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Alejandro Valverde

El error de pensar que Valverde era Indurain

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Valverde Indurain JoanSeguidor
Tuvalum

Si Valverde no hubiera sido gestionado como Indurain su palmarés sería aún mas grande

Cuando se escriben ciertas cosas conviene aplicar eso de la venda antes de la herida, cuando se habla de Alejandro Valverde, hay que hacer uso del aviso preventivo.
Y no es otro que sí, que Alejandro Valverde es ahora mismo el mejor ciclista en activo, hablamos de historia, ranking y números, que se emplaza en la zona noble de los mejores de siempre, como hace unos días comentamos, cuando lo situamos segundo en nuestra lista de diez ciclistas españoles imprescindibles de hoy y de ayer.
En ese listado que no dejó indiferencia, emplazamos a Alejandro Valverde en segunda plaza, por delante de Contador, tras Miguel Indurain, por que incluso a día de hoy no hemos visto nada igual que el navarrao.
Y es que, como hablamos con Javier Mínguez en un podcast sobre el ciclismo español hoy y hace 40 años, un podcast que tendremos a punto para el próximo fin de semana, Indurain hubo uno, de hecho uno como Indurain, lo hay cada cierto tiempo, cada ciertas generaciones, diría yo.
No en vano en Bélgica siguen esperando al sucesor de Eddy Merckx, a Evenepoel le cabrea mucho que le comparen con el astro de Bruselas, y en Francia el nuevo Bernard Hinault.
Llevan décadas así, y parece que va para largo.
Pero volviendo sobre Alejandro Valveerde el problema parte del mismo momento que fichó por la estructura que hoy apadrina Movistar y las cosas se hicieron como si Miguel Indurain estuviera al mando… 


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Quince años después vemos que lo que nos comentaba Raúl es una premisa cargada de razón.
Yo no sé si se vio a Indurain cuando ficharon a Valverde, pero que dirigirlos igual era un error de inicio estuvo claro, y no somos ventajistas, lo hemos dicho siempre.
De hecho recuerdo una entrevista que tuvimos con Valverde a finales de su convulso 2007, inquiriéndole por dejar de lado el improbable éxito en el Tour y centrarse en otras cosas, en clásicas, amasar etapas, ser el ciclista total que veíamos en él, sin necesidad de Tour, como en su día lo fueron grandes de siempre como Jalabert y Kelly.
«¿Para qué? -nos respondió- ¿para ganar más veces en Lieja? pero si ya he ganado allí»

Entre Valverde, Perico e Indurain


Ante esto poco o nada se puede añadir, pero el tiempo nos dio la razón, y no es algo por lo que queramos sacar pecho.
El Tour se ha revelado imposible una vez y otra para Alejandro Valverde, incluso la Vuelta que gana la logra al limite de todo, y con el famoso incidente de Cadel Evans en Monachil ayudando.
Miguel Indurain se vio con claridad que iba para lo que acabó siendo con un libreto que funcionó entonces, lo que no significaba que fuera a funcionar siempre.
El navarro fue único en todo lo que competía a disputar una gran vuelta, al igual que las carreras de un día no se le dieron igual.

Pero la dirección de Caisse d´ Epargne y Movistar insistió e insistió en mantener el plan previsto

Hoy apreciamos como, con Valverde en su ocaso, las tornas cambian, hay otros ciclismos, menos mediáticos en este lado de los Pirineos, pero interesantes y completan su terna de clasicómanos y apuestan por el ciclismo femenino.
Eso es un hecho…


 
Y sí, lo sabemos, como muchas veces hemos hablado y comentado, a Alejandro Valverde poco o nada se le puede pedir, ha ganado mucho, todo lo que se propuso en cada momento, eso lo tenemos claro, pero hablamos de la excelencia, de la historia en letras enormes, gigantescas.
Sólo cabe con quién se juega los cuartos Alejandro Valverde en la historia del ciclismo y pone tenso pensar qué podría haber sido.
Él es muy ajeno a lo que se diga, nos consta, los estadísticos a lo suyo, pensará, pero la suya es una de esas trayectorias de entre un millón, por eso fue, es y será siempre objetivo de nuestros comentarios.

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8 Comentarios

8 Comments

  1. Pablo Caldera

    16 de diciembre, 2020 En 13:14

    Buenos días, también hemos de tener en cuenta la cabezonería y el empecinamiento de Valverde con el Tour y las grandes vueltas. Eso no es todo responsabilidad del equipo. A él le gusta y le sigue gustando correr dos vueltas al año y dejarse la piel por quedar el décimo. Un saludo

    • Iban Vega

      16 de diciembre, 2020 En 13:21

      es cierto, todo confluye. Verle en el grupo, aguantando sin más… es desesperante

  2. Piugdemont

    16 de diciembre, 2020 En 16:16

    Ni en broma se puede poner a Valverde por delante de contador… Si no hubieran id oa por el… Alguien duda de que posiblemente tendría un par de tours más???. Y si al igual que Valverde se hubiera centrado en clásicas seguramente le hubiera ido también muy bien.

