Ciclismo
¿De verdad que Van Aert no ganará más monumentos?
Otra primavera más, y otra primavera con el contador de monumentos intacto para Wout van Aert
¿Qué le pasa al belga?
¿Qué sucede en ese corpachón para ir de más a menos y acabar disputando el podio?
Es terrible, pero cierto: nada cambia para Wout van Aert en lo único en lo que muchos queremos ver una suma en el casillero y en el palmarés, la vara de medir más obvia de la que podemos disponer.
Salió sinceramente reforzado del Tour de Flandes: fue de menos a más y llegó a ser incluso la rueda amiga de Mathieu van der Poel cuando Pogacar ya había volado.
Finalizó cuarto porque Pedersen y su archirrival son más rápidos, pero la vibra fue buena, desmontando la invisibilidad de Harelbeke y el disgusto de A Través de Flandes.
Otra cosa fue la París-Roubaix.
Fue con el papel de “tapado de lujo”, con algunos incluso señalándolo como favorito no reconocido.
Luego vemos la carrera y es desesperante: no entra en ninguno de los movimientos clave de los dos favoritos, tiene problemas en una fase para seguir el ritmo de un grupo en el que Matthew Brennan corría como si llevara toda la vida en Roubaix.
Hay un momento me cuentan en Arenberg que la gente le supera por izquierda y derecha sin que pueda salir en cabeza del grupo principal.
Se rehízo en parte, pero los dos mejores ya habían partido hacía rato, y le tocó, cómo no, perseguir.
El estado de forma y el rendimiento de Wout van Aert —como hemos visto en varios pasajes de esta primavera— se hayan vuelto erráticos, como una especie de montaña rusa que sube y baja al capricho del viento.
Es como si la solidez que siempre lo había acompañado se hubiera esfumado. No sé si es por las lesiones y caídas que le están pasando factura —lleva la rodilla como un Cristo— o si la edad empieza a hacer lo suyo.
No obstante, si el dominio de Van der Poel y Pogacar no se eterniza, hay un terreno que suele acordarse de veteranos ilustres, incluso cuando ya no cuentan con ganar: las clásicas.
Y no descartaría que Wout van Aert vuelva un día y sume algún otro monumento.
Eso sí, con el estado de forma y el nivel mostrado en 2025, no aspiraría a mucho. Y no solo por los dos de cabeza, también por los que vienen por detrás.







