Ciclismo
Ben Healy y el resto del pelotón
Jarro de agua fría de Pogacar a Ben Healy cuando le pregunta por su “retirada”
Lo vimos ayer, al finalizar la Lieja-Bastogne-Lieja: ese saludo entre Ben Healy y Tadej Pogačar que, más allá del gesto protocolario, dejó una escena tan cómica como reveladora.
El irlandés, fiel a su estilo directo y desenfadado, no se contuvo: le preguntó a Pogačar cuándo pensaba retirarse. La respuesta del esloveno fue tan sencilla como demoledora: “Hasta 2030, mínimo”. Un auténtico jarro de agua fría, aunque envuelto en risas.
La imagen, breve pero elocuente, refleja el sentir del pelotón: cada vez que Pogačar aparece en una lista de inscritos, se siente un temblor colectivo.
Es como si la carrera ya tuviera un destino escrito.
Lo que antes era una incertidumbre abierta, una lucha imprevisible, ahora se convierte en una historia que casi siempre tiene el mismo desenlace.
Pero más allá del dominio abrumador del campeón del mundo, la jornada dejó también espacio para otros protagonistas. Y ahí brilló Ben Healy, el irlandés de aspecto despreocupado pero espíritu combativo, que ha logrado ganarse un lugar especial entre los aficionados.
Es un ciclista de los que no abundan: valiente, constante, diferente.
Tiene motor, sin duda, pero lo que más lo distingue es su carácter. Ayer volvió a ser uno de los que más dio la cara, el que se atrevió a desafiar lo que parecía inamovible. Fue el último bastión frente al vendaval esloveno.
En una Lieja-Bastogne-Lieja que volvió a ser exigente y selectiva, Healy se coló en el corte bueno, el que acabaría llevándolo al podio.
A su lado, Giulio Ciccone, otro corredor que sigue demostrando que tiene mucho más que ofrecer.
El italiano venía de ser sancionado en el Tour de los Alpes por lanzar las gafas al público, pero ayer firmó una actuación brillante, siendo segundo en una de las pruebas más duras del calendario.
Un ciclista con Mayúsculas pic.twitter.com/iVZzR2szws
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) April 27, 2025
Y si hablamos de justicia, es inevitable mencionar la de los números.
Ben Healy suma apenas nueve victorias en su carrera, la más reciente en la Itzulia.
Pero lo suyo no son los números fríos: son las victorias con carácter, con firma. Ayer lo volvió a demostrar con ese podio trabajado, valiente, a contracorriente. Son triunfos que tienen algo especial: un estilo inconfundible, una mezcla de calidad, carisma y resistencia ante lo aparentemente inevitable.
Igual que con Remco en los Juegos.
Porque cuando Pogačar se pone un dorsal, la historia parece escrita… pero siempre queda alguien dispuesto a intentar cambiarla.
Y esa figura, hoy por hoy, tiene nombre: Ben Healy.