  3. Dudo

    16 de diciembre, 2020 En 16:23

    Bueno, es desesperante para ti, él lo pasa muy bien y se lo puede permitir…un ciclista con personalidad propia…
    ¿Mejorable su palmarés? Bueno, si el objetivo fuera Mercx…

  4. Sergiete

    16 de diciembre, 2020 En 21:08

    Valverde siempre está en la incómoda zona donde ni comes ni te dejan comer, a pocos minutos del líder: lo suficientemente cerca como para que sufra un marcaje brutal por parte de sus rivales y no le dejen pillar la escapada; pero lo suficientemente lejos como para no disfrutar del podio (aunque a veces ha logrado unos meritorios podios, que ya quisieran muchos).
    Quién sabe si se dejara 30 o 40 minutos en una etapa random, si hubiese logrado muchas más victorias de etapa, así como clasificaciones de regularidad o de montaña.
    En cualquier caso, espero seguir viéndolo mientras siga corriendo, ojalá siga muchos años, pero también se ha ganado un merecido descanso. Cuando lo deje, se le echará de menos.

  5. César

    18 de diciembre, 2020 En 12:22

    Induráin fue un monstruo en vueltas por etapas, mientras que Valverde ha sido un corredor completísimo, con una facilidad alucinante para las llegadas, con una gran regularidad en vueltas de 3 semanas, pero ni por asomo se acerca a lo de Induráin en las grandes vueltas. Valverde ha dado el máximo y siempre le ha ganado alguien que era mejor que él, a excepción de la Vuelta que ganó. Lo de Induráin era de otro planeta. La manera que tenía de pedalear, una complexión física privilegiada, y unos valores fisiológicos únicos. Induráin arrasaba en las contrarreloj (verle rodar en la cabra era impresionante), y en montaña imponía un ritmo que destrozaba a cualquiera (la etapa con llegada a La Plagne del Tour del 95…el que no sepa de ella, le recomiendo ver la última subida…y se hará una idea del tipo de corredor que era realmente Induráin…un monstruo).

  6. Vicente Díez García

    18 de diciembre, 2020 En 18:24

    El campeón nace; no se hace

  7. David

    18 de diciembre, 2020 En 18:58

    Eso se ha dicho cientos de veces, yo incluido. Tambien hay que decir que a Valverde siempre le ha fallado la cabeza, porque si no yo si creo que tenia capacidad para ganar un Tour.
    De todos modos, como lo dicho, si Valverde se hubiera dedicado a clasicas, carreras de una semana y a ganar etapas por todos lados, y con otra mentalidad, tendria un palmares montruoso.

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Alejandro Valverde

Valverde ¿por qué nos parece el segundo mejor ciclista español de siempre?

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Tuvalum

La singularidad es el gran valor de Valverde para ser el segundo mejor ciclista español

Para hacer entender los motivos por los que consideramos que Alejandro Valverde nos parece el segundo mejor ciclista de siempre, permitidnos ir a una pregunta que nos hicimos hace unos días.

Si tuvierais que elegir entre Cavendish, Froome o Wiggins ¿a quién cogeríais?

Las respuestas en este lado de los Pirineos fueron obvias, siete grandes vueltas que lucen en el palmarés de Froome son el aval definitivo para quedarse, mayoritariamente, con él, pero esa misma pregunta en UK dudo que tuviera el mismo resultado.

Lo decimos por que al final el ciclismo es como todo en la vida, cuestión de gustos, pero en la elección de una estrella de este calibre, no es correcto quedarnos con una parte y no con el todo, incluyendo palmarés, pero también singularidad y contribución a la mejora del ciclismo de un país.

Partiendo de la base que nunca hemos visto, ni veremos, creo, nada como Miguel Indurain, Alejandro Valverde nos parece el segundo mejor ciclista de la historia, sí, incluso por delante de Alberto Contador.

Compañeros de generación, Valverde es un par de años mayor, ambos han coincidido en no pocas carreras del mejor nivel.

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Y es curioso, hace quince o dieciséis años, cuando ambos empezaban a despuntan, los veíamos tan diferentes, que nunca llegamos a pensar que fueran a ser rivales tantas veces.

Alberto Contador, vueltómano, una capacidad increíble para desbordar en puertos, buen croner y gran recuperación.

Alejandro Valverde, tan alejado del prototipo histórico de ciclista español, veloz y killer, pero singular, tremendamente singular, único

Era capaz de ganar un sprint a los velocistas, al día siguiente imponerse en una llegada en alto y sumar, incluso, algunas generales.

«The special one», Alejandro Valverde es el ciclista español más peculiar de la historia con veinte años de trayectoria profesional, ganando joven, ganando en la edad media, ganando a las puertas de los cuarenta.

Su cuenta es alargada, uno de los cuatro que tiene más victorias, con más de cien, y sigue en activo.

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Su polivalencia le ha situado en lo más alto de una clásica como la Lieja, poniendo el ciclismo español en registros que hasta el nuevo milenio le parecían vedados, con récord de medallas en los mundiales, es el que más veces ha subido al podio, incluso con un oro, y una buena colección de vueltas por etapas.

Su obsesión por el Tour le valió un podio con el que completar presencia en los tres de las tres grandes, hecho que, sumado a su rendimiento en pruebas de un día le hace único, sencillamente único.

En el perfil de ciclismo español nunca hubo uno como Alejandro Valverde, y eso le hace escalar en ese ranking tan subjetivo como discutible para otros.

En una cosa creo que ha sido mejor, globalmente hablando, Contador que Valverde y es que el primero ha sabido elegir mucho mejor sus objetivos

Su condición de gran fondista le ha hecho ser más coherente en la elección de sus objetivos, pasando de largo de las clásicas y centrando el tiro en vueltas: ha ganado siete grandes, le desposeyeron de dos y le suma País Vasco y París-Niza en un palmarés excepcional.

