Remco Evenepoel
Evenepoel sigue aprendiendo
Evenepoel se rodea de un equipazo para aprender a circular en los abanicos
En pocos días se cumplirá un año de la caída de Remco Evenepoel en Lombardía.
Aquel puente en descenso hacia el Lago di Como nos puso un nudo en la boca del estómago cuando vimos la caída, repetida, e imaginamos las consecuencias que podía tener.
Por fortuna, aquello no significó nada grave para el ciclista como persona que quiere llevar una vida normal, pero sus efectos aún perduran en la trayectoria deportiva de Remco Evenepoel.
Consecuencias que le tuvieron desde agosto hasta mayo fuera de las competiciones, reconstruyendo el Remco ciclista, no sin problemas y contratiempos, para desembocar en el Giro.
El Remco Evenepoel que ha vuelto no es, ni de largo, el ciclista que hace un año impresionó con Burgos y Polonia, tomándose las cosas tan rápido que sólo pronunciar su nombre nos producía vértigo.
Una euforia que el ciclismo, ese deporte donde nunca puedes pronunciar una palabra más alta que otra, ha puesto en su sitio.
Con Evenepoel empezamos, todos, la casa por el tejado y olvidamos que el normal aprendizaje que sucede en los ciclistas él se lo saltó.
Como otros muchos que conocemos, cuando uno se inicia más tarde en el ciclismo le quedan muchas cosas por aprender, incluso siendo un portento físico como ha demostrado Remco Evenepoel en reiteradas ocasiones.
La prueba del algodón son las bajadas y cómo se toman, pero hay otras cositas del estilo a circular en el pelotón, a economizar fuerzas, moverse por la carrera…
Leemos que se va a la Vuelta a Dinamarca a aprender cómo manejarse en los abanicos…
Evenepoel se rodea del campeón olímpico de americana, Michael Morkov, y con él rodadores del nivel de Yves Lampaert e Iljo Keisse
Eso es aprender de los mejores en este terreno.
Leyendo estas cosas, viendo lo que dice Evenepoel, nos damos cuenta de lo rápido que compramos su explosión como “the next big thing” pero el ciclismo, repetimos, lo pone todo en su sitio.
Evenepoel, en velocidad normal, sin la necesidad de tener que ganarlo todo y ya, sale ganando a la larga, sigue siendo joven, aunque lleve dos años en el imaginario del World Tour y hayan pasado tres de aquel mundial juvenil que ganó desde la penúltima plaza.
Los abanicos son un arte del ciclismo, una gozada verlos y disfrutarlos, y una forma de arruinar excelsas carreras si no los mantienes a raya.
Ciclistas que equiparamos a Remco, tipo Egan Bernal, se ganaron nuestra admiración por su manejo en escenarios muy alejados a los que les suponemos.
2022 está a la vuelta de la esquina y Remco Evenepoel lo afrontará con 22 primaveras, todo por hacer.






