Ciclismo
Van der Poel- Pogacar: El tríptico de la primavera
La mejor primavera ciclista de nuestras vidas
Este fin de semana de Pascua llega la primera gran clásica sin la presencia conjunta de los dos grandes cocos de la primavera: Tadej Pogačar y Mathieu van der Poel. Al menos no estarán ambos en la misma carrera, ya que la Amstel Gold Race sí contará con el esloveno, que ya la ganó hace dos años.
Eso no evita que sigamos con la cabeza puesta en las tres carreras monumentales que nos ha regalado esta primavera: un auténtico tríptico verde que quedará marcado en nuestras memorias.
Sin duda, la mejor primavera que hemos vivido como aficionados al ciclismo.
Y no solo para los fans de siempre: el duelo entre estas dos leyendas ha trascendido las fronteras del ciclismo, captando la atención de muchos que no son seguidores habituales del deporte más bonito del año.
Todo comenzó un sábado por la tarde, camino a San Remo, con la Milán-San Remo más loca de los últimos 30 o 40 años.
Tadej Pogačar rompió todos los pronósticos atacando desde lejos, buscando sorprender con su potencia arrolladora.
Pero aquella tarde se encontró con un Mathieu van der Poel simplemente colosal, en estado de gracia. Ya no es ese corredor que iba a todas las carreras a dar espectáculo, ahora elige bien sus objetivos.
Y cuando se enfoca, es imparable.
En San Remo, Van der Poel aguantó cada uno de los ataques de Pogačar, para luego rematar en la cima del Poggio y consolidar su victoria en la mítica Via Roma.
Una victoria que lo coloca entre los grandes, no solo por el terreno, sino por haber vencido al mejor del mundo sin reservas.
Dos semanas después, llegó Flandes, el segundo acto de esta primavera dorada.
Era sabido que los desniveles del recorrido podían favorecer a Pogačar, incluso estando en el territorio natural de Van der Poel. Y así fue.
El esloveno castigó en cada cota camino a Oudenaarde, hasta romper la resistencia de su rival y llevarse un triunfo histórico en terreno ajeno.
Este segundo triunfo en Flandes refuerza su leyenda y eleva aún más esta rivalidad épica. Cabe destacar que Flandes es la única clásica que ambos comparten en su palmarés.
Los otros cinco monumentos se los reparten de forma exclusiva.
La guinda del pastel llegó con la París-Roubaix, donde de nuevo se enfrentaron, aunque esta vez el duelo no se resolvió tan al límite como esperábamos.
Como en San Remo, Pogačar corrió con pura fuerza, pero Van der Poel lo hizo con todo lo demás… y ese “todo lo demás” fue sencillamente inapelable.
Hoy por hoy, el neerlandés es prácticamente imbatible en Roubaix. Ni siquiera Pogačar parece capaz de ganarle si Mathieu llega en forma.
El momento decisivo fue aquella curva mal trazada por el esloveno, que le costó unos metros… suficientes para que Van der Poel hiciera lo que mejor sabe: castigar sin piedad cuando se abre un hueco.
Su estado de forma asombra incluso a quienes ya lo conocen bien, porque no deja de mejorar año tras año, y eso que ya roza los 30 y lleva muchas temporadas al más alto nivel.
Con las imágenes aún frescas en la memoria, podemos afirmar sin dudar: esta ha sido la mejor primavera ciclista de nuestras vidas.
Ahora se vienen las Ardenas, aunque nadie puede ignorar que la ausencia de rivales a la altura del “coco” esloveno podría ser decisiva en lo que veremos en las próximas semanas.