Alberto Contador sólo ha ganado una clásica, la antiquísima Milán-Turín, y por que acababa en lo alto de Superga, años antes fue podio en una Flecha Valona, y punto.

La especialidad vueltómana de Contador creo que no se puede medir con el ciclista total y redondo que ha sido y es Alejandro Valverde.

El privilegio, por eso, ha sido el nuestro y saber de ellos y sus andanzas.

 

 

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Alejandro Valverde

¿Volverá a ganar Valverde?

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La Vuelta Valverde joanSeguidor
Tuvalum

No es sencillo que Alejandro Valverde vuelva a levantar los brazos

El otro día escuchando el programa final de 2020 en A Cola de Pelotón, en su cena de fin de año, se hicieron una pregunta que nos hizo pensar: ¿Volverá a ganar Alejandro Valverde?

La pregunta no sé si estaba planeada o no, pero causó una suerte de silencio, seguida de un torrente de opciones.

Que si en la Vuelta a Murcia, ahora suena que quieren pasarla a mayo, que si en Andalucía, que si en un criterium que le monten…

Lo que puede parecer choteo y reiterado, no deja de ser una cuestión que deberíamos ir haciéndonos, sabemos que le damos muchas vueltas a Valverde, a todo lo que fue o pudo ser, a todo lo que será, pero es que ciclistas de este calibre, ya lo sentirán algunos, no se dan más que unos cuantos cada cierto tiempo.

El año que quedó recudido entre agosto y noviembre por la pandemia fue el que nos pasó la factura de la edad que va cumpliendo Alejandro Valverde.

Nos decía, por experiencia propia además, Fran Ventoso que «el confinamiento había sentado muy mal a corredores con una cierta edad«.

Alejandro Valverde fue el vivo ejemplo.

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Sin cambiar un ápice su rol de otros años, prefiere ir a rueda de Roglic a buscar algo diferente, él que dicen no se juega nada y está en esto para divertirse, Valverde cerró su primera campaña completa sin triunfos.

Bueno, cabría irse a su debut con Kelme, hace 19 años, cuando cerró el año de su estreno con el casillero inmaculado, no tardaría en romper el hielo al año siguiente.

En todo caso, la imagen de Alejandro Valverde ganando a Primoz Roglic en Mas de la Costa, eso fue en la Vuelta de 2019, fue la última que tenemos de él levantando los brazos.

Vestía entonces el maillot irisado y competía para quedar segundo en una Vuelta en la que, recuerdo, nos impresionó la apuesta del Santuario del Acebo, atacando desde abajo, descolgando a Tadej Pogacar, firmando un podio que supo a gloria.

Ya veis que cuando hace algo diferente somos agradecidos y nos acordamos.

Lo llevamos grabado a fuego cada momento que nos regaló Valverde.

Desde entonces, eso fue 30 de agosto de 2019, no ha podido ser.

Ahora la pregunta ¿podrá volver a ser?

¿Volverá a ganar Alejandro Valverde?

Esa es la cuestión, viendo lo cara que está la victoria y lo mucho que han dado esas piernas.

Es pronto para saber cuándo romperá su temporada, todo se va retrasando, aunque tengamos más o menos claro que Juegos Olímpicos de Tokio y Vuelta son sus grandes objetivos.

Para ambos queda mucho, por medio pruebas más asequibles podrían tener la llave, pero la pandemia lo tiene todo en interrogante, como el devenir deportivo de Alejandro Valverde, quien como nadie ha padecido los cambios e incertidumbre que está suponiendo esta crisis sanitaria.

 

 

 

 

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Alejandro Valverde

Alejandro Valverde, por fin sin Tour de Francia

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Alejandro Valverde Tour
Tuvalum

Siempre he pensado que el Tour quitó más que dio a Valverde

La campaña que aún no ha empezado nos deja un titular a caballo entre Tokio y Tour que puede finalizar con no pocas figuras teniendo que elegir entre una u otra carrera, un escenario heredado del veinte veinte que nos demuestra que esta mierda de la Covid19 va a seguir siendo hilo argumental.

La tesitura no se plantea de inicio para Alejandro Valverde quien estará en sus quintos Juegos Olímpicos, si todo va como se prevé, y no en el Tour

El murciano, ya lo sabemos, tiene en el oro olímpico una de sus espinitas, por una cosa u otra se le ha resistido, algo similar a lo que le sucedió con el arcoíris hasta llegar a Innsbruck.

Tanto en Atenas como Pekín, Paolo Bettini fue el ojo derecho de Valverde: si en la primera cita el italiano le ganó por la mano, escapado con Paulinho, en la otra el marcaje de ambos abrió la mano a segundos espadas, entre los que Samuel Sánchez iba literalmente sin cadena.

En Londres, Valverde cogió la fuga buena, pero Rigo Uran y, sobre todos, Alexander Vinokourov estuvieron un punto por encima tras una carrera en la que hubo un ciclista, Jonathan Castroviejo, que realizó una labor impagable, aunque sin premio.

En Río de Janeiro, ya sabemos la historia, caída y corte para Valverde y Purito, Italia que la lía con Aru y Nibali apurando las opciones de Purito, pues Valverde, quien se arremangó para el catalán, no iba, como bien veríamos luego en la Vuelta.

El murciano hizo podio en el Giro, había estado en el Tour y la forma ya no le dio para más en Brasil.

