Ciclismo antiguo
Cuando Indurain llamó al orden a Virenque
En el Tour del 94, Virenque puso límite a la infinita paciencia de Indurain
La verdad que es hablar de Virenque y fluye la magia, un tipo que dejó mil poses, buenas victorias y una curiosa relación con Miguel Indurain en el Tour 94.
El otro día, cuando Roglic no repartió un triunfo de etapa con Mader en París-Niza, el día antes de la catástrofe, muchos mentaron la proverbial generosidad de Miguel Indurainmuchos mentaron la proverbial generosidad de Miguel Indurain en estos casos como manual para proceder en estos caso, omitiendo que esos “regalos” se olvidaron rápido cuando el navarro no estuvo a su mejor nivel.
Y es que si la generosidad de Miguel es un mito con el que no acabamos de comulgar, por que no siempre dejó cosas para el resto, pensar que su paciencia era infinita tampoco es del todo cierto.
Nunca me pareció un corredor(ni siquiera un escalador) de primer nivel,sí un buen oportunista para cazar etapas.Para mí es un misterio que fuera el corredor más popular en Francia en los tiempos de Jalabert.
Mi concepto de mosca cojonera (real) es más Pantani o incluso Chiapucci— J_13 (@JaimeP_13) March 22, 2021
No son muchas las veces por eso que Indurain ha dado un golpe en la mesa sin necesidad de hacerlo para marcar diferencias definitivas.
Algún comportamiento apreciado en carrera quizá podría haber sido detonante de algún gesto, en ese caso recordamos cuando le disputó a Chiapucci la Cima Coppi del Giro 93, pero poco más.
Virenque hacía caritas y me caía fatal, Alaphilippe hace caritas y me cae muy bien
— Gabriele Cellai (@gcellai) March 21, 2021
Sin embargo con Richard Virenque, Miguel Indurain tuvo especial perseverancia como nos recuerda este tweet…
Cómo darle una lección a un niñato, por Miguel Induráin. Lección 1, Col de la Madeleine: ¿no das palo al agua en toda la puta subida y te quieres llevar los puntos? Pues, ¡toma! pic.twitter.com/Q1N4fz3mTd
— Lomako (@LomakoPf) August 2, 2020
Fue en el Tour de 1994 y las acciones sostenidas por toda la carrera hablan de esa “mosca cojonera” que era el francés.
Lo cierto es que entre ambos hubo una distancia sideral, pues las cronos abrían huecos imposibles de arreglar, pero en carrera se cruzaron más de una vez.
Los inicios de Richard Virenque entre los grandes del Tour tuvieron lugar tras la salida de Donosti cuando se vistió el amarillo en Pau, tras aquella escapada con Javier Murguialday.
En el Tour de 1994, Virenque centró todo en su primer maillot a lunares, se mantenía siempre en segundo plano hasta que zas, salía a por los puntos de la montaña… una estrategia que no acabó de convencer a Indurain, como se vio en la Madeleine, entre otros sitios.
Si quieres escuchar valoraciones desordenadas y azarosas del inicio de la Volta…
Lo cierto es que el hilo que nuestro “soviético” amigo @Lomako publicó hace ya unos cuantos meses supone una sucesión de hechos aislados que conectados y puestos en contexto sirven para saber quién era ese francés que tan mal caía a nuestro “Especialista secundario“.
Virenque se llevó de calle la afición francesa hasta el “affaire Festina” y también supo sacar de quicio a algunos como Marco Pantani en aquella famosa etapa de los Vosgos en la que perdonaron la vida a Jan Ullrich.
La suya, describimos el otro día, fue una trayectoria que hoy aún seguimos recordando, quizá por eso, por que en carrera era siempre la “mosca cojonera”.
Imagen: Pinterest



