Ciclistas
El Movistar del Dauphiné sí ilusiona
Los movimientos de Movistar en Dauphiné invitan a pensar en un buen Tour
Cuando Valverde rivalizó en una meta del Dauphiné con gente como Chris Horner o Duclos Lasalle, Movistar había tocado techo en la carrera que se tiene en cuenta para la posterior suerte en el Tour.
El año de los azules estaba siendo como estaba siendo, malo, tirando a muy malo, pero pidieron paciencia, a veces en medio de declaraciones cargadas de de nervios , como las de Lastras sobre Cortina y Bahrain, declaraciones que demostraron que no todo el monte es orégano.
Hace treinta años, ganar podía ser o no una opción, era tan sencillo como decir que esperabas a las grandes vueltas, que si el Tour, que si la Vuelta,… y la gente te daba un voto de confianza.
Hoy no, el resultado lo es todo, es triste, injusto, lo que queráis, pero es lo que es
Movistar hace tiempo que vive ajeno al resultado, no sólo lo han demostrado en un palmarés aún pequeño, también lo han dicho, aduciendo que ellos van “a su ritmo”.
Valverde abrió la cuenta en casa, en la preciosa España, luego la escapada de Marc Soler en Romandía, Andalucía con López y Serrano, y de nuevo Valverde, ahora en Dauphiné
Y es aquí donde queremos ir a parar, al Movistar del Dauphiné, una carrera en la que han ilusionado.
Incluso estando un punto por debajo de los rivales, demostrando que, una vez más, ellos van “a su ritmo”, creo que los azules tienen mimbres para hacer cosas interesantes en el Tour, y no, no hablo de ganarlo, eso son palabras mayores, y sí de dar la imagen que se le supone a un bloque que entiendo tendrá ambiciones más altas que ganar por equipos y subir todos al podio a ver París.
Los movimientos para que Valverde ganara, junto a los del fin de semana de Padun, denotan que puede haber química entre Miguel Ángel López, Enric Mas y Alejandro Valverde, a la espera de ver qué sucede con Marc Soler.
Se movieron, parecían compenetrados, consultaban acciones al coche y éste daba las claves de la carrera.
Aunque muchos lo den por descontando en un equipo de este nivel, no es habitual verles rodar de esta manera.
Y, como ya vimos el año pasado, aún hay recorrido hasta el Tour.
Pero más allá de las sensaciones emergen algunas consideraciones, o mejor dicho, preguntas sobre lo que puede pasar en el equipo telefónico.
Por ejemplo si Enric Mas hará una crono en Movistar como las que hacía en Deceuninck, en un Tour en el que los test cronometrados ganan enteros, va a ser muy importante mejorar la performance de Dauphiné, pero también la de Valencia o la pasada Vuelta a España.
Sólo en Planche des Belles Filles, Enric Mas rodó como se espera de él, en una modalidad que no le debe resultar tan lejana, pues tiene buenas cronos en el zurrón e incluso ha bebido de grandes especialistas en su aprendizaje.
Hablando de la crono final del Tour del año pasado, Miguel Ángel López la debe tener clavada, muy clavada, no sólo le sacó del podio, también lo hizo del top 5 en días en los que su convivencia en Astana dejaba mucho que desear.
¿Quién debe trabajar para quién?
A la vista del Ventoux, no hay color, pero queda partido.
Otra pregunta que flota es el papel de Valverde en un equipo de ocho en el que todas las piernas van a ser necesarias para ir a full.
¿Se irá antes por Tokio?
¿Trabajará a conciencia por un tercero?
¿Podrá tener valor estratégico?
Ya veremos, igual que saber sobre Marc Soler e Iván García Cortina, a éste se le ve en forma en Suiza y está para el equipo del Tour, en el que seguro estará Carlos Verona, un ciclista que ahora mismo ejemplifica las expectativas que genera el equipo.