Los cuatro episodios olímpicos de Valverde culminarían en Tokio, a ver qué sucede al final, en una historia que, por longevidad, no han firmado muchos: conseguir estar en cinco Juegos Olímpicos en un deporte como el ciclismo es para privilegiados.

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Privilegiados incluso a los 41 años, que será los que tendrá Valverde en julio, en lo que puede ser la antesala de su punto y final, algo que parece haberle puesto a la carrera que ha sido su obsesión y que tantas veces hemos visto como lastre para cincelar un palmarés aún mejor para Valverde.

El Tour pasa pues a la historia de veinte años de profesional de Alejandro Valverde, una historia que tuvo la culminación el día que pisó el podio, en una actuación coral con Nairo que pudo haber acabado con el colombiano más arriba, convencido estoy, de no haber primado tener dos ciclistas en el podio.

Lo cierto es que desde el minuto cero de su salto, Valverde mostró predilección por las grandes vueltas: el podio en una Vuelta tan dura como la de 2003 y el posterior fichaje Illes Balears, hoy Movistar, hicieron cuadrar el círculo del amor de Valverde por una carrera que sinceramente nunca vimos a su alcance.

Antes de la sanción, Valverde firmó algún top ten y un arranque estelar, en 2008, siendo el primer líder, pues aquellos días nadie le tosía en llegadas así.

Tras la sanción la apuesta se redobló.

En 2012 caminó lejos de los mejores y firmó una rara victoria escapado en los Pirineos.

El año siguiente fue cazado en unos abanicos y tuvo que claudicar ante Nairo, siempre mejor para este tipo de carrera, antes de la edición de 2014 en la que dos ciclistas manifiestamente inferiores en cualquier momento del año, como Péraud y Pinot, le sacaron del podio.

Valverde tuvo buenos momentos en el Tour, pero no creo que los mejores de su carrera, su cariño, casi obsesión por esa carrera, fue casi entrañable, pero verle arriba era una quimera como se reveló.

Sólo nos queda una duda, qué habría dado de sí en 2017, cuando la caída en Dusseldorf, cuando llegaba pletórico de forma, con el palmarés repleto y con la idea de disfrutar, pero disfrutar de verdad y no en las dos ultimas ediciones, donde remó y remó para culminar un registro, el de top ten en las grandes, que a la hinchada poco o nada le dice.

Y es que, como hizo Froome en la Vuelta, ver a Valverde en lides de gregario en carrera habría sido cuadrar el círculo y el colofón a una carrera deportiva como pocas existen.

No lo vimos y nos quedaremos con las ganas

 

 

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Alejandro Valverde

Con otra mentalidad, Valverde habría estado más cerca de Indurain

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Alejandro Valverde Tour
Tuvalum

Valverde podría haber acortado mucho la distancia que le separa de Induráin como mejor ciclista español

A raíz de un artículo sobre los diez mejores ciclistas de la historia del ciclismo español, y tras unos comentarios míos, me pidió amablemente JoanSeguidor si podría realizar un artículo para su web.
Acepté encantado.
El debate se acabó centrando en las figuras de los considerados, tanto por él como por mí, como los dos mejores corredores españoles de toda la historia: Miguel Induráin y Alejandro Valverde, por ese orden.
Pues a eso voy.
A mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, Miguel Induráin irrumpió en el ciclismo nacional como elefante en cacharrería.
Su físico no respondía para nada al entonces arquetipo típico de ciclista español.
Por aquel entonces, aquel “mocetón”, con su estatura y su peso, despistaba incluso a los técnicos más entendidos.
Para nada le veían como un futuro ganador de grandes rondas por etapas, por sus supuestas limitaciones para la montaña.
Incluso días después de haberse impuesto en aquel primer Tour de la Comunidad Económica Europea, en 1986, que incluía pasos por “tachuelas” como Luz Ardiden e Izoard, se le seguía comparando con Francesco Moser.
Y su futuro se vislumbraba más halagüeño en las clásicas que en las grandes vueltas por etapas.
En los albores de la temporada 1988, en la concentración de la Costa del Sol, su director José Miguel Echavarri llegaba a declarar, quién sabe ya si para despistar: “Acudiremos a las clásicas europeas, porque en Induráin tengo a un hombre para aprovechar en ese terreno. Es el que mejor conoce el calendario mundial, como observador, porque hasta ahora le he llevado siempre a que vea y aprenda; luego, tiene condiciones, un equipo a su alrededor y debe ir con ambiciones”.

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Con la perspectiva del tiempo, pocas dudas me caben hoy día de que Miguel Induráin hubiera sido capaz de brillar en aquel tipo de carreras

Un cuarto puesto en la Lieja de 1991 así lo demuestra.
Pero la victoria en la París- Niza de 1989, la perspectiva de un futuro exitoso en ese tipo de carreras por etapas, la tradición del ciclismo español, la diferente repercusión en los grandes medios de comunicación de un tipo de calendario frente a otro tipo de calendario… determinaron que Miguel Induráin se centrase sobre todo en el Tour de Francia.
Más todavía.
Por aquellos tiempos, las victorias en la gran ronda gala de Greg LeMond, reafirmaban la teoría de que era necesario preparar casi en exclusiva la Grande Boucle.
Aún a costa de sacrificar el resto del calendario.
Con todas esas premisas, y salvo esa excepción de la Lieja de 1991, o la Amstel Gold Race de 1990, a Induráin poco le vimos ya en las pomadas de las grandes clásicas.
Miguel Indurain escalador JoanSeguidor

