Ciclistas
El mundial de Van der Poel, una carrera que dura una curva
El sexto mundial de Van der Poel en ciclocross no ofreció historia
Lo que hemos visto en Tabor, en el mundial de ciclocross con Mathieu Van der Poel es como diría aquella canción de Sabina: “Lo nuestro duró. Lo que duran dos peces de hielo. En un güisqui on the rocks“,
Claro que Van der Poel no estuvo 19 días y 500 noches para ganar su sexto mundial de ciclocross, aunque sí que es cierto que el sentido que el cantante le da al inicio de una de sus piezas emblemáticas se capta en este Mundial de Tabor.
Van der Poel tomó la cabeza al inicio y creo que ya no la soltó.
Y así se paseó durante casi una hora entre la hinchada checa, con la certeza de que cuanto antes ser fuera y más tiempo metiera mejor, ante un posible accidente, caída o percance.
El recorrido era ciclocross puro y duro, un sitio perfecto para que Wout Van Aert hubiera porfiado contra el astro neerlandés, pero el belga optó por reducir su dosis de barro este año y lo ha cumplido hasta el final.
Una decisión, la de Wout, que me temo va a ser secundada por su archirival, que dice quiere un invierno más tranquilo y comer lo que le plazca el día de Navidad, sin estar pendiente que al día siguiente tenga una Copa del Mundo.
Ahora mismo Mathieu Van der Poel está a una victoria de ser el mejor especialista de ciclocross de la historia, a un mundial de igualar a Eric De Vlaeminck, como hiciera Tom Boonen con Roger en la París-Roubaix, hace unos años.
¿Querrá el séptimo mundial Van der Poel?
Yo creo que sí, es más, cualquier decisión de esquivar esa opción me defraudaría, primero porque el ciclocross es una modalidad que es columna vertebral de su carrera deportiva y segundo porque, en la familia que está, firmar registros para la historia, seguro que le pone.
Pensar que puede superar un apellido como De Vlaeminck no es descabellado, es más, creo que nadie ahora mismo piensa lo contrario, incluso con Van Aert en concurso.
Por el momento, creo que este arcoíris lo vamos a tener vedado a la vista un tiempo, veo a Mathieu en otra esfera, con otras miras, con granas de desconectar en invierno, y es que lo que le viene ahora en carretera os lo podéis imaginar.
Le toca defender el dorsal uno en todas aquellas carreras que un día imaginamos que podía ganar, y ha logrado.
Imagen: Guillem Riera




