CX
Ciclocross: La superioridad de Van der Poel es bella y dañina al mismo tiempo
Todos queremos a Van der Poel y Van Aert, pero con ellos hay dos carreras de ciclocross
Qué pena que los Van der Poel vs Van Aert de ciclocross van a quedar en poquito esta temporada.
La quintaesencia de la modalidad, la mejor manera de tener ciclismo en las sobremesas de Navidad, se va a resumir en tres carreras, toda vez que Van Aert no fue a Mol hace unos días.
Va a ser como el café bien cargado, cortito y de calidad, pero sobretodo la mecha de la ilusión de ver que Wout podría hacerle sombra a Mathieu.
Porque en realidad creo que el arcoíris ahora mismo es inabordable, henchido con el buzo de campeón del mundo y ganador de tres carreras sobre tres posibles.
Todos queríamos verle de nuevo en la brecha, ya está aquí y esto es un déjà vû: el abismo que le separa del resto es tan grande que no hay forma de hacer más pequeña la brecha.
En Gavere Nys y Vanthourenhout entraron en sus cuitas personales por la Copa del Mundo, pero ni así lograron cazar ni siquiera inquietar al nieto de Poulidor.
Son tres triunfos los de Mathieu Van der Poel en la campaña de ciclocross que son la excelencia de la modalidad, una belleza que tienes a tocar en los circuitos que se plasma y fluye por los recorridos, sean virados o rectos, pesados o ligeros, sobre tierra, césped o barro.
El dominio del que va a ser mejor ciclocrossman de la historia, veo imposible que no acabe con el récord de mundiales, es tan elevado, que no cabe vacilación.
Mathieu Van der Poel es un espectáculo y al tiempo es letal para el espectáculo, no da margen, sólo cabe sentarse y esperar al momento que abra gas y quiera sentenciar.
Eso es bueno y malo al mismo tiempo, porque mata la emoción de la igualdad entre rivales pero verle es una gozada.
Esto del ciclocross es, a pequeña escala, lo que se ha instalado en la carretera, se vuela más alto que nunca, pero cada vez son menos los que llegan a ese nivel.
A ver si Wout hace de contrapeso, aunque las vibraciones de inicio son las de un duelo desigual…