Muy testaruda debe ser una persona para discutir que Miguel Induráin no haya sido el mejor ciclista de la historia de nuestro ciclismo

No estamos aquí por tanto para eso.
Estamos aquí para debatir sobre la distancia que le separa del que nosotros, tanto JoanSeguidor como quien escribe, consideramos segundo de esa lista: Alejandro Valverde.
Y es que quizás esa distancia sea menor de la que pueda parecer en un principio.
Y que incluso esa distancia se hubiera podido reducir si se hubieran dado unas determinadas circunstancias.
Como todos los ciclistas del mundo, Alejandro Valverde es un pack.
Incluye sus piernas y su mentalidad.
Discutir a estas alturas el soberbio palmarés del murciano es un absurdo.
Lo que no resulta tan absurdo es discutir si ese palmarés, en cuanto a cantidad y calidad de las victorias, no podría haber sido mejorado; incluso ampliamente mejorado.

El Podcast de El Cuaderno de JoanSeguidor


Hay muchas personas aficionadas, entre ellas quien escribe, que pensamos que Alejandro Valverde podría haber hecho un enorme papel en las grandes clásicas.
No ya en las de las Ardenas, donde ya lo ha hecho.
También en las clásicas de adoquines.

Actuaciones como la de Alejandro en la Dwars door Vlaanderen de 2018, dan pie a ello

Un Valverde sin apenas experiencia en ese tipo de carreras se clasificó en décimo primer lugar, dando además una magnífica impresión.
En el propio Tour de Flandes de 2019 se clasificó en octavo lugar, ya con menos protagonismo en carrera.
Aunque tampoco somos ingenuos, y reconocemos que la extrapolación de lo que hubiera podido ocurrir en el futuro no tiene por qué resultar siempre exacta.
Para vencer en ese tipo de carreras, además de la genética, hace falta querer ir a ellas.
Y Alejandro ha demostrado reiteradamente que no estaba por esa labor.
Prefería otro tipo de calendario.
Hacía falta acumular experiencia con los años, planificar temporadas con ese objetivo, rodearse de un equipo dispuesto a ello, renunciar a otros objetivos…
Ni sus asesores deportivos, ni en su equipo Movistar han movido un dedo aparentemente para atacar ese otro calendario.
Y seguramente es porque lo conocen.
Saben que obligarle a algo a Alejandro iba a ser contraproducente.
Implicaba luchar contra la propia personalidad de Valverde, y eso, a la larga, iba a resultar perjudicial.
Ya declaró en alguna oportunidad que prefería ganar la Vuelta a Murcia que la Milán- San Remo.
Y para cambiar ese tipo de mentalidad, hace falta emplearse muy a fondo.


 
Pero la cuestión es que, desde un punto de vista ceñido exclusivamente a los resultados deportivos, Alejandro Valverde ha acumulado un excelso palmarés.
Pero da la impresión, desde fuera, de que sus piernas daban para mucho más que para ese excelso palmarés.
Que siendo un poco más ambiciosos, tanto el propio Valverde como su equipo Movistar, y vía más implicación en las grandes clásicas que en las rondas por etapas, Valverde podría haber acortado muy mucho la distancia que le separa de Miguel Induráin en el ránking de mejor ciclista español.
Pero claro, esto es la pura teoría.
También pensábamos hace pocos años que Peter Sagan iba a marcar una época en este tipo de carreras, y no ha sido, hasta ahora, para tanto.

El acomodamiento, el no buscar salir de la “zona de confort”, el mantenerse fiel a la cultura ciclista de un país y de un equipo… han sido factores que han determinado la trayectoria deportiva de Alejandro Valverde

Una trayectoria, grande, inmensa, pero a ojos de muchos, y viendo las piernas que gastaba, manifiestamente mejorable.
Por Raúl Ansó

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Alejandro Valverde

La Vuelta en Suances, el día negro de Alejandro Valverde

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Valverde Vuelta Suances
Tuvalum

Los recuerdos de Valverde de la Vuelta por Suances nos traen una jornada épica

Cuando la Vuelta pisa Suances, en vísperas del Angliru, además, no podemos menos que acordarnos de la dantesca jornada de 2008 cuando Alejandro Valverde fue cazado en el momento de recoger un chubasquero en el coche.

Así lo escribimos en el libro «Estilo Purito» entroncando lo que le pasó a Valverde en la etapa de Suances de la Vuelta 2008, con lo que le había sucedido un par de años antes en Granada…

Alejandro Valverde ganó mucho, muchísimo, aunque nunca le resultó sencillo, y menos en esas épocas, que era la rueda de deseo de casi todos los grandes y debía sortear preguntas incómodas cada vez que se sentaba delante un periodista. A todo ello se le añadieron zozobras propias de la carrera, situaciones que te ponen en el filo y de las que no sales tan fácilmente. A Valverde se le escaparon dos Vueltas a España que tenía a su alcance, que no ganadas, y otra le vino en parte por un percance ajeno. En las tres ocasiones Purito estuvo ahí.

Vuelta de 2006. Alejandro Valverde va como un tiro, pasa etapas, quema retos con nota, mantiene un liderato que según se acerca Madrid parece cada vez más seguro. Pero había una etapa que sobre el papel preocupaba pero que en fondo revestía cierto peligro. Era la jornada de Granada, previo paso por un puerto donde suelen ocurrir cosas, el Alto de Monachil.

