Opinión ciclista
La obsesión colombiana por el ciclismo español
No hay día que un colombiano no hable de la “crisis” del ciclismo español para defender sus ciclistas
El otro día nuestro compañero Camilo clavó un retrato sobre Mario Sábato, el locutor argentino que sirve el ciclismo a la afición colombiana.
En las numerosas reacciones que tuvo el artículo, hubo más gente a favor del mismo que en contra.
Es decir hubo más gente que afeó al locutor por una visceralidad que coquetea con el fanatismo que defensores.

Sin embargo, el locutor argentino es el embajador del ciclismo en Latinoamérica que es como decir, especialmente, en Colombia.
Pues en Colombia están casi todas las del nuevo continente.
Y es por eso que cada poco, en este mal anillado cuaderno, nos acordamos de Colombia y una tierra fecunda como pocas para el ciclismo.
Lo que habitualmente han sido halagos, lo cierto es que se ha modulado en diferentes direcciones.
Nairo Quintana, por ejemplo
Un corredor que en sus inicios enamoró, pero que con el tiempo se ha hecho gris, triste, a veces hasta incómodo de ver.
Decir esto en ciertos foros es abrir la caja de pandora, recibir insultos, que se dan por descontados, y tener la eterna cantinela de ¿qué pasa por España?
Pues lo que pasa por aquí lo retratamos, con mejor o peor estilo, con mejor o peor acierto, como lo que contamos de Colombia
Que el ciclismo español no está holgado de jóvenes promesas no hace falta decirlo, que en Colombia deberían disfrutar de lo que tienen y prescindir de lo que ocurre por aquí, si que conviene decirlo.
Porque es tal la potencia que crece en Colombia, ojo también en Ecuador, que fijarse en lo ajeno es hasta grotesco.
En la generación de ciclistas colombianos que ha surgido a raíz del “papá Uran” hay y habrá de todo.
Corredores que cumplan con las expectativas, corredores que las superen y otros que se queden a medio camino de sus objetivos.
El mundial de Innsbruck, ya disponible en Bkool
Y simple y llanamente se dirá, sin insultar, sin aspavientos, sin hiperventilar -algo muy del siglo XXI- con respeto.
Porque de lo contrario, la afición de ese maravilloso país ciclista que es Colombia parece más alienada con las tesis del doctor Sábato, que del goce de un deporte que por allí está causando estragos en los corazones.




