Ciclismo
El Kapelmuur, siempre
Subir la pendiente resbaladiza del Kapelmuur se hace con la emoción a flor de piel
Entre nuestras ocho chinchetas del mapa de la primavera, el Kapelmuur no es un sitio, es símbolo, una escena sagrada.
Porque estar aquí, el famoso muro de Geraardsbergen en Flandes, es una experiencia única que solo los verdaderos amantes del ciclismo pueden entender.
Este lugar no es solo una cuesta empinada; es el corazón de una pasión que en Flandes se vive como una religión.
Si alguna vez te has preguntado qué significa el ciclismo en esta región, nada mejor que hacer un viaje hasta aquí y verlo con tus propios ojos.
Y créeme, no hay mejor manera de vivirlo que subiendo en bicicleta, rodeado de todo lo que hace especial este lugar.
El Muur-Kapelmuur fue conocido por ser punto clave, cada primer domingo de abril, del Tour de Flandes, hoy hace lo propio en la Het Niuewsblad, la primera gran clásica de la primavera.
Este muro, de 475 metros y una pendiente media del 9.3%, se convierte en el escenario de momentos históricos.
Piensa en el ataque de Cancellara sentado a Boonen en 2010, un momento que marcó la historia del ciclismo, o en las leyendas que corren por estas carreteras empedradas, cuyo pavimento es tan duro como las historias que se cuentan.
Pero lo más impresionante no es sólo la dificultad de la ascensión.
Es ver cómo la gente se entrega a este ritual, incluso en los días más lluviosos.
Recuerdo que cuando estuve allí, llovía a mares, pero eso no impidió que un ciclista llegara desde Amberes, hiciera una pausa en la capilla que corona el Kapelmuur, y continuara su viaje hacia Roubaix y Kortijk.
Esa imagen de respeto hacia el lugar, esa devoción por el ciclismo, lo dice todo sobre la cultura de Flandes.
Aquí, cada giro y cada pedalada tienen un significado profundo.
El Muur no es solo una subida, es un símbolo.
Cada ciclista que pasa por allí está, de alguna forma, rindiendo homenaje a la historia, a las leyendas, y a la pasión de esta región.
Es imposible no sentirlo. Y no es solo la mística de los grandes nombres lo que hace especial este lugar, es la liturgia, esa sensación de que cada pedalada te conecta con algo más grande, con la esencia misma del ciclismo en Flandes.
Así que, si alguna vez tienes la oportunidad de estar en el Kapelmuur, hazlo. No solo verás una pendiente, verás una religión en acción, un fervor que trasciende el deporte y se convierte en algo mucho más grande.