 

En Caisse d´ Epargne no existe buen feeling. Alejandro Valverde no tiene un día súper. Alexander Vinokourov lo huele. Astana pone ritmo de guerra desde la base de Monachil. Vino ataca cerca de la cima. Toma unos segundos y se lanza a tumba abierta. También ataca el segundo de abordo de Astana, Andrei Kashechkin, pero no logra irse, Valverde le caza. La carrera queda en un mano a mano Vinokourov, acompañado por Tom Danielson, por delante, y Valverde, arrastrando una pesada carga de rivales con él, por detrás. Con el viento en contra, en una carretera que obligaba a pedalear, Valverde ve caer los segundos sin percatarse que con el maillot abierto es lo menos aerodinámico del mundo.

En meta le caería un minuto largo, suficiente para que perdiera el liderato. “La Vuelta dio la vuelta” dijo gráfico José Miguel Echávarri, el genio de las frases lapidarias. El mánager navarro, y su técnico, Eusebio Unzúe escrutaban lo sucedido. Al desfonde de Valverde le acompañó el del equipo. Una jornada muy similar a la de Fuente Dé. Como entonces el equipo del líder sencillamente no estuvo. Los dos mejores hombres de Valverde eran Purito y Vladimir Karpets. El introvertido gigantón ruso pinchó en el peor momento y el sillín de Purito se puso a hacer el tonto cuando debía estar con su líder. ¿Resultado? La Vuelta voló para Astana y Vinokourov en la dulce resaca del Tour de Francia para el Caisse d´ Epargne, que en esas semanas sabía que su hombre, Oscar Pereiro, iba a ser el ganador final, toda vez Floyd Landis había pitado.

A los dos años Alejandro Valverde volvería a probar la amargura de un día negro. Esta vez en la otra punta de la geografía, al norte, camino de Suances. Es la Vuelta de 2008. Egoi Martínez comanda una general que tiene a los favoritos en un pañuelo. Tras Levi Leipheimer, están Contador y en medio minuto Alejandro Valverde. Es una jornada sin aparente peligro, típico perfil de etapa que surge en la meseta, el Burgos y acaba a orillas del Cantábrico. El precioso Portillo de la Lunada marcaba el punto de inflexión del día previo a una jornada de descanso que precedía el Angliru.

Es por lo demás un once de septiembre, que en esas tierras se relaciona con tiempo inestable y posibilidad de agua. La lluvia se hace cada vez más pesada. Ya no son las subidas, son los descensos. En el del Caracol, un segunda a sesenta de meta, Valverde se descuelga al coche a por el chubasquero. “Bajé al coche a por el chubasquero. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba detrás” dijo abrumado Valverde. En efecto cuando quiso darse cuenta, aquello se había roto. Un pelotón desgajado, dos grandes grupos en persecución y Valverde, por un puñetero chubasquero, cortado por detrás.

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Empezaba un infierno, una lucha desigual. Por delante Alberto Contador azuzaba a los suyos. Entraban en perfecto carrusel Klode, Leipheimer, ChechU Rubiera… Carlos Sastre también estaba delante, y acompañado por Matti Breschel. Y no eran los únicos en que el corte se ensanchara. El ganador de la etapa, Paolo Bettini, quería a Valverde lo más lejos posible.

Por detrás el Caisse trata de enmendar la plana como puede. Las primeras referencias hablan de cuarenta, cincuenta segundos. Son diferencias efímeras, porque la presión sube, el hueco se amplía. Chente se vacía. Luis Pasamontes tira como alma que lleva el diablo, Imanol Erviti contribuye. Pero es insuficiente. En medio de la locura Eusebio Unzue chequea el grupo de cabeza, le quedan dos balas, Purito y David Arroyo.

El técnico navarro les pone en un brete, uno de los dos debe bajar a ayudar atrás. El mundo se para a su alrededor, el silencio acalla la guerra que les envuelve. Unzúe manda parar al talaverano, peor clasificado en la general. Purito sigue delante, y lo hará hasta el final. Para hacernos una idea de la batalla planteada, la meta de Suances no conoce grupo mas grande de ocho o nueve ciclistas, la llegada es un goteo de corredores, comandados por Bettini, con Contador, Sastre y Leipheimer, inmediatamente después de “il grillo”, luego la hecatombe, ciclistas rotos y solos. Purito cruza la meta a cuatro segundos del doble campeón del mundo. Alejandro Valverde arriba a más de tres minutos y cae la undécimo puesto de la general, justo por detrás de Purito, sin opciones, a cuatro minutos de Egoi y a tres largos de Leipheimer y Contador.

 

“Es inadmisible que Alejandro pierda la Vuelta en un día así” comenta Oscar Pereiro. Es la punta del iceberg. En el bus del Caisse d´ Epargne hay palabras gruesas, el despiste de Alejandro Valverde ha sentado como un jarro de agua más fría que la que descargó durante la ruta. Se tuvo incluso que terciar, porque sonaron reproches en el interior del vehículo. Purito vio aquello, y no le gustó. Alejandro era en teoría el más jodido de todos, él había perdido la carrera. Eusebio Unzúe, tan comedido, era explícito: “Valverde no estaba donde debía. La eliminación de Alejandro es culpa suya. Son errores que se repiten”.

