Ciclistas
Filippo Ganna come en la mesa de los más grandes
La variedad de registros de Ganna empieza a ser sobresaliente
Cuando Filippo Ganna empezó a llamar nuestra atención, hace unos años por una postura que le adivinamos en una crono, creo que fue en San Juan, pudimos pensar que bien, que vaya clase, una categoría inmensa sobre la máquina, un corredor excelso, mayúsculo pero posiblemente con un recorrido muy limitado en el ciclismo en carretera, con un cliché muy reducido, cronos cortas y poco más.
Sabíamos de su progresión en la pista, de la apuesta que crecía alrededor suyo en la selección italiana en el velódromo.
Leímos, hace dos años un artículo con Marco Villa un artículo donde ya explicaba los pilares de su apuesta por la pista en Italia y el papel de Filippo Ganna.
Cualquiera que haga una lectura simplista, como cuando Wiggins ganó el Tour siendo persecucionista, diría que aquel ciclista no iba a tener mayor recorrido, que lo suyo era la pista y en todo caso alguna crono corta, nunca más de 20-25 kilómetros.
Pero Filippo Ganna ha desmontado esas teorías…
…teorías en las que quizá nosotros en algún momento creímos.
El corredor de ese rincón piamontés limítrofe con Suiza nunca ha dejado de crecer, de mejorar ni de ampliar sus registros, es uno de los sellos de la casa a la que pertenece, Ineos, la misma en la que Pidcock da el salto a la carretera batiéndose con los cocos o en la que Bernal se pone al frente de abanicos a mil por hora, con Luke Rowe al lado, cuando todos le consideramos un escalador.
Filippo Ganna va en ese grupo de mejora, de línea ascendente y mejor continua
Ese mocetón que rodaba como los ángeles, cuya estampa era un gusto ver, encerraba sorpresas, una chistera de la que ha ido sacando tantos registros que le ponen, como bien dicen en el primer podcast belga de A Cola de Pelotón, en la mesa de los grandes nombres del ciclismo actual, eso es junto a Van Aert, Van der Poel, Roglic, Pogacar y cia.
Y no, no os parezca exagerada esa imagen, el año 2021 de Filippo Ganna, y el anterior, desmontan cualquiera de los prejuicios que pudiéramos tener sobre él y su evolución.
Es un ciclistazo.
En lo suyo una celebridad ya desde que se colgara el oro en Tokio tras una final memorable de persecución por equipos en la que él decantó la balanza en las tres últimas vueltas con el “súper” relevo de la carrera.
Ganna ese día demostró que se puede mantener el nivel y volar en pista mientras se crece en carretera.
Ya venía de reventar el registro de los cuatro kilómetros y entonces eso.
El domingo pasado, Filippo Ganna sacó el oro del cuello de Wout Van Aert como se lo quitó a los daneses en esa final de Tokio, con un rush final histórico.
En esa crono, batió al coco belga en más de cuarenta kilómetros, otra barrera que cae, que sólo sirve para cronos cortas.
El italiano ha hecho de Giro, de su Giro, la casa de las maravillas, como organizar un abanico para Egan Bernal en la cornisa de un puerto o reventar rivales en la entrada y salida del sterrato.
Eso este año, el pasado, se animó a ganar una etapa de media montaña, escapado, derrochando, como gusta decir, vatios en una caza que para los de atrás no tenía sentido.
Filippo Ganna se pone el mono de trabajador y líder con la misma facilidad, los intercala y luce con naturalidad, la misma que impregna en los carrerones que nos regala cada vez que se acopla a su “cabra”.






Diego
25 de septiembre, 2021 at 11:36
¿Crees que Ganna puede valer también para pelear una París Roubaix? Viendo el tramo de adoquines que hizo el otro día en la CRI del Mundial, no pude evitar que me viniera a la cabeza.
Iban Vega
26 de septiembre, 2021 at 16:36
Por qué no¿¿¿ entra en su perfil y su forma de correr nunca tiene suficiente con lo que hace bien