Ciclismo
Costa Blanca, del sol y playa a ciclismo y pros
Así se viven estos días de ciclismo de invierno en la Costa Blanca
Hablando con Roger Adrià para el próximo podcast, nos confirma que está en Mallorca en el stage de Red Bull previo al inicio de temporada. La gran isla es foco de ciclismo desde hace tiempo, mucho tiempo, pero si hay una tierra que compite con ella es Alicante, o mejor dicho, su marca turística, la Costa Blanca.
Una competición que, como veremos, está decantada para el territorio pensinsular.
Como os dijimos hace unas semanas, la Costa Blanca, conocida tradicionalmente como destino veraniego por su sol, mar y playa, ha ganado en los últimos años una nueva fama como “autopista para ciclistas”, convirtiéndose en un lugar ideal para que los profesionales se entrenen durante los meses de invierno. Entre diciembre y enero, la región se llena de ciclistas, desde estrellas como Tadej Pogacar, Remco Evenepoel y Julian Alaphilippe, hasta equipos de élite del World Tour, que aprovechan el clima mediterráneo y las carreteras poco transitadas.
Durante esta temporada, 16 de los 18 equipos masculinos del World Tour se instalan en la Costa Blanca para preparar la nueva temporada, con algunos ciclistas permaneciendo incluso de manera privada entre campamentos. Incluso, el doble medallista olímpico Evenepoel ha comprado un apartamento en la zona. Este fenómeno ha transformado a la región en el epicentro del ciclismo profesional, creando una gran concentración de ciclistas en un radio de 50 kilómetros.
Sin embargo, esta afluencia de ciclistas no solo involucra a los profesionales. Los aficionados también se suman al ambiente, buscando seguir a sus ídolos y tener la oportunidad de ver a los ciclistas en acción. Esto genera una atmósfera vibrante, pero también congestiona algunas rutas, como el Coll de Rates, un famoso puerto de montaña donde Pogacar ha batido récords. A pesar de la multitud, los ciclistas profesionales no consideran que esto sea un inconveniente, sino que aporta a la energía del lugar.
El auge del ciclismo en la Costa Blanca también ha tenido efectos económicos. Las propiedades en la zona, como en el pueblo de Parcent, han visto un aumento en los precios debido a la demanda generada por los ciclistas. Por otro lado, el sector hotelero se beneficia de esta llegada masiva de visitantes. Muchos hoteles, que antes solo funcionaban en temporada alta, ahora se mantienen abiertos todo el año gracias a la llegada de ciclistas, lo que les permite generar empleo continuo.
La región también es apreciada por su accesibilidad, con vuelos baratos disponibles desde Valencia y Alicante, lo que facilita la llegada de equipos y ciclistas.
En Calpe, es común que varios equipos se alojen en el mismo hotel, creando un ambiente único en el que los ciclistas se relacionan entre sí fuera de las competiciones, manteniendo un entorno que enriquece aún más la experiencia de entrenamiento.




