el realismo que le otorga Bernini a sus obras ? #Giro #Giro104 pic.twitter.com/9KuvHo57yN
— Cima Coppi (@CimaCoppi_) May 12, 2021
No era sólo Mikel Landa, eran también los rivales
No nos engañemos, sin los eslovenos en competición, muchos ven el cielo abierto.
Landa los tuvo que sufrir en Tirreno e Itzulia, en silencio, corriendo a la contra, como a él no le gusta, de forma muy diferente a la dispuesta en el Giro.
No le valió más allá de la mitad de la primera semana, en 24 horas sueños rotos, clavícula hecha trizas, abriendo un episodio de ciclismo ficción
¿Qué habría pasado en el Giro de no mediar la caída de Landa?
Sinceramente, pintaba bien, y los que por aquí se pasan hace tiempo saben hemos sido críticos con el alavés en más de una ocasión, pues sus declaraciones no se correspondían con lo que veíamos en la carretera.
Ello no quita que estemos ante uno de los mejores vueltómamos de la actualidad, con una serie de puestos que le hacen acreedor, precisamente, a algo más, al algo que llegamos a pensar, de verdad, que podía llegar en este Giro.
Por delante tenía una carrera con la contrarreloj reducida a la mínima expresión y montaña de toda clase, alta, media y baja, revirada y ratonera, de todo color y pelaje.
A ello añadid lo que decimos del equipo y concluid con unos rivales a los que Landa podía mirar de tú a tú, si bien cabe admitir que si Bernal o Evenepoel están top las cosas habrían sido muy complicadas.
Pero había chispa, había compromiso y por primera vez ilusión de verle hacer lo que llevamos tiempo pensando que es capaz de lograr.
Todo se ha ido al garete, ha quedado atrás, bien podríamos decir que el que gane este Giro sin Landa, llevará consigo un asterisco.
Imagen: @Bettiniphoto @TeamBahrainVictorious