Sentenciado, si Echávarri en Granada era gráfico con lo eso de la vuelta de la Vuelta, Unzúe no podía contener su cabreo en Suances. Y no podía entre otros motivos, porque el Caisse tenía cartas ganadoras, como se vería en el Angliru cuando Purito y Valverde serian los mejor parados del dominio de Alberto Contador. El madrileño atacó desde lejos y sólo el “dúo negro” pudo seguirle antes de ceder. Aquella Vuelta, por eso, ya se había perdido, fue en Suances, y aquella Vuelta guardó un susto final, en el circuito de la Castellana, sin duda el más duro de las tres grandes vueltas, porque la subida, aunque imperceptible a la vista, a la artería madrileña, pesaba con tres semanas a brazo partido.

Imagen: El Diario de Córdoba

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Alejandro Valverde

Vuelta: Ese sí que es el rol de Valverde

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Ver a Valverde en una fuga puede definir su papel en la Vuelta

Alejandro Valverde escapado en la Vuelta tiene un aire mesíanico: basta un gesto suyo para abrir los mares.

Cuando hace unos días escribimos que el mejor papel de Alejandro Valverde en esta carrera era ayudar a Enric Mas, y porqué no a Marc Soler, hay que admitir que filtrándose en la escapada de hoy lo ha hecho.

Con el murciano en fuga, la flor del Ineos se fue deshojando, mientras se puso luz sobre la debilidad del Jumbo que, o disimulan muy bien, o siguen un punto por debajo del Tour.

 

Un paisaje de descontrol y caos que invita al optimismo sobre lo que ha de venir

Un optimismo al que invita, no nos duele reconocerlo, este Movistar que mueve fichas tan bien que hasta nos frotamos los ojos.

Meter a Valverde en escapadas, huyendo del puesto en la general, complicando la vida a los rivales, trabajando para compañeros, forma parte de ese cambio de paso que se impone para un corredor que inevitablemente no puede rematar como antaño.

Valverde en escapadas fue una opción que el populacho venía pidiendo a gritos desde hace tiempo, es cierto que su sola presencia intimida y todos le vigilan, pero también lo es que ese motor sigue teniendo vatios para retratar dos corredores como Kuss y Bennett en el tramo final de Orduña, un puerto que ha sido justamente honrado por esta Vuelta, con una etapa excelente.

Una Vuelta 2020 que da una de cal y otra de arena, que combina llegadas al sprint en subida con jornadas como ésta o la de Lekunberri, demostrando que el ciclismo bien trazado es una maravilla, más en esta edición de octubre en la que el norte luce sencillamente precioso.

Ganó Michael Woods, el más listo de la clase, sabiendo leer que en una fuga en la que Valverde era la rueda a marcar y Omar Fraile el ciclista más fuerte, sobre el papel, antes de dar un mazazo, uno solo pero definitivo.

Es imposible no querer al canadiense.

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-escrito el 24 de octubre-

El rol de Valverde en la Vuelta es clave para la suerte de Enric Mas

Sinceramente todos hablan de Alejandro Valverde y su edad, de cómo le pesa en una campaña ta singular como la presente y la arguyen como motivo a los resultados del Tour y ahora de la Vuelta.

En tres etapas, sin contar la de Ejea, con sendas llegada en alto, más la de Lekunberri que ganó Marc Soler, el murciano ya va a más de dos minutos de Primoz Roglic, una distancia que amenaza con crecer en los días que viene, incluso sin la llegada al Tourmalet.

No olvidemos que Alejandro Valverde hace menos de un año fue segundo en la Vuelta, que poco antes lució el maillor arcoíris, que hace tres años se recuperó de una lesión para muchos definitiva y llegó a ser campeón de mundo, que…

Y digo que no lo olvidemos, por que a veces creo que el consenso sobre la edad de Alejandro Valverde es ficticio, como que está en la prórroga o que no se le puede exigir más o que la edad le está apartando de las plazas nobles ya para siempre.

Lo que es un hecho que es que Valverde no está al nivel de antaño y el arranque a balón parado de la Vuelta lo ha ratificado.

En el Tour, ya sucedió algo similar, y allí el clamor popular le incitaba a disputar etapas, cazar fugas y engordar el palmarés.

Pero una cosa es lo que diga la plebe y otra lo que quiere el murciano, que para esto ha tenido perfil muy propio.

Él se agarró a la general y pujó por un top ten muy caro en el que al final no pudo estar.

Es lo que hay, algunos se desesperan pero, chicos, al de Las Lumbreras la estadística del puesto le pone, la cuida y busca hacerse con ella.

En el Tour no surgió la tercera vía, que es esa de trabajar para un compañero mejor situado, quizá por que hasta muy al final no vimos a Enric Mas sacar lo mejor.

En la Vuelta sin embargo, cunde el mensaje, otra vez desde el entorno, de que Alejandro Valverde debería trabajar para el mallorquín, sí, trabajar, sí Valverde, aunque sólo decirlo provoque sonrojo.

Llegados a un punto, en una general que va a estar carísima, que con la sucesión de llegadas al sprint en alto, el goteo de segundos va a ser incesante, la mejor opción de Alejandro Valverde en esta Vuelta debería pasar por trabajar por un ciclista que está probado que con el paso de los días va a ir más y esa explosividad que domina en la Vuelta pasará a segundo plano.

La labor de otros que otras veces se cobró a su favor, Valverde puede devolver a Enric, en las no pocas jornadas que le va a necesitar.

Es obvio que Valverde es capo, desde el segundo cero que montó una bicicleta, pero si un gesto suyo es valioso, recordad el bloqueo que ejerció a favor de Soler el día que éste ganó, imaginaros tirar del pelotón para su compañero.

Decir que Valverde está en declive, al menos aparente, es una realidad tan tangible como que ahora su equipo le necesita en labores que no se le conocen.

