Ciclismo antiguo
Boonen en 5 esenciales
Posiblemente Tom Boonen haya sido el mejor clasicómano que haya visto nunca
Existe un recuerdo doloroso muy común entre los aficionados al ciclismo, fue ese de la París-Roubaix de 2016, una de las mejores carreras del siglo, en el que Mathew Hayman evita al sprint que Tom Boonen ganara su quinto adoquín el velódromo de la ciudad de Francia.
Ese día Tom se quedó a un paso de ser único en la historia del ciclismo, pues nadie, ni el viejo Roger, había ganado, ni ha ganado aún, cinco veces en el infierno.
La dificultad del resto la explican las estadísticas, cuando una carrera se resiste a atravesar ese número de cuatro ediciones ganadas, se entiende lo complicadísimo que es triunfar en ese escenario.
Pero Tom Boonen lo domó, lo hizo cuatro veces, más otras tres en Flandes y en su currículo no dejó clásica de adoquín por ganar, salvo la Het Nieuwsblad.
Hoy quiero recuperar la figura del clasicómamo de moda cuando este mal anillado cuaderno empezó su andadura, hace casi 13 años, en 5 esenciales.
La transformación del velocista Tom Boonen
Desde el inicio se vio que Tom Boonen iba a ir bien en las clásicas, de hecho en su debut en el infierno ya estuvo muy delante.
Sin embargo, el belga nació como estrella siendo una máquina de ganar sprints, con una buena colección en el Tour donde se vistió de verde más de una vez.
Logró más de 120 victorias.
El clasicómano completo
Con punta de velocidad, fuerte físicamente, empapado de la cultura de clásica del lugar, evolucionó en las carreras de un día hasta ser el gran dominador en muchas de ellas.
En un camino similar al de Johan Museeuw una década antes, Boonen manejó las grandes del adoquín no voy a decir a su antojo, pero sin la solvencia de un gran capo de siempre.
Clave en la victoria de compañeros
De hecho en la época de la gran rivalidad entre Boonen y Cancellara, se prodigaron terceras personas que lograron buenos éxitos, merced a la alargada sombra de sus líderes.
Fue el caso de las dos ediciones de De Ronde que se llevó Devolder.
Cuando sacaba la chepa…
En Boonen era peculiar su forma de atacar a fondo, se agarraba de abajo, se erizaba como un gato y a volar.
El belga tiene estampas preciosas sobre la bicicleta en las que transmitía un poder brutal, con un añadido, si había alguien más fuerte en el corte, ya podía descolgarle, porque al sprint acostumbraba a no fallar, salvo en dos momentos muy significados, el que comentaba al inicio con Hayman y con Vanmarcke en una Het Nieuwsblad.
Su mejor carrera: Paris-Roubaix de 2009
Ese día Boonen fue una bailarina sobre la bicicleta, surgiendo de los grupos cabeceros en una marcha infernal que desarrollaba al ritmo que sus rivales por detrás se iban cayendo fruto del riesgo y agresividad del ritmo.
Caía Flecha, también Hushovd, se desequilibraba un Pozzato. de dulce, pero ese Tom no, ese Boonen llegó al velódromo a recoger el que entonces sería su tercer reinado en el infierno.





Galego mindoniense
11 de noviembre, 2023 at 18:29
Tom Boonen era muy bueno, pero yo prefiero a Fabian Cancellara.
Galego mindoniense
11 de noviembre, 2023 at 18:46
Tom Boonen era muy bueno, pero yo prefiero a Fabian Cancellara.