Ciclismo
Bienvenidos a la primavera de ciclismo en 8 sitios
8 chinchetas en el mapa de la primavera de ciclismo para escribir la estación más bella de este deporte
Quería recuperar un recorrido clásico de ciclismo y primavera, un recorrido azaroso pero capaz de resumir la esencia de este deporte en su estación más bella.
He reunido ocho parajes….
El Kapelmuur
Un vistazo al horizonte y veo la capilla. No hay duda: el Kapelmuur es el alma de Flandes. En Geraardsbergen, con su ascenso lleno de mitos, sigue siendo un lugar emblemático, aunque hace más de una década cedió el protagonismo en el Tour de Flandes a los temidos Oude Kwaremont y Paterberg. Sin embargo, la Het Nieuwsblad mantiene su esencia, pues la subida a la capilla es el filtro que marca la diferencia, seguida por la Bosberg, otro de los clásicos de la región.
Strade hacia Siena
Más al sur, cambio de escenario: Siena. La Vía Santa Caterina que lleva a Il Campo tiene algo mágico. Esa calle toscana, tan vertical, ha ido ganando protagonismo gracias a la Strade Bianche.
Es aquí donde Van der Poel dejó a Alaphilippe atrás, un momento que se quedó grabado en mi memoria. Aunque la primavera ciclista tiene muchos rincones llenos de sterrato, este es, sin duda, uno de los que marca la diferencia.
La ¿cabina? del Poggio
De la Strade me voy directo a San Remo. Recuerdo cómo la bajada del Poggio sigue siendo un punto crucial.
Ese giro marcado por la icónica cabina telefónica, vestigio de tiempos pasados, es donde se decide la Milán-San Remo cada año. Han sido muchos los ciclistas que han pasado por ahí en cabeza, pero mi memoria aún guarda el recuerdo de Nibali o de King Kelly, que hace ya treinta años atacó a Moreno Argentin en ese mismo lugar.
Ypres
Y de regreso a Flandes, una imagen fugaz: el paso de los ciclistas por Ypres, donde el arco de entrada marca el inicio de la Gante-Wevelgem. Entre sus calles, el urbanismo flamenco se presenta como la obra maestra que es, testigo de la devastación de la Primera Guerra Mundial.
Koppenberg
Y si hablamos de Flandes, no puedo dejar de mencionar el Koppenberg. Ese adoquinado que parece desafiarte, con una inclinación feroz y un bosque que cubre el recorrido. Es pura magia, el lugar donde el ciclismo de Flandes muestra todo su peso, su dureza, pero también la conexión única con la tierra.
Oude Kwaremont es grande, pero el Koppenberg tiene algo inconfundible, algo que late en el corazón de cada ciclista que lo enfrenta.
Carrefour de l´Arbre
Me desplazo ahora a Roubaix, pero no, no me quedo con la recta de Arenberg. Para mí, el verdadero camino hacia Roubaix está en el Carrefour de l’Arbre, donde las curvas se convierten en auténticos Tourmalets. Ese paisaje desolado, sacado de una película bélica, es el testigo del momento en que Tom Boonen comenzó a ver cómo sus rivales caían uno a uno en esos giros. ¡Esa es la esencia del ciclismo clásico!
Huy y La Roche-aux-Faucons
Cambio de región, cambio de ambiente: Valonia. La Flecha Valona nos lleva a Huy, un lugar que se conoce por su temido “kilómetro más largo”, donde las estaciones parecen un via crucis para los ciclistas. Y luego, la La Roche-aux-Faucons, el terreno donde la Lieja-Bastogne-Lieja estalla con todo su poder, marcando el cierre de la primavera ciclista.
Y así, con la primavera ya a punto de arrancar, salivamos ante el ciclo más intenso, donde cada rincón, cada subida, se convierte en historia.
La primavera de ciclismo siempre será nuestra, en estos caminos, estas calles, estos giros.