Imagen: Twitter Movistar Team

 

 

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Alejandro Valverde

No hay comparación entre Alaphilippe y Valverde

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Alejandro Valverde- JoanSeguidor
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Muchos llaman a Alaphilippe «el nuevo Valverde» pero hay matices que marcan diferencia

Vaya por delante que este artículo se escribió antes del desenlace de la Lieja…

Julian Alaphilippe está como Alejandro Valverde hace un par de años, como un niño con bicicleta nueva, todo a juego con el arcoíris que merecidamente ganó en Imola.

Leemos que Alejandro Valverde no estará en la Lieja de este domingo, no sabemos el motivo, dan malo, acumulación de esfuerzos… sí, ya sabemos que no es popular decis, pero los años pesan a todos, Alejandro Valverde no es excepción.

No hemos querido ahondar mucho en su Tour de Francia, a la vista estuvo, anónimo es la palabra.

Con casi veinte años en el máximo, Valverde ha tenido rivales naturales que se ha cruzado con mayor o menor frecuencia.

Podríamos resumirlos en tres, el primero, el príncipe veronés Damiano Cunego, ambos explotaron casi al mismo tiempo, tenía don, pegada al final, aunque Damiano vio su declive empezar cuando todos le augurábamos lo mejor.

Tras la sanción, todos esperábamos un duelo Valverde vs Gilbert, un mano a mano en Árdenas y mundiales, especialmente, se dio rara vez.

El tercero es Julian Alaphilippe.

 

Valverde y Alaphilippe llevan tiempo porfiando, les recuerdo en las Flechas y Liejas que ganó el primero, con el francés dando golpes en el manillar, por que el maestro era inabordable.

Pero hubo una Flecha que cambió el signo de los tiempos, la de hace dos años, y desde entonces el alumno va haciendo camino, aunque no siempre cruzándose con el maestro.

Si una cosa tiene el nuevo campeón del mundo es que tarde o temprano se venga de quienes le derrotaron una vez, Sagan y Kwiatkowski en San Remo, Valverde en la citada Flecha, el mismo Van Aert en el Mundial.

Sin embargo flota en em ambiente, cada vez que Alaphilippe gana algo, que alguien recuerde a Valverde, cuando no le han llamado directamente «el nuevo Valverde».

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Sin embargo, las comparaciones, aunque golosas, no siempre son exactas.

A los 28 años que tiene ahora Alaphilippe, Valverde estaba en capilla de ganar la Vuelta a España, firmó una de sus mejores campañas, la de 2008, y tenía un par de Liejas en el zurrón.

Estadísticamente, Alaphilippe lleva números más modestos en cantidad, pero a la par en calidad y es aquí donde radica la principal diferencia para no entrar a comparar ambos corredores.

Son dos ciclistas de época que beben de culturas ciclistas diferentes, no antagónicas

Mantenimiento: ¿Cómo darle años de vida a la bicicleta?

Alejandro Valverde fue un talento precoz que pareció perfecto para atacar todas las clásicas que se le pusieran por delante, más etapas e incluso vueltas por etapas, un tipo Sean Kelly per de Las Lumbreras pero confió su carrera a una casa donde las grandes vueltas es el motor y el Tour, el rey sol.

Sobre esa tabla, Valverde ha tenido ocasiones de renunciar a puestos en la general para la caza de etapas, pero esa nunca fue su guerra, él ganó la Vuelta, pisó el podio del Giro y el Tour y con eso sacó brillo a su carnet en «chez Unzue».

A ello le añadió muchos triunfos que, teniendo su mérito, no son top, dejando de lado carreras en las que nunca se dedicó a fondo, tipo San Remo o Flandes, carreras que en definitiva en Caisse d´ Epargne, hace una década, y Movistar ahora, nunca han levantado pasión.

Julian Alaphilippe bebe de la tradición clasicómana de Patrick Lefevere, una línea que arranca muy de lejos que el francés prosigue con esmero, renunciando a algo que Valverde no habría renunciado nunca, la disputa del mismo Tour de Francia.

Tiene su primer monumento en una antológica San Remo y crece en carreras de un día, etapas en el Tour y alguna jornada de amarillo, ahora a todo eso le añade el mundial.

Es decir, Alaphilippe quiere cantidad, pero sobre todo calidad, nunca dejaría una San Remo por correr y ganar la carrera de su pueblo: ¿Cuántas vueltas a Andalucía y Murcia tiene Valverde?.

Y no, no nos olvidamos de tres Voltas, dos Dauphiné y un País Vasco.

La carrera de Valverde es la suya, singular, única, tremenda, la de Alaphilippe se está haciendo, pero, incluso teniendo alguna similitud, creo que estamos ante dos ciclistas con carnets tan diferentes que la comparación se complica.

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"En el Galibier somos como un pálido y vulgar animalillo”

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Por @jescrihuela en el Cuaderno de @JoanSeguidor

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UCI also ruled that finishes in a descent and with bends in last 200m are also banned.

Source: https://www.tuttobiciweb.it/article/1614846891

Toda la vida se han roto manillares en competición, pero lo que sucedió con el de Van der Poel, lo que pasó con Tiberi en el UAE Tour... sabiendo cómo funciona el proceso del carbono, nos da que pensar sobre el poder de las marcas en los equipos

https://joanseguidor.com/manillar-van-der-poel-samyn/...

"Si nos juntáramos algunos de los que salimos de Euskaltel estaríamos muy arriba"
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